Go for it
Luego de haber encontrado el “fondo aeróbico” que tanto rastreaba durante todo enero, este lunes comencé con el trabajo mas específico. Que después de tanto tiempo, comenzar con velocidades se siente bien. Cuando pienso en hacer las pasadas me da mucha fiaca, pero al comenzar ahacerlas siento que voy volviendo en si, ese algo que me estaba faltando y no me daba cuenta que. Igualmente fue una semana “tranqui”, de adaptación. Ayer hice unas cuestas, pero fueron pocas en comparación a cuando andaba en las etapas finales de la misión.
El tema es ¿y para qué el entrenamiento? Tengo varias cosas en mente, pero la que mas está cerrando es CTC, ir a la Payunia a conquistar algunas cumbres volcánicas. Son 100 km planimétricos y todo orientación, como me gusta a mi. Está bien que en esta carrera en particular se puede llevar gps, pero como yo no tengo la haré a pulmón o a la forma antigua con brújula y mapa topográfico. Es un poco mas liviana la mochila ya que no es obligatorio llevar calentador o ollitas como en La Misión, y comida creo que se va a poder comprar en algunos de los Pc Camp.
Lo único en contra es que no hay agua. Aunque la busqués no encontrás salvo en algún canal que hay por ahí pero que parecería que no va a quedar en el radio de la carrera. Así que la News salió diciendo que habrá “Islas de hidratación” donde se podrá cargar agua. La logística de la carrera es medio complicada, creo que habrá dos largadas, desde dentro del cráter del volcán, o algo asi. Un alucine.
Veremos, hay varias cosas que todavía tengo que ver de arreglar pero justo toca mi cumple, y yo que le escapo a los festejo va a ser una forma increíble de festejarlo. Si, estoy entusiasmada. Sobre todo porque pinta que la voya hacer solita con mi alma.
Acá hay algunas palabritas supermotivantes de la página de la carrera:
Conquista Tu Cumbre es una carrera de expedición y autosuficiencia que combina de manera muy particular la adrenalina de la competencia, con la inigualable sensación de llegar hasta la cima de una montaña. En esta travesía, las distancias rondan los 100km de trekking y si bien es necesario utilizar técnicas de orientación, es una carrera apta para todos los competidores de aventura, trekkers y montañistas que se animen al desafío.
¿Por qué La Payunia?:
Porque consideramos que es una de las geografías más importantes de nuestro país y del mundo. Claro está que la logística para organizar una carrera aquí es compleja, pero gracias al apoyo de Malargüe y gobierno de Mendoza decidimos enfrentar el desafío y por primera vez en Argentina, llevar a cabo una carrera de aventura de esta envergadura y en esta zona.
La Payunia se caracteriza por ser una región de grandísima densidad de conos volcánicos de entre 2000 y 3800 metros sobre el nivel del mar. Muchos de ellos tienen grandes cráteres en sus cumbres y otros tantos resultan ser “conos perfectos”. También encontramos las coladas volcánicas más largas del mundo.
El paisaje de La Payunia es realmente distinto a todo lo conocido. En él predominan los colores rojos y negros, es por eso que se encuentra similitud con la superficie del planeta Marte y que por su alta densidad de cráteres también toma un aspecto lunar.
Entre sus cumbres más importantes se encuentra el volcán Payún Liso, un cono perfecto que con algo más de 3800 metros sobre el nivel del mar, es la cumbre más alta de la zona y permite una vista completa de 360º. La vegetación es escasa y entre la fauna podemos encontrar guanacos, choiques (avestruces), mulitas y cóndores entre otros.
Enmarcada por La Cordillera de Los Andes, El Volcán Domuyo, la laguna de Llancanelo y el cerro Nevado, LA PAYUNIA es una geografía sencillamente PERFECTA para una carrera de expedición distinta, mágica e inolvidable.Próxima: 20 a 24 de marzo 2010 – La Payunia, Malargüe, Mendoza.
Sobreviviendo al calor

La idea era levantarse temprano, siendo verano y con unos calores sin tregua posible, era lo mejor. Pero no puse el despertador y me encontré desayunando a las 10:30 de la mañana. En realidad estuve creída que eran como las 9, me dio la sensación por la luz, pero cuando me puse el reloj, ¡ja! me había ganado morfeo.
Tipo once de la mañana finalmente salimos con mi compañero de etnrenamiento, la idea era ir juntos hasta la Autopista, y ahí cada cual a lo suyo. Así que después de un kiss de despedida seguimos corriendo pero la distancia cada vez era un poquito mas. La realidad que con el calor que hacía era imposible entrenar mirando las pulsaciones, espiaba de vez en cuando pero solo para confirmar que estaban por las nubes. Pegué la vuelta por uno de los cruces peatonales y ahí me daba cada tanto un poquitín de sombra. Venía con la boca seca, creo que lo único que motivaba era llegar a la estación de servicio que veía al hacer el último cruce y volver al lado desde donde había comenzado. Pero cuando fui bajando luego de la tremenda que acaba de hacer (¿exagerada yo?) mis peores temores comenzaron a hacerse realidad, veía que la estación de servicio estaba en obra, y comencé a temer porque no hubiera un mísero baño…. cada vez me acercaba más y veía con mas detalle esos dos verdes, chiquitos y espantosos ¡baños químicos!
Me acerco al playero y con mi mejor sonrisa —la mejor sonrisa que posible en esa situación— y le pregunto por una canilla, él estaba con una cola impresionante de coches y medio con cara de culpa me dijo “acá no, hay al lado” o sea detrás del muro de tapia de lo que estaban construyendo. Como suelo tener fe en la gente, y estaba también bastante desesperada porque era eso o nada, me fui hasta unos escaloncitos en al esquina y me puse a esperar a mi compañero ahí con la esperanza que el playero se apiade de mi. Al rato se vació de autos, y de lejos me hace con mímica si lo que quería era agua para tomar… ¡siiiiiii! me fui volando para allá y él sacó de la heladerita de hielo “Rolito” una botella de agua a medio llenar congelada a la que agregó agua de otra botella, y el divino, se escusaba que no me había ofrecido porque pensó que era agua para refrescarme lo que quería yo.
El placer que fue tomar eso… inexplicable, y cuando fue mezclándose con el hielo y me empezó a llegar agua helada.. uf, impagable. Le super agradecí y ahí me fui para enfrente, para ver si el desaparecido hacía su aparición. Finalmente como 20 minutos después, lo veo que bajaba con por el puente. Un rato antes, un chico que había pasado en bici, me había dicho que “me andaba buscando”… habíamos entendido mal y él pensó que me había perdido o desmayado por ahí, así que anduvo corriendo yendo y viniendo hasta que finalmente me vio. Je, me quería matar.
Por suerte esta semana seguí con mis corridas, el martes salí casi al mediodia y a pesar de que sigue el calorón, me sentí muy bien, ¿me estaré aclimatando?
Pequeñas alegrías
Hace unos años, andaba “meditabaja y cabismunda” y estando en la casa de un amigo, me hizo un recorrido por todo su planterio que tenía acumulado en sus balcones y me fue dando esquejes de un montón de cactus y plantitas. Ahí comencé una pequeña colección que me fue entreteniendo y me dio aire a mis penas.
Poco a poco fue aumentando y cada vez me fue capturando mas. Siempre intenté con algunas plantas, pero ya había decidido que lo mío era otra cosa. Tras varios descesos de Ficus, Pimientos miniaturas, potus (bueno, este me sobrevivía, pero me lo habían hecho regalar por la creencia de que trae mala suerte). Un Jasmín precioso y enorme que era mi orgullo, sucumbió al ataque de la cochinilla que no super como curar.
Con el tiempo aprendí a hacerlos hidropónicos, pero los que regalaba iban prosperando, y las plantitas que me quedaba yo: caput.
Asi que desistí.
Pero en septiembre de el año pasado, una Parodia que me había comprado en el viverito de la vuelta de mi casa, me dio una hermosa sorpresa, empezó a dejar ver pequeñas protuberancias que desde el primer momento fantasié que fueran pimpollos. Nunca me había florecida ningún cactus, el mas antigüo lo tengo hace cinco años y jamás amagó nada. Es increíble como entusiasma ver las plantas que tanto cuidamos nos regalen algo tan simple como una flor y te llenen de alegría.
La foto es de las flores de mi Parodia Concinna en pleno éxtasis floral una mañana de noviembre de 2009.
Sigo corriendo, la semana pasada la cerré con tres días de cincuentaypico de minutos, intentando acomodar mi cuerpo a correr nuevamente. Cuesta con el calor. Ayer salí, y la pesadez te aplasta, no te deja avanzar. Espero poder hacer cuatro días esta semana.
Después del desayuno.
Salieron hacia el vestíbulo del hotel en esa mañana de silencios y miradas esquivas. La embargaba un dolor profundo. Acaba de decirle al hombre que amaba, que no podía estar mas con él. Todavía no sabía como había juntado fuerzas. Hace dos años que estaban juntos, dos años en los que fueron mas los días de ojos húmedos que de chispas de felicidad.
No había manera de intentar nada mas. Ella lo quería demasiado, lo adoraba, y en esta caduca relación, las cosas eran desiguales, y la sensación que siempre le quedaba era esa, que ella era la que amaba mas, y la hacía sentir triste. Sumado a las veces que había tenido que perdonarle ciertos deslices, no hacían mas que empeorar la situación.
Y en esa bella isla, de hablar pegadizo, comprendió que nunca iba a cambiar. Cuando le preguntaba porque necesitaba evadirse con otras mujeres, por mas que algunas eran relaciones platónicas de seducción y jugueteo, él nunca sabía que contestarle, evadía su mirada en gesto de culpa.
Miró sin ver el horizonte, la lejanía propiciaba cosas nuevas, que siempre cabía la posibilidad de que fueran buenas. Y tuvo ganas de sonreir.

(Posible continuación de la historia de Pablo er fransé)
Otro día

By: Harold Burchards
Me dejé llevar por los cantos de sirenas, evadiendo tendencia de quedarme en casa. Entre VS y yo no juntábamos demasiadas ganas, pero me cambié sin pensarlo demasiado y salimos.
La tormenta del día anterior todavía dejaba sentir un leve fresco, asi que parecían prometedores los +/- 50 minutos que teníamos por delante. Caminamos hasta que no dio para mas…
Cronómetro en marcha y a correr. A los 15 minutos iba controlando mi ritmo cardíaco y para mi sorpresa, venía mucho mejor que los días previos. Seguimos hasta Dorrego y ahí pegamos la vuelta. Lo mejor era que charlábamos y aún así me podía mantener masomenos bien con mis pulsaciones.
Finalmente fueron casi 57 minutos (56:52 … ¡epa!) y volví con la hermosa sensación que dejan las endorfinas, que cual embrujo cambiaron mi humor en 100%.
Un día mas, un día menos
Ayer corría por Palermo, la cuarta vez desde que terminé la Misión, la tercera de este año y la primera de esta semana. Pareciera esas adivinanzas tramposas de los juegos de mente, pero no. Es que el año pasado salí una vez, a la semana de haber llegado de Villa La Angostura y como ví que todo estaba en su lugar, lo dejé ahí. Y me propuse empezar la primera semana de enero, y eso hice. El lunes pasado corrí unos 45 minutos, estrenando el flamante regalo de navidad que me decía que mis pulsaciones se me iban a las nubes, así que cada 15 minutos caminaba durante un par de minutos como para que bajen un poco y ahí recién el crono en marcha de nuevo. Igualmente, en seguida volvían a estar en 160. Para colmo de males, se me ocurrió salir pleno mediodía con un calorón épico.
La segunda vez me fue mejor, me sentí menos hipopótamo en estampida, aunque mis pulsaciones también rodaban los 160 y por momentos mas. La idea era esa, ir ganando fondo y que mi cuerpo se acostumbre nuevamente a correr. Pero por ser la primera semana, quedó en esas dos veces.
Ayer lunes, volví a la carga. Fui dejando pasar el día nosebienporqué y 18:30 “rumbié” a Palermo. Andaba ofuscada y meditabunda, y fue un placer salir hacia allá. Aunque comenzé el trote recién por Monroe y Alcorta, cuando se me pasó la mufa que llevaba. Apreté el botoncito y puse play.
Y así como salí mi mente se disparó hacia posibles objetivos de este año. Todavía no defino nada, e imagino que será un año de tranquilidad. Anduve viendo la otra vez una media maratón que se hace el 7 de marzo, tendría dos meses para prepararla y culminando con una maratón que hay el 11 de abril. Sería mi plan base. Si fuera por mi, me iría a Conquistar una Cumbre la semana del feriado del 24 de marzo, ideal para festejar mi cumple en medio de los volcanes de la Payunia. Pero marzo es un mes complicado, comienzan las clases y no creo poder ir.
Asi que intentaré prepararme y ver de hacer mi plan base.
Las pulsaciones venían bien, apenas por debajo de 160 pero me sentía mejor que las otras veces, una brisa me refrescaba cada tanto y como no me acerqué a los lagos, no hubo nubes de mosquitos que me atacaran. Pero mi cabeza se disparaba hacia el obejtivo que me encantaría tener este año, me imaginaba corriendo rodeando el Mont Blanc ¡mis pulsaciones se disparaban! porque de pensar en eso, comenzaba sin querer a correr cada vez mas rápido.
Habiendo finalizado La Mision, tengo los cuatro puntos necesarios para anotarme. Pero va a ser un año dificil, y para nuestro cambio, llegar hasta el lugar de la largada es demasiado complicado. Pero es una carrera que le tengo unas ganas terribles…
Mejor me voy a dormir, que es la una de la mañana, con suerte mis sueños nocturnos sean benignos.
La Misión 2009
[Villa La Angostura - 25 al 28 de noviembre]
Cuando iba a la mitad de la carrera, pensaba en el lema que tiene “La Mision es llegar” y se me ocurría que también se podía agregar otros muchos… Es una carrera que vas dejando todo, sos vos y la naturaleza que te rodea, en comunión con ella y casi formando una unidad.
Hay momento en los que te sentís lo que realmente sos, algo muy pero muy chiquitito que al menor cambio de humor de esa entidad tan grande, quedás hecho un despojo.
Habíamos hablado bastante con Estebita de hacerla juntos, pero esta vez con la “cláusula” de que si alguno menguaba, el otro seguía. Pero no tenía muchas dudas que podíamos seguir hasta el final juntos. Me había preparado a conciencia, había podido entrenar muy bien y me sentía realmente fuerte.
El martes a la tarde fue la entrega de mapas, ya habíamos trazado entre todos durante los últimos meses un montón de opciones, y ahí estábamos.. .con el mapa en la mano pero no era claro el recorrido, ya que había varias opciones. Teníamos que esperar a que el Gurí nos explique bien.
Siempre la acreditación es divertida porque te vas encontrando con mas amigos, caras conocidas, gente que no vez salvo en estas oportunidades. ¡El clima festivo es contagioso!
La macana es que se hace tarde, y cuando llegás a la cabaña, no sabés que hacer primero: si cenar, ver el mapa, irte a dormir, controlar la mochila, … uff
Al final hicimos casi las dos primeras cosas al mismo tiempo… Gustavo hizo las mediciones y todos bien educadamente nos copiamos prolijamente.
Cuando nos dimos cuenta, casi ya eran como las 23hs y casi todos estaban en la cama. Hora de hacer lo mismo. No estaba particularmente nerviosa, había tenido un día con muchas complicaciones personales, con mucha angustia y dolor de cabeza que tampoco había estado pensando tanto en la carrera. Era hora de intentar dormir algo.
Amanecía en Villa La Angostura, y los ruidos en las habitaciones empezaron tempranito.Yo colaboré con esto porque me había olvidado de apagar el despertador de las 6:30 diario, asi que los madrugadores comenzaron a remolonear con ese primer ruido.
Había que ir a buscar todavía el chip (tarjeta magnética para pasar en cada pc), terminar de acomodar las cosas, vestirse, envaselinarse todo la plausible a lastimarse (sea ampolla o paspadura), comer bien. Y las horas iban pasando…
11:40 decidimos salir, estábamos a dos cuadras de la largada asi que llegar tarde no íbamos a llegar. Pero entre la fotito de grupo, los olvidos (yo había puesto dos guantes en la mochila: uno impermeable y de abrigo, y un liner; pero a último momento decidí agarrar unos de calibre medio, para largar con ellos puestos).
Había sol, pero a lo lejos se veían las montañas a donde teníamos que adentrarnos, bajo unas nubes grises que asustaban un poquito. O mucho. Daban como clima de misterio…
Despedida de todos y a ubicarse en la largada. Gus, antes de separarnos, me dijo “tratá de entrar al sendero adelante, que es angosto y va a costar pasar gente”. Asi que después de la cuenta regresiva, empezamos a seguir el ritmo de los de adelante. Que era caminar un poco mas rápido, porque hasta que la camioneta de la organización no nos liberara el camino, había que seguir siempre detrás.
Igualmente, llegó un momento que íbamos trotando. ¡Me sentía super bien! Entramos en el sendero, y al poco tiempo, primer decisión: una bifurcación. Pero el sendero que iba para la izquierda bajaba, asi que seguimos para arriba. E hicimos bien, muchos siguieron el otro y terminaron yéndose a cualquier lado.
Entramos en el Cajón Negro, un valle nevado espectacular, nos empezó a granizar finito y después a nevar. Ahí, iríamos un par de horas de carrera.
Fue un trekking espectacular, pasamos de estar bajo el sol del mediodía a sentir los copos de nieve en la cara. Pero al estar en movimiento, asi como estaba vestida, venía super bien. Una camisetita térmica de mangas cortas y una de mangas largas arriba, pero como no había viento al estar en”Cajonados” se estaba bien.
Desbordaba de energía y lo estaba pasando genial, teníamos por delante la subida hacia el cerro Buol, donde estaba el primer PCV (puesto de control virtual, o sea, que había un palo con un cartel y una pinza para marcar en el pasaporte el paso, de no marcarlo, cualquier corredor queda afuera de la carrera).
Seguíamos una huella en la nieve, y hacia adelante la hilera de gente subía, venía pasando gente, me sentía bárbara. Esteban venía un poco retrasado, asi que cada tanto paraba un poco y veía que se adelantara un poco.
Creo que no lo aclaré todavía, pero en los meses previos habíamos estado hablando con mi amigo Estebita para volver a hacer la carrera juntos, pero con la salvedad de que si alguno no aguantaba el ritmo del otro, o quería ir mas adelante, que nos separábamos y seguíamos siendo amigos. No se bien porque, pero él no tenía mucha confianza en que lo pueda hacer bien, por mas que tres meses antes había empezado un plan que me había hecho mi entrenadora, y que lo había podido seguir bastante bien, él me había dicho lo de la “cláusula” mas que nada por esta falta de confianza hacia mi.
Pero como a mi también me pasaba lo mismo, que sentía que no se estaba preparando bien, ya que tenía un plan con demasiados pocos momentos de descanso, con mucha sobrecarga y me daba la sensación de que estaba siempre cansado.
Como dice un refrán, cuentas claras conservan la amistad, allá fuimos con nuestro acuerdo.
Había llegado arriba, Esteban estaba muy atrás, no se si 200 o 300 metros para abajo, y teníamos que seguir hasta el PCV por ese filo. Estaba en medio de una nube, y al haber perdido las paredes del cajón que nos protegían, soplaba el viento y estaba empezando a enfriarme mucho ahí parada. Me puse a un costado, y saqué la campera de la mochila, cometí el error de sacarme los guantes para hacerlo mas rápido, pero se me empezaron a congelar las manos. Le metí pata y me puse al abrigo de la campera. Justo llegó Esteban y pudimos seguir hacia adelante.
Marcamos el PC y me vino con exreabonus, Very se había equivocado el camino en un cruce y se había ido a cualquiero lado -él y casi todos los corredores de punta!- asi que andaba hecho una tromba para poder recuperar todo lo que había perdido, asi que sin pensarlo me ligué un besito ahí en el medio de la nada.
Para la bajada se había hecho un tobogán y todos bajaban con el clásico “culipatín”, asi que fuimos a ello. Fue un momento divertídisimo, que nos tomó a todos por sorpresa pero lo disfrtamos al máximo.
Seguimos otra vez por la huella de nieve, ahora era mas profunda, llegaba por momentos por arriba de la rodilla, y ahí Esteban me dijo por primera vez que siguiera sola, que él no me podía seguir el ritmo. Me lo dijo con tristeza, o con pesar por ahi es la palabra, pero lo peor fue que me lo dijo con los ojos llenos de lágrimas. Yo la lectura que hice, fue que era un pedido para que me quede con él, a pesar de que él no estaba pudiendo seguirme. O mejor dicho, que le estaba costando demasiado, y en una carrera de 150 km, si sentís eso a los 12 kilómetros, no es buen signo.
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Si! llevaba dos horas de carrera, fueron 71… falta un poco del cuento. Dejo las fotos, unos videos… ¿qué mas podría dejar? mmm …
Bueno, dejo el relato de mi compañero, Estebita. Él hizo los deberes: http://www.cronicasdecarreras.com.ar/?p=1060
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| 2009_La Mision |
Videos varios:
Este lo pasaron al principio, sin el final y al final, muy bueno.
Estos los filmó Estebita:
Miré para atrás, y había pasado casi un año
Tengo tantas cosas para hacer de acá a mañana que me voy a Villa La Angostura que las voy procesando de a poco…
Encontré “de casualidad” una excelente explicación de lo que viene a hacer esta aventura a la que estoy yendo por segunda vez. La escirbió un amigo para explicarles a sus compañeros de entrenamiento, para que se estaba preparando. Muchos de ellos corredores de calle, o de carreras “cross” pero cortas. Asi que lo comparto acá, y que quede como testimonio mientras ando por el sur. (Bueno, también porque no tengo mucho tiempo para explayarme yo!).
“La carrera consiste en un recorrido planimétrico de 150 km con un desnivel acumulado positivo de 7 mil metros. Hay que llevar en la mochila una serie de elementos oligatorios que terminan sumando el numero de 50 elementos mas o menos, y también hay que portar con la comida y el abrigo que vamos a utilizar, porque se trata de una carrera de “autosuficiencia”, es una carrera de aventura de tipo “expedicion”, todo esto quiere decir mas o menos que a partir del momento en que largás, no vas a encontrarte ni una cinta de demarcación, y tampoco gente de la organización que te diga por donde tenés que ir, mucho menos vas a encontrar mesas de hidratación, ni nada de eso. Solo vas a estar La Naturaleza y vos…
¿como les puedo contar el miedo que tenía yo el año pasado antes de largar? La lista interminable de lesiones psicológicas que tuve que sobrellevar el ultimo mes, todo porque no me podía desconectar mentalmente de ese acontecimiento que se me venía encima. por el cual había estado esperando todo el año!
Bueno.. Este año es algo mas tranquilo para mi, pero no por eso dejo de estar bastante “alterado”.
La mision se hace todos los años en un lugar distinto, y nadie sabe en que consiste el circuito hasta unas pocas horas antes de la carrera cuando se entregan los mapas del mismo. El día martes a las 19 horas, en la reunion previa a la carrera, en donde el organizador hace una charla técnica y probablemente nos trate de anticipar con que clima nos encontraremos los siguientes días, allí podremos ver que montañas habrá que superar, o que rios cruzar (y de ellos y gracias a ellos es que podremos beber agua).
El concepto de aventura se acerca acá bastante a lo que la definicion de la palabra sugiere.
Nadie, ni siquiera aquellos que aspiran a llegar en los primeros puestos, sabe antes de largar, si va a poder llegar a la meta.
La mision es una carrera que por lo menos tiene una taza de abandonos que es cercana al 30% de los corredores.
El año pasado largamos 300 personas, y llegamos a la meta 200.En el año 2006, se corrió la mision en San Martin de los Andes. Después de la primer noche que agarró al grueso de la competencia en un filo cumbrero una tormenta de nieve inesperada, provocó tantos abandonos que de los 350 corredores que habían largado, solo llegaron a la meta 19.
¿se imaginan el orgullo que pueden sentir esos 19 aventureros? Esas son aquellas epopeyas que uno quiere poder vivir, y superar!Para completar el circuito, que consiste en ir fichando un pasaporte entre PCs (puntos de control) nos dan 76 horas (3 días y un poquito).
Dentro de esas horas habrá que marchar, comer, dormir, regular las fuerzas y sobreponerse a todos los inconvenientes y desiluciones que uno puede enfrentar en una carrera de este tipo: perderse por momentos, sentir que nunca se llega a la meta, tener un poco de hambre, frio, sed… miedo quizás…El tiempo no es holgado, para poder terminar la mision, se calcula que hay que caminar al menos 6 horas por noche, y se podrá dormir otras 4…
Los que ganan no duermen nada. O duermen media hora, y siguen el rumbo con el unico objetivo de terminar cuanto antes, y suelen hacerlo en 30 o 33 horas.”
Y por fin, pude hacer un videito con lo vivido el año pasado, sino ya pasaba de moda… ¡! Lo hice medio a las apuradas , ya estos últimos días fueron medio loquero ultimando detalles madreriles… uff
Últimas cositas:
La dire de la carrera para seguir el vivo es la misma del año pasado: http://www.lamisionrace.com.ar/ que el mismo día ya suben la página del vivo…
Pesé la mochila, con todo menos el agua: 6.600 kg. Pero ya decidí que le voy a sacar los 4 sobres de sales, y lo reemplazo por las que dice el Guri. Ahorro: 100grs. Voy a chequear la cantidad de geles, creo que llevo de mas, ahi unos 50/75 grs menos hay.
Saqué foto de todo lo que metí en la mochila:
De izq a derecha: jarrito, con la garrafita de combustible adentro y gorro polar también adentro (tres en uno venía la promo); campera goretex, saco vivac, pantalón y remera manga larga térmica para dormir seca (arrollado los dos juntos); buzo polar (a último momento decido si va a esto, o el soft shell si pinta mucho frio) Guantes de abrigo, guantes liners, campera de plumas de 300grs (que no la llevo al final); bolsa de dormir.
Abajo: tres pares de medias; manta de supervivencia (justo abajo de la campera); barritas varias; calentador (la caja roja) Frutas deshidratadas (ananá y mamón) y castañas saladas; Aislante “pedorro”; cubrepantalón impermeable; cubremochila por lluvia; linterna (todo esto esta en ese bodoque de la derecha. Lo rosita, tohallitas húmedas
Al fondo, la bolsita de botiquín. Faltan los geles y los sanguchitos en esta foto.
y bueno, ¡eso es todo amigos! (acá aparece el conejo)
De aquí y de allá
Las semanas siguen pasando, y yo —por suerte, y lo digo bajito— sigo entrenando. Tuve una semana de descarga que me vino muy bien para después pegar el pico para arriba que estoy ahora. En esta semana que tuve mas tranqui, sentía las piernas super cansadas y pesadas, de no haber estado pautado, hubieran sido esas que uno piensa que algo está haciendo mal, que no va poder… y todos esos pensamientos apocalípticos que se nos pasan por la cabeza en estas situaciones. Por suerte la siguiente semana, arranqué bien. Transcurrió con los entrenamientos normales y los preparativos ya casi finales para La Misión.
El finde me fui a San Luis, entre otra cosas, a correr la final del Campeonato Nacional de Orientación y Aventura, mas conocido como Orientatlón. Mas exacatamente a Nogolí, un pueblito de las sierras Sanluiseñas. Desgraciadamente, desde hace 9 meses están en una sequía ininterrumpida, lo que hizo que el ya de por si escenario áspero, lo sea mas. Muchas espinas y matorrales secos.

atravez de las espinas
La modalidad de está final, fueron tres salidas. Y en total fueron 12 horas de carrera, entre las 14 y las 19 hs, entre las 23 y las 01, y entre las 07 y las 12. Estuvo divertidísima, con testigos que había que llegar a nado y buscarlo en una isla, y otra que se tenía que llegar en un kayak “sit on top”. El primer día pude desenvolverme muy bien con los testigos que fui buscando, y a la noche en realidad salimos con Gus y su hijo Tobi y una troupe… Ya para salir de noche sola, por el medio de las sierras, no me daba el coraje. Había que salir del campamento en medio de la nada, encontrar algún testigo y después tratar de encontrar el campamento en medio de la noche. Ni loca (por ahora).
Obtuve un tercer puesto entre las damas, me sirvió como entrenamiento para mi objetivo (cambié cuestas en Perú Beach por las Sierras, ¡creo que hice negocio… !)

Y ahora estoy a una semana de irme hacia Villa La Angostura, ya con la ansiedad pre-carrera. Haciendo pruebas de mochila y elementos varios. De mi experiencia anterior, rescató que voy con 10 litros menos de cosas! Y mucho menos peso.
Parece que va a estar lluvioso, o con nieve en algunos tramos ya que hasta la semana pasada estaba nevando en los alrededores de VLA.
¡No queda nada!
Fotitos:
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| 2009_Nogoli |
Una menos
La semana pasó, y yo casi la puede terminar compelta. Digo casi, porque ayer domingo no hubo forma de hacer los 10km a FRc: 119. Llegué pasadas las 20:30 e intenté imaginarme saliendo a las nueve de la noche por palermo… mmmm
Pero si se puede decir que entrené contra viento y marea. El lunes entrené bajo el acoso de nubes de mosquitos, llegué al lago grande donde nos encontrábamos con una amiga después de casi cuatro kilómetros de trotecito, e hice los 12 x 800 sin chistar, con alguna diferencia de tiempo, y millones de ronchas de picaduras. Fue medio terrible, porque aún corriendo, sentía los pinchazos de los mosquitos. La primera mitad la hice con mi amiga, la segunda la hice sola, y cuando terminé la anteúltima, miro al cielo mientras recuperaba, y una luna gigante me sonreía. Me quedé como tonta mirándola, hasta que reaccioné y seguí con mi rutina.

El miércoles, con la profe hicimos “Circuito oregon”. Increíble como algo tan cortito, te puede hacer tan pelota…
Jueves descansamos (mis patitas y yo) y el viernes salí con un calor aplastante hacia el Lago Regatas, ya cuando iba pasando por la estación de servicio de Echevarría, empezaron unos truenos y rejucilos terribles, 500 metros adelante, entré a la zona del lago con un remolino de viento huracanado que casi me pego la vuelta.
Empecé la primer pasada, pero hice unos cambios sobre la marcha, de los 6 x 1500 que tenía que hacer, negocié en hacer de 1400, porque las marcas en ese lago van cada 200 metros, y no quería estar viendo donde corno tenía que terminar.
Ya caían algunas gotas. Seguí, terminé la primera. Recupero. Cada vez mas lluvia. Termino la segunda y fue como si se abriera el cielo en dos y dejara caer toda el agua acumulada de todo el mes. Cada vez mas y mas fuerte. Los pocos que estaban dando vuelta, escaparon bajo el grito de “¡corredor salvado sirve para otra vez! Y a mi me dio cosita irme sin terminar, pero recordé que últimamente cada vez que llueve, graniza. Y me quedé atenta, miré donde resguardarme si sucedía esto, pero no había demasido.
Seguí haciendo la 4ta, y ahí me dije, mejor las sigo haciendo por tiempo camino a casa. Ya era noche cerrada, y encima noche mojada.
Terminé la 5ta llegando a Monroe y ahí ya casi las tenía adentro, la sexta la terminé llegando a la vía. Uff.
Pero estaba contenta, después de todo, durante la carrera puede pasar cualquier cosa, ¡hasta nevar! Este finde en Villa la Angostura estuvo nevando, y estamos a un mes de la carrera. Asi que entrené hasta la parte climática.
El sábado tenía que hacer un fondo con cuestas. La profe me mandó a hacerlas a San Isidro, asi que me fui para allá. Tenía que hacerlas a ritmo tranqui “como si estuvieras en la misión” me dijo. Asi que troté tranquila. Es un circuito costero, que están todas las barrancas que en su momento daban al río. Y tuve que ir trotando por la Avenida y en cada cuadra doblar hacia la iquierda y subirla trotando para luego bajarla y seguir. Así fueron poco mas de 16 kilómetros, que mis piernas a lo último los notaban ¡y mucho!
La curvita de las cuestas.











Dijeron al pasar: