Evolución

Son las ocho de la mañana y hace rato que estoy despierta, esto de tener hijos chicos que madrugan cual gallo cantarín es desesperante por momentos…

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Ya desayuné (Diego antes de irse a la guardia me dejó en la mesita de luz un cafecito con pan dulce, mmmh) Santi ya desayunó, la gorda tomo su mema y es taaan temprano…!

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Son casi las diez de la mañana ahora, Paula sea acaba de dormir, llegó su primera siesta.

Es increíble como el ser humano va aprendiendo cosas, ella con sus tiernos 10 meses hace diez días que comenzó a gatear, desde hace dos que cuando le preguntás —¿Paula dónde está? ella responde —acá… acá… y con su dedo gordito señala para arriba… Y así va a seguir día a día, hasta llegar a ser una persona adulta con todo un bagaje de aprendizajes y esperiencias vividas.

Y pensar que nunca termina ese «aprender», eso es lo bueno de la vida, siempre hay algo por ver, siempre hay algo nuevo que nos llama la atención.

¿A quién le alcanzan las 24 horas del día?

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Mejor me voy a hacer las galletitas con Santi, que ayer al final fue imposible… mea culpa, dormí tres horas de siesta!!! si, TRES!