Mercenaria del tiempo

Diosss, qué día. Pero ¡qué día! Creo que el único momento que pude estar relajada, fue cuando esperaba, hoy temprano a la mañana, que llegaran mis compis de Running. Y que ni siquiera pude disfrutar demasiado, porque mamitaquerida que frío que hacía.

Fuimos entrando en calor hacia el lago grande, me puse al día, porque hace rato que no las veía, “al día” con el chusmerío, obvio.

La consigna fue hacer tres vueltas al lago (2km) a ritmo de carrera suave, e ir incrementando. Yo, por suerte, tenía las piernitas mejor. Ayer había ido al gym para hacer 45 min de bici y terminar de descargarlas, elongué bastante, y como nueva.

No había excusas, puse el acelerador y cayó la primera vuelta en 9:57, R2’ y a buscar la segunda, 9:37, ¡bien! R2’ y por la última, que cayó mellizita de la anterior, 9:37 justo. Un frío de la hostia. Enfilamos para volver, y cuando llegamos, veo la hora…. ¡las 10:15! Fuck fuck fuck, llegaba tardísimo al laburo, estiré a las apuradas y una de las chicas me acercó hasta Luis María Campos y Dorrego, eran las 10:28 cuando me bajé del auto de Silvia. Pasada de 100 mts hasta Cabildo a toda vela, doblo la esquina, recuperación hasta el edificio, escaleras a mil, recuperación en la puerta giratoria, “Buen día” “Buen Día” a los de seguridad ¡Asensor porelamordediosbajárápido! 4, 3, 2 , 1… adentro.

Me empezé a sacar la campera, a abrir el buzo. Llegué al piso del vesturario, entré como tromba y ni tiempo siquiera de lavarme la cara, empezé a vestirme a toda velocidad y cuando había terminado, empiezo a guardar a las apuradas la ropa que me había sacado y veo una media negra en el bolso… fuck por enésima vez en el día. ¡Me había cambiado una sola de las medias! fueron dos segundos que pensé que hacer, pero ya no había tiempo, me tenía que sacar la bota, con el lío que es, el cierre… noooo, otra vez será. Salí, me miré al espejo (otro impropelio, no podía tener la cara que tenía!!) y salí hacia el ascensor suplicando que venga rápido. Yessss, estaba en mi piso. Cuando se abre la puerta y salgo hacia mi oficina, veo la hora: 10:37, increíble pero real, habían pasado 9 minutos desde que había bajado del auto de Silvia. Crucé la puerta con cara de poker a full…. Bueennn Diaaaaaa… y a laburar!

(Pensar que hasta la noche mi día no varió en nada)