historia


Una noche de verano, después de un día de mucha naturaleza, me senté en la puerta de un refugio de montaña. Allí empecé a pensar en lo bonito que había sido el día, cuantas emociones y cuantas sensaciones, ¡qué sensación de libertad! Mirando la luna como alumbraba toda la pradera pensé por un momento en salir a correr, dicho y hecho. Eran las 23:45 me puse mis zapatillas y con un pantalón corto y una camiseta comencé mi trote.

Alejándome del refugio por un camino de monte voy perdiendo poco a poco la visión de la pradera, y empiezo a sentir el abrazo de la noche, las pisadas retumban en el más absoluto de los silencios y parece que robles y hayas me vayan abriendo paso. ¡Que silencio!, percibo el olor, el monte huele diferente por el día que por la noche, la brisa húmeda de la noche baña mi cara, ni un solo ruido.

Miro mi reloj y llevo 23 minutos, menos mal que la luna hace de guía, de otra forma sería imposible correr por aquí, me meto por un camino estrecho, “no creo que por aquí venga mucha gente” pienso, me sorprende el sonido de mis latidos, nunca los había oído tan fuerte, de pronto un ruido diferente capta mi atención, mis sentidos se disparan, miro hacia atrás por instinto y pego un respingo que me deja helado.

– ¡No te asustes hombre!
– ¡Como que no me asuste!, le digo.

– Vengo detrás de ti un buen rato, pero entre que no se ve mucho y el ritmo que llevas, me ha costado alcanzarte. Se te ve fino ¿eh?

Sus palabras me tranquilizaron, era un hombre pequeño, extremadamente delgado y la cara curtida y afilada como un cuchillo, ¡el si que estaba fino! Me sorprendió su vestimenta “de qué baúl la habrá sacado” pienso. La camiseta raída, roja con un sabor añejo y parecía de algodón. El pantalón me recordaba a los que nos daban en la mili, grandes y casi le llegaba a las rodillas, y sus zapatillas evocaban al gran Emil Zatopek. Pero lo que más me sorprendió era una enorme cicatriz en su tibia derecha, producida por una sierra cuando trabajaba en la madera, según me contó.

Charlamos un rato de nuestras carreras, de kilómetros, de sensaciones, de lo bonito que es correr… Miro el reloj, llevo 57 minutos y es hora de dar la vuelta, no tenía pensado hacer tanto, pero siempre me pasa lo mismo cuando me encuentro con alguien.

En un recodo del camino, me dice:

– Me desvío por aquí, encantado de conocerte, yo me llamo Fermín Casielles.
– Igualmente, soy Felipe Morante y ya nos veremos en otra ocasión.

Su sombra se perdió por el camino y yo pensé en un momento, qué haría este tío corriendo por aquí y a estas horas, pero claro si estoy yo, porqué no va a estar el. Pero me sorprendió que el pueblo más cercano estuviera a 28 kms. ¿Cuanto correría este hombre?

En fin, no le di más vueltas y pronto empecé a divisar la pradera y las luces del refugio, me detengo en la puerta paro mi crono 1h 56 minutos. Bueno, mañana a descansar.

Hace unos días corrí una carrera en León, era de 10 kms. y transcurría por unos parajes preciosos, según iba en carrera no se porqué, me acordé de Fermín. Hacía ya casi un año y aquella historia volvió a mi cabeza, recordé absolutamente todo de nuestro corto contacto.
Una vez en meta y después de beber agua y charlar con los demás corredores, salen las clasificaciones donde busco mi nombre y mi tiempo, y veo con sorpresa que el nombre del corredor que me precede es Fermín Casielles. Lo busco a golpe de vista pero no consigo verlo, decido preguntar y un hombre de la organización me dice: “si está allí, es aquel chico rubio”. Pensé que sería su hijo y me acerqué a saludarle:

– Fermín Casielles?

– Si, soy yo.

– Soy Felipe Morante, y venía a decirte que conocí a un Fermín Casielles corriendo en el monte, y supongo será tu padre o familiar tuyo, ya que el apellido Casielles es de una zona concreta y no hay muchos.

– ¿Cuanto hace de eso?

– Pues casi un año.

– ¿Y como era físicamente?

Intento detallar lo más posible al Fermín que yo conocí, y recordé su cicatriz en su tibia derecha y el chico cambió la expresión de su rostro.

– La persona que describes es mi abuelo, y murió hace 58 años una tarde que salió a correr por los montes que hay entre Asturias y León.
——————————————————

Este cuento lo vi el otro día en el foro, yo prefiero creer que fue real!

Ah! al final, como si fuera magia se abrió el cielo luego de las 13:00 y un solazo que partía el alma apareció. Pude nadar mis modestos 10 largos y lagartié con el amigo sol. Al rato cayó lucio (mi hijo mayor) y estuvimos un rato más, pero empezó —mami que puedo hacer —mami estoy aburrido, asi que al final terminamos viendo “eragon” en el agradable aire acondicionado del cine.

La historia es muy similar a la del señor de los anillos, pero con un dragón. Para pasar el rato está…

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27 Responses to historia

  1. merak says:

    este felipem es un monstruo, aparte de buena gente.
    excelente historia.

  2. SlowPepe says:

    Bonita historia, Ana. La he leído con la piel de gallina porque me estoy peligrosamente acostumbrando a correr de noche por lugares solitarios. Lo del ruido de los latidos te aseguro que puede llegar a escucharse. Eragon dicen que no está mal, para estar escrita por un adolescente. Un saludo grande.

  3. Santi Palillo says:

    Hasta que he recordado el relato de Felipem pensaba que te seguía un cegato, mira que confundir a Ana con un hombre 😉

  4. La Flaca Simplona says:

    Ana, excelente historia! Pero con lo gallina que soy yo, al darme cuenta de que alguien venía detrás de mi, iba a hacer el mejor tiempo de mi vida corriendo!! Susto!!!!

    Saludos!

  5. Pe says:

    Ana,
    Que buena historia…Eso de estar donde nadie va, da una gran sensación de libertad no ?

    Percho

  6. PLUM says:

    Bonita historia, da un poco de “yuyu” pero es bonita 😉
    Salud. PLUM
    PD: el señor de los anillos, antes que la peli, fue uno de mis libros preferidos, hasta releerlo en mas de una ocasión, y mira que es gordo, jejeje

  7. ag says:

    vieron que linda historia, pero como dije en mi post, prefiero pensar que fue real!

    yo solo en relato, porque de correr asi denoche ni loca, por lo menos por acá es imposible, porque lo que te sigue es un chorro, un violador o algo peor!!

  8. Alfonso says:

    Un cuento preciosos. Por un momento pensé que te había ocurrido a ti..jejeje…menudo susto uhhhh 😀

    Y menos mal que soy un exceptico, sino, ¿como podría entrenar de noche a partir de ahora?

    Saludos

  9. merak says:

    qué es un chorro?

  10. ag says:

    bueno, pero no me vas a decir ALFONSO que le tenés miedo a los fantasmas?! igual era corredor como nosotros!!!

    MERAK, chorro es un ladrón!!

  11. Jesús says:

    ¿Este Felipe Morante es el que yo imagino?

    Curioso, ya sólo te falta conocer a Pi, cojo pero contento 🙂

  12. merak says:

    lo anoto: chorro=ladrón
    pileta=piscina
    antiparras=gafas

  13. ag says:

    JESUS, que eso del PI COJO???

    vas aprendiendo MErAK!

  14. merak says:

    siempre está bien ampliar.

  15. runner says:

    Una vez, corriendo de noche, sentí las pisadas de un corredor, su respiración, eran las 4 de la mañana en los 101 de Ronda, no miré hacia atrás, durante un buen rato lo sentí, de repente el frontal se me apagó, miré atrás y no había nadie…la larga recta que se apreciaba detrás mía, el que lo hubiera sentido instantes antes…sin comentarios, el caso es que tuve una extraña y serena sensación…
    PD después de de 90 kilómetros uno puede alucinar si…o quizás no ¿quien sabe?
    bsss

  16. ag says:

    hola RUNER, supongo que después de tantos kilómetros una ya se puede “dar el lujo” de ver cualquier cosa… pero también puede ser que perciba cualquier cosas… ¡!

  17. Anonymous says:

    Muy buen cuento,no lo habia visto. El otro dia di de baja un post del km en q preguntaba q estaban leyendo los foristas, pero nadie contesto , supongo q nadie lee, pero veo q vos si y te gusta el cine. T sigo sumando puntos, jaja.
    Saludos Tilva

  18. ag says:

    Hola TILVA/AVLIT! le había visto hace un tiempo a este relato, y me re gastaron porque pregunté si había sido real… muy malos lso foristas! ja!

    no vi tu post de los libros, a mi me encanta leer, pero no me duran mucho… me los leo rapidísismo!

    saludos!

  19. Uno que pasaba por allí... says:

    ¡Fantástica historia ana!…no la había leído en el foro (últimamente lo visito poco)y me ha encantado.

    Lo creas o no, leyendo este post tuyo me has ayudado muchísimo. Ya te contaré por qué.

  20. Radiohead Cadiz says:

    Yo tampoco había leido la historia y la verdad que está muy bien.
    Por cierto Ana, el otro día en mi blog preguntaste si había compañeras soldadoras y mira la casualidad que ayer entro una. Es la primera compañera soldadora que hay en mi empresa.

  21. sisifodichoso says:

    Una historia preciosa Ana 🙂

  22. Jesús says:

    El pi cojo pero contento, es muy amigo de Santi Palillo, pregúntale y verás. 🙂

  23. ag says:

    UNO QUE PASABA POR ALLI, veo que saliste a la luz!!! que suerte que te srivió, que satisfacción mas grande que el ayudar a los demás, ya me contarás…

    RADIOHEAD, que casualidad lo de tu soldadora, ahora tenés tu propia flashdance!!!

    SISIFODICHOSO, que bueno tenerte por acá, bienvenida!!

    Hay JESUS, pero este SANTI los tiene todos conocidos… que personaje importante que es!
    No se si leiste un comentario que te dejé en tu blog, pero el otro día buscando la página de la Carrera de San Antón por Google, tu blog era el 4 resultado que daba…

    saludos!

  24. merak says:

    he visto que has puesto un nuevo apartado con las carreras que te gustaría hacer… deberías incluir berlín

  25. Jesús says:

    Sí lo vi, me acuerdo que no te pude contestar por las historias de siempre de la nueva versión, aunque fue esta vez fallo mío.

    Saludos.

  26. ag says:

    MERAK, no es un apartado nuevo, se ve que tus ojos no lo habían notado hasta ahora… :o)

  27. merak says:

    jajaja lo bueno que tiene ser despistado es que te duran más la novedades jajaja

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