Primer aprouch

10 días de abstinencia, pueden generar demasiados trastornos en una persona.

Es que ya andaba alucinando. De repente, veía la hora en la compu, 4:30 y pensaba “esa era la velocidad que tendría que haber tenido en la Silio”, o iba en el colectivo y por el banner de publicidades ví un 3:45 (ni se de que) e imaginaba que sería mi tiempo en la Maratón de Buenos Aires. Y así andaba. Menos mal que hoy viernes, 19 días después que empezó el dolor del pie, 10 días después que decidí parar las rotativas para evitar males mayores y 4 días sin sentir molestias en el pie ¡Me puse las zapas para hacer mi prueba piloto! Sí, salí a rodar unos 6km.

La pucha que tenía cagaso… corría como si la vereda fuera de cristal de azúcar.

Poco a poco fuí perdiendo el miedo y me fuí soltando. Llegué a Pampa y Alcorta, primeros 3km, paré y comencé a ver si notaba algún tipo de señal de alarma. Pero no, como diría Jack Palance “increíble pero real”, se mantenía sin decir ni mu el pie.

Pegué la vuelta feliz y con la cabeza que comenzaba a trabajar a mil, ahora si, con derecho a soñar en las carreras venideras.

Eso si, me sentía como un mamut en plena huída. El parón hizo mella en estado ¡qué horror! A pesar de la bici (esta semana había hecho dos días de 45’ y 50’) me costó sentirme cómoda. Culminé la salida con la rutina de pesas, que hoy encima, tocó cambio de plan.

¿Será tema cerrado?