Fin de mes – Enero

Hoy miércoles, salí a la tarde, no me gusta la hora pero es lo que había…. El resultado, fueron 10.9 km, los primeros 5.2 km los hice en 32 min, y el resto según lo que dijo el crono, en 20min, jaja!! no, es que en algún cruce de calles debo haber parado el crono, me olvidé y cuando lo volvi a activar… había pasado bastante tiempo, jaja!!! pero lo hice al mismo ritmo de la ida a esos 5.7 km. Que se yo…!

La verdad que a este ritmo que voy ahora, me siento mucho más cómoda, es notable que era mucho machaco para correr tan seguido. Las sensaciones de la salida fueron 10 puntos!

La anécdota: fui toda la ida, un con un corredor que veo bastante seguido, es un hombre mayor (de mas de 60 años) que sale vestido de una forma muy peculiar para lo que se está acostumbrado a ver, corre con unas bombachas (las tipo pampero) camisa arremangada y gorra de mil años bien gastada. Siempre que lo veo está así (menos mal que no me lo crucé ayer a la noche porque seguro que me agarraba el patatús pensando que era el amiguete de felipem!). Cuando llegábamos a la calle Dorrego, nos paró el semáforo, asi que lo alcancé. Y vi que en una de sus manos tenía una pelota de tenis viejísima, asi que me quedó mas la espina de saber cuál era la historia atrás de este singular corredor. Lo que si me quedó claro que no hacen falta remeras técnicas ni ropa de marca para ser un buen corredor, porque cuando yo pegué la vuelta en Sarmiento, él siguió, y lo suelo ver cerca de casa que sube por Crisólogo Larralde, osea, corre mucho.

la foto: los pantalones del corredor singular.

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Números del mes de enero:

RUN: 142.3 km en 16 días
AQUA: 9.450 mts de nado en 13 días
GYM: 6 días
Yoga: 6 días

Balance: tengo que ponerme las pilas para no se me pasen los días, proponerme salir sea como sea y a la hora que sea para mejorar y ganar más kilómetros. Y aunque no me guste para nada el GYM, ir pase lo que pase 2 veces por semana a hacer mi rutina de pesas. Ahora que comienzo a trabajar me voy a diagramar semanalmente para que no me agarre en bolas al terminar cada semana.

Bajo las estrellas

Hay personas que ven su destino en las cartas, otras en las piedritas llamadas runas, algunas miran cada mañana en el diario su horóscopo para salir a calle, y los menos ven hacia el cielo, y se guian por las estrellas. Yo no soy de ninguna manera superticiosa, pero voy a ver si mirando de cuando en cuando el cielo, obtengo algún tipo de guía de estos astros que nos coronan.

Ayer salí a correr tarde, es que tuve el cumpleaños de una de mis hermanas a la hora del te y llegué a casa tipo ocho, asi que le dejé los chicos a Diego y que se encargue! (el no había ido, asi que había tenido un par de horas para descansar!) y me fui a correr. Es la primera vez que salgo a esa hora, siempre me da un poco de cagaso. Pero como me venía haciendo la rata desde el sabado, me dije a salir!

Y claro, por más que estamos en verano, al pasar un poquito de las ocho ya comenzó a caer la noche. Justo yo andaba por una zona bastante oscura, tal es así que la parva de autos que volvían por Figueroa Alcorta hacia sus respectivos hogares no iluminaban nada en lo absoluto, asi que veo mas adelante un grupo de tres chicos que iban corriendo y me les pego unos metros atrás, aunque ya cuando los agarré venían super chivados, y pensé, como después lo comprobé, que no seguirían mucho más. Pero bueno, un tramo anduve como lapa. Y andaba tan pendiente de que no se escaparan que no me fijé en el suelo y casi me como una raiz de nuevo, osea, la raíz me la comí pero pude evitar la caida!!! Asi que me quedaba ir viendo el piso del sendero o correr por la bicisenda. Pero por el bien de mis articulaciones, seguí por caminito, pero viendo con ocho ojos. Total, como me lo había supuesto, en Pampa mis “guardaespaldas” pararon y yo tuve que seguir sola. Sola es una forma de decir, por suerte había bastante gente correteando por ahi.

Siguiendo mis interpretaciones del destino, corría a ritmo trotecito tecito cachamai, o mas conocido también como ritmo cochinero. Y venía bárbaro, y eso que andaba un poco cagada en las patas en las zonas de los bosques que de repente quedaban vacías. Es más, venía tan obsesionada que de repente veo una sombra y un ruido, me digo, —tranqui anita, que debe ser algun otro corredor. Y oh sorpresa, cuando me doy cuenta que en realidad era una sombra mia, porque como las luces venían desde varias direcciones, yo creaba muchas sombras!!!!

Llegué a Sarmiento y pegué la vuelta sintiéndome realmente muy bien. Entonces me puse a pensar —si, a veces les toca a mis neuronas— que por ahí estaba entrenando en un ritmo muy fuerte para lo que puedo dar. Porque así como venía podía seguir corriendo un montón sin problema.

Cuando volvía por suerte todos los fantasmas se habían evaporado, venía disfrutando de la noche y de mis estrellas, al ritmo de mis pasos y mi respiración. De repente a lo lejos veo un hombre canoso que corría, pero lo raro es que estaba con pantalones largos (estamos en verano) y con algún tipo de camisa. No lo distinguía muy bien porque iba varios metros adelante, y como justo estábamos por una zona oscura no se veía bien, pero comencé a acordarme de la historia de Felipem, y me agarró cierto escalofrío. Tenía ganas de preguntarle a alguien si veía lo mismo que yo, pero ni el loro estaba por ahi. Asi que comencé a incrementar mi trotecito para alcanzarlo y sacarme la duda…

Finalmente casi lo alcanzaba, y ahi veo que era un hombre que andá saber porque, andaba corriendo con joggins en medio del verano y la “camisa” no era mas que una chomba medio grande. Puff, que cabeza la mía… menos mal que por lo menos se me había pasado el rato y ya estaba de nuevo en Pampa que comenzaba la zona con más gente y luz.

Seguí corriendo, o mejor dicho, trotando y finalmente llegue a destino, habían sido 11 km en 1:11 hs. Pero me fui a estirar a casa, no vaya a ser cosa que…. buu!