Stop

Aquí estoy, espectante de normalizar mi rutina con el plan para la maratón de Buenos Aires.

Esta semana, corrí el lunes 11.6 km a ritmo “sensaciones”, salí sin crono, para no meterme presión. Y anduve bárbara. Ayer, nos juntamos con las chicas, e hicimos dos vueltas a lago, ¡no es un chiste! realmente hicimos 4 km de morondanga y para colmo, la terminamos con desayuno en la ypf. En fin, esperemos que este compás de espera haya dado sus frutos y no vuelva ningún dolor de nada… pero nada! Ya no tengo tiempo de sufrir dolores de ningún tipo.

Y los días se me pasan volando, me parece que en cualquier momento, me va a aplastar fin de año, con lo que odio las fiestas. Parece mentira pero estamos casi en primavera, es lo único bueno de esta vorágine, que se acercan los calorcitos y se van los días grises.

No se si a todo el mundo le pasa, pero a mi, cada vez siento que vivo menos. Antes, cuando era chica, los años eran eternos… hoy en día cierro los ojos y me despierto tres meses mas tarde, hay momentos que me gustaría detener el reloj, por lo menos unos segundos…