Cross Adventure Days – 1ra fecha Circuito Kende

[ Equipo 313 Salta Misiones ]

La gurisa y el gaucho en acción.

La cita de la carrera, era en Carlos Keen, un pueblo cerca de Luján, Provincia de Buenos Aires, a 72 km de Capital Federal, o mejor dicho, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es como se llama nuestra querida ciudad, desde hace algunos años. El camino mientras íbamos para allá, estaba helado, y no hablo de la sensación térmica, sino del paisaje, de la margen derecha del camino, donde todavía no había pegado el sol, estaba bañada por la escarcha matutina. Todo blanquito se veía, desde los pastos y arbustos, hasta los tejados de las casas. Hace mucho que no veía esto, hasta algunos charcos congelados se podía ver. ¡Me encantó! (sobre todo porque nosotros estábamos calentitos en el auto).

Aunque no parezca, ¡estoy en la foto!

Era mi primera experiencia corriendo en equipo, y me tenía un poco en ascuas ese tema ¿cómo sería? Sobre todo, porque me había cansado de ver diferentes equipos en otras carreras, donde el «mové las cachas» proveniente de uno de los participantes hacia el otro, era un clásico. Pero no creía que me fuera a pasar esto (¡que no pasó!) pero igual tenía un poco de nervios.

En la Sociedad de Fomento del Pueblo, se entregban los kit, ahí me encontré con mi co-equiper Hugo «El Gaucho» Díaz (que se corre todo, como para no sentir un poco de escozor de ir juntos) y en la larga espera, que fue la entrega del kit, fuí conociendo a muchos foristas que aún no tenía el gusto, como el hombre azul Mgriffa, Retosrace, SilvinaF, Macoco, la Mujeraraña, y y a viejos conocidos de otras carreras…

Yyy… ¡largamos! Salimos medio rapidón. Me pasó algo raro, me faltó un poco el aire, fueron unos segundos que sentí como si tuviera asma, pero por suerte pasó rapídismo. Lo que si, tenía los pies helados, era como que estaban dormidos por el frío. Creo que recién cerca del km 5 comenzaron a volver a la normalidad. Pero justo pasamos por un pequeño arroyito que había saltar, y antes de eso, había unos pequeños bañados y yo ¡metí la pata en el agua! Pero al poco tiempo, ya se me había secado, o, por lo menos no los sentía húmedos. Pasamos como 15 alambrados durante la carrera, Hugo en cada uno, pasaba primero, lo abría para que yo pase.

Uno de los alambrados

El recorrido fue muy interesantes, gran parte corrimos sobre vías del tren, caminos rurales, con las vaquitas al costado y casas de campo. Estábamos corriendo sobre la Pampa Argentina, así que desniveles, no había, era todo planito planito y estas cosas le dieron el condimento. Lástima, como dice mi amigo Estebita, que uno no se puede poner a ver el paisaje, aspirar el aire de campo y escuchar a los pajaritos cantar (¿eran caranchos?) porque vas tan exigido con el ritmo y mirando el piso, para no comerte un pozo, o algo que te haga tropezar, que te perdés de ver muchas cosas.

Pasamos dos puentes de ferrocarril, que eran solamente los fierritos y los durmientes, y había que caminar ahí, daba un poco de impresión, porque abajo se veía el arroyo a los lejos. Uno de los chicos del foro, Macoco, que tiene vértigo, tuvo que abrirse para pasar por el costado, porque era mas fuerte que él.

Uno de los puentecitos ferrocarrileros.

En un momento, veníamos «palo y palo» con el NERO, y de repente veo un caballo negro, parecía salido de un cuento de hadas, con la crin que volaba para un costado, y se paseaba buscando algo ¿habría perdido su jinete? ¿estaría haciéndole el aguante a su dueño que andaría tras su «china» por ahí? Yo en ese momento, andaba tras el agua, el primer puesto de hidratación había sido en el km 9.5 masomenos, y el segundo se estába haciendo desear, después, viendo el recorrido desde el forerruner de Estebita, ví que ahí, ya andabamos por el km 17, ¿habrá sido una alucinación por la sed este corcel? Creo que no, porque varios lo vieron también.

Llegamos al puesto de hidratación, y me tomé casi tres vasos de aguas y algunos cuartos de naranjas. Seguimos por un campo de «maillin» seco, pisoteado por animales, que era dificil correr, un alambrado más, y un terreno sembrado. Me dió un poco de penita pisotear los brotes, pero mas adelante se había hecho un caminito, y todos ibamos por lo que ya otros habían pisado. llegamos a otro alambrado, y acá te ayudaba un chico que ya había abandonado, Hugo le dijo «¡dalé, seguí que ya casi termina!», pero el flaco ya no daba más. Seguimos un tramo más, y eran los últimos metros, se corría por otro tramo de vías, y al final se veía la estación de Tren de Carlos Keen, que a metros nomás, estaba la llegada. Yo ya no daba más. Y el Nero me decía, «¡dale Anita que ya llegamos!» y era así.

Llegamos, y el reloj maracaba dos horas con un par de minutos para los 22.7 km que finalmente tuvo el recorrido (no recuerdo si eran 2 o 3 minutos, hoy a las noche está la clasificación) Quedamos 5tos en la categoría «equipos mixtos». Al rato de llegar, me fuí para el baño, y me bajó la presión, me empecé a sentir mal.

En realidad todo el día estuve como una cita bíblica…. «y salieron de ella todo tipo de cosas», se que suena medio feo, pero entre la canilla que tuve toda la carrera en la nariz, mas… bueno, mejor no aclaremos que oscurece.

Mas fotos en la ventanita del picassa.

Me había olvidado de contar algo, que a mi me gustó mucho. Íbamos por un cruce de caminos de tierra, y estaban unos lugareños apostados ahí, rompiendo la monotonía del día con estos locos que éramos los participantes de la carrera, cuando uno me pregunta —¿de Corrientes son?No, le digo, —¡Posadeña! —Vamos la posadeña! me gritó. En un paraje remoto de la pampa, que se encuentren dos mesopotámicos es bastante coincidencia, no? A mi alegró.