Dormida en los laureles

Creo que fue el martes… si, el martes me dí cuenta que estaba en bolas… completamente out. Asi que tomado el “toro por las astas”, comencé a mover las cachas para estar medianamente en forma para la Cross de Escobar. No es que no venía haciendo nada, pero la verdad que muy poco. Entonces ¿qué fue lo que hice estos tres días?
Para empezar, pasadas. El martes arranqué como cleopatra, con pasadas piramidales, después de 2km de entrada en calor, se sucedieron 4x200mts (R’30) + 300 (R’30) + 400 (en realidad acá recuperamos yendo hasta la próxima marca de 100) + 2x500mts (R’1) + 400 + 300 + 200 + 1.6km de vuelta a la calma.
Lo gracioso, fue que en una de las pasadas, venía un camión limpiando la calle (estábamos alrededor del lago del Rosedal) y yo que iba corriendo a toda pelota y venía viendo que se me acercaba, pero yo también me acercaba a la marca del 700, y lo miraba al chofer y el me miraba diciendome con los ojos —LOCA! y yo seguía para allá… Hasta que pisé la marca justo a 1 mts de la trompa del camión y torcí para la vereda. Fueron unos segundos de adrenalina. Rocío que fue mas conservadora y se había subido a la vereda mucho antes, me dijo: pensé que te estrolabas contra el camión.
También hice la rutina de GYM, que increíble pero real vengo respetando y haciéndola a rajatabla sin dejar pasar días, tres veces por semana religiosamente (mis rodillas agradecidas).
Y por último, hicimos una pequeño fondo con las chicas, 13km a ritmo medio pachanguero, porque lo hicimos en 1:19, pero por lo menos sumamos kilómetros. Mañana tendría que hacer unos cambios de ritmo, ahí pondré C2O para meter velocidad.