China en mis manos

Un páramo de tranquilidad, un oasis de quietud, eso es lo que stoy necesitando en estos días. Porque en cualquier momento me agarra el stresaso. Definiciones. Demasiadas. A ver si de una buena vez por todas, logro encaminar temas que machacan el mate.

Últimamente comprendí el significado de la tranquilidad,

día tras día me mantuve apartado de la multitud.

Limpié mi cabaña y la preparé para la visita de un monje,

que llegó a visitarme desde las montañas lejanas.

Vino bajando desde los picos ocultos por las nubes,

para verme en mi casa de techo de paja.

Sentados en el pasto compartimos la resina del pino,

quemando incienso leímos los sutras del Tao.

Al terminar el día encendimos nuestra lámpara,

las campanas del templo anuncian el comienzo de la noche.

Repentinamente advertí que la

tranquilidad es realmente Felicidad,

y sentí que mi vida tiene abundante ocio.

(Poema anónimo chino)

Si algo me da tranquilidad, me libera de tensiones, es una buena corrida*, ayer martes nos juntamos con las chicas, y para mi sorpresa, hubo fondo, intento de fondo… bah, el reloj me dió la-hora-referí y tuve que abandonar al grupo en 13.8 km, pero fue una salida de lo mas divertida. Encabezábamos la partida Rocío y yo, que tenemos ritmos similares y que me llevó hablando desde que empezamos hasta que terminamos. Es una fenómeno, es capaz de hablarte durante las pasadas ¡asi sean a toda velocidad!, veníamos a buen ritmo, con buenas sensaciones.

Wu Kieng Siglo XIX
Tormenta

Maldije a la lluvia que, azotando mi techo, no me dejaba dormir.
Maldije al viento que me robaba las flores de mis jardines.
Pero tú llegaste y alabé a la lluvia.
La alabé cuando te quitaste la túnica empapada.
Pero tú llegaste y alabé al viento,
lo alabé porque apagó la lámpara.

También tuve GYM, fortalecimiento de piernas, lumbares, abdominales, ¿culares?, y demás ares. Me faltó agua, ya salí con sed de casa y la hora que estuve ahí, fue una pequeña tortura, menos mal que no hacía calor, pero veía a través de los vidrios una de las piletas, y se me hacía agua la boca…

Siglo I
Agua

Me asomé al río Yang-T`se, me seducía la transparencia de sus aguas
y las quise aprisionar entre mis manos pero me fue imposible.

Hoy, admirando tu belleza, quise, amante,
aprisionarla con mi cariño, pero se me fue, como el agua

Mañana no se que voy a hacer, si voy a correr algo, o no. El domingo es la carrera y si me paso de rosca, voy a estar cansada. Asi que seguiré mi instinto a ver que me dice.

A ver el cráneo que averigua que dice la pintura china que encabeza este post… (yo lo sé, es percodere, como diria mi madre).

Pai Chu Yi Siglo VIII / IX
La Vida

El pino muere a los mil años, la flor del hibisco no dura un día.
Ambos se hunden en la nada.
¿Por qué envanecernos de nuestros meses y de nuestros años?
P´eng Tsu prolongó su muerte; pero murió al fin como nosotros.
Más vale aprender a no nacer, no nacer es asimismo no desaparecer.

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*corrida argentina, mal pensados!

La poesía china goza de una tradición de tres mil años, a través de los cuales ha desarrollado sus formas, metros y estilos. Los dos mejores conocidos tipos de verso son el shi y el ci. El primero es la más remota forma de poesía, escrita a menudo con un estricto número de monosílabos para cada verso. El segundo, que alcanzó su apogeo durante la dinastía Song, es un verso con irregular número de palabras, escrito para una melodía determinada. El chino, además, es una lengua de naturaleza musical. La frecuente omisión del sujeto en sus frases, la inexistencia de una expresa diferencia entre los tiempos verbales, el número en los sustantivos y el caso o el género de los pronombres, ha contribuido a forjar un verso que resulta una materia compacta, cuya interpretación es casi un acto adivinatorio. Es quizás por esas circunstancias que, desde sus primeros poemas, los chinos relacionaron la poesía con la música. (Harold Alvarado Tenorio)