Cúmulos

Ya se que uno no puede hacer nada ante la tremenda miseria que hay en el mundo, ni siquiera en nuestro país. Que es una utopía el pensar que “vamos a estar mejor”, porque siguen pasando los años, los siglos y siempre hay personas que pasan hambre, frío, hostigamientos y enfermedades sin poder hacer nada.
Evidentemente es algo que viene con la raza humana.
Ya no me pregunto porque los gobernates de turno no hacen nada, porque se las respuestas, simplemente no les interesan. Para mi, que pasado cierto escalón, ya dejamos atrás todos los valores que podríamos haber tenido. Sino, como se explica que ante una terrible inundación, —que no hace falta irse tan atrás, hace unos meses veíamos por televisión como en la provincia de Salta sufrían por las crecidas de los ríos— y todos nos movilizamos para colaborar con la causa, en las escuelas se juntaban cosas para donar y mandar para allá. Una movida espectacular. Pero después, volvemos al ostracimo de quedarnos quietos ante la miseria que nos rodea.

Ayer cuando salí a correr, andaba por Figueroa Alcorta y cuando pasé por la callecita que viene después de Pampa —nunca se como se llama— en la parte de parque que hay entre la avenida y el lago, había un bulto “tirado” en el pasto. Al acercarme más, me dí cuenta que era una persona envuelta en una manta a cuadros blanca y negra, ¿qué es lo curioso de esto? que la temperatura que hacía en ese momento, diría yo, oscilarba entre 4º y 10º como mucho, o sea, hacía frío, eran las seis y media de la tarde y ya era de noche. Y lo más curioso de todo esto, era que antesdeayer, cuando había estado corriendo, estaba el mismo “bulto” en el mismo lugar. Y me puse a pensar, ¿será que está ahí desde el martes? ¿estará viva la persona? Pero no podía pararme a verificar todo esto, estaba sola, y no había casi nadie dando vueltas, y es sabido que los chorros tienen unos artilugios terribles para concretar sus fechorías, asi que no me animaba siquiera a acercarme.
Igual pensaba que durante el día, si hubiera estado desde hace dos días, alguien hubiera dado parte a la policía ¿no?

Seguía yo cabilando sobre el tema, y volviendo ya sobre mis pasos (o zancadas mejor dicho) cuando noto que no había nadie en el lugar ahora. Sigo unos 200 mts, y casi llegando a la bendita calle que no se su nombre, estaba el/ella, con la manta a cuadros sobre la cabeza siviéndose algo en un vaso, no veía bien porque estaba a unos 50 mts y estaba oscuro. No supe que hacer, plata no tenía, porque como era tarde no había salido con dinero por si me lo cruzaba a Miguel, y tampoco sé si le hubiera servido de algo que le de un par de pesos. Me dió una tristeza terrible. Pero ¿qué podía hacer? Me sentí una hipócrita mas formando parte de una sociedad que no le interesa demasiado el que tenemos al lado.
Sobre todo porque cuando concluí mis 11 km y pasé a buscar a Santi que estaba en un cumple, ya no me acordaba más de esta persona, y me tomé un café caliente totalmente lejos de todo lo que había vivido hace ¿15 minutos?

Por eso es que estamos como estamos, porque todos nos quedamos con demasiados “podríamos hacer”.