Dilema shakespeariano

Ya queda poco mas de un mes para la Maratón de Buenos Aires, y no logro salir mas de dos días por semana, por lo menos así fue éstas dos últimas. Tres días con toda la furia en las anteriores.
Veo a los demás que están preparándose para esta carrera, que están metiendo hasta 108km semanales! y a mi se caen las medias…
Tenía muchas ganas de prepararme bien, para poder correrla bien. Pero todo no puedo, por más que abra mis brazos, no llegan a abarcar todo lo que quiero hacer. Asi que tengo decidido ver un tiempito antes como estoy, y así decidir que hago. Correrla o no correrla, ese es el dilema. Lo que menos quiero, es estrolarme contra el famoso muro, pero como siga asi…

Esta semana hice:
-El martes, 8km en 45 min.
-Hoy, hice 6.23km (36min) + 6×1.000 (entre 4:30/4:38) R1:30’ (+o-) + 2.83 km en 14 min (4:57 el km). Las últimas dos pasadas, me costaron un huevo, pero paradógicamente, fueron las mejores…”cosa-e-mandinga“.

Se hacen duros los miles. Pensar que si sigo con el plan, hay un momento que me tocan series de 2.000.

Y completaría la semana con la media maratón que tengo el domingo, ahí tengo asegurado 21km. Me gustaría mantenerme entre 5 y 5:10, pero no se si me va a dar el cuero. Por si acaso, pinta que a pesar de ser una carrera de calle, va a tener bastante lindo paisaje para ver, si no logro dar con el ritmo…

Mi madre tiene una frase que suele decir, o mejor dicho, solía decir… “mas se perdió en la guerra”… jajaja

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La felicidad es esto

El título que lleva este post, salió de la boca de mi madre este fin de semana maravilloso que pasé y que está por terminar en un par de horas. Un fin de semana que comenzó el viernes, que disfruté a pleno con toda mi gente querida y que me llenó de alegría.

Recién me miré al espejo, y mas allá de que tengo la cara atomatada de tanto solcito primaveral que devoré en estos días, el brillo en mis ojos no logra evitar escapar para quien quiera que lo vea.

Estábamos sentadas al sol, tres generaciones de mujeres de la familia, conversando de cualquier cosa, pero disfrutando de ese hermoso día que estábamos pasando. Mis hijos y mis sobrinos daban vueltas por todos lados felices. Paulita de repente hace unas mosrisquetas, se ríe y nos mira con ojitos pícaros… Y mi madre, en un exabrupto, con los brazos abiertos dice:¡la felicidad es esto!

Cuánta razón le doy.

Las pequeñas cosas, son las que nos llenan, la sonrisa de los pequeños y el festejar la vida, nos dan fuerzas. No lo perdamos de vista.

Primavera

Hoy en este sector del planeta, comienza la primavera. Y, particularmente en Argentina, se festeja el día del estudiante, y no se como llamarlo, pero se sobrentiende que es como el día del “amor”.

La cantidad de noviazgo que comienzan este día es increíble. Es como el día de San Valentín argentino.

Cada parque de Buenos Aires, se llena de adolescentes desesperados por festejar con un picnic o similar la primavera estudiantil. Claro, en mi época (¡qué feo suena eso!) llevábamos los sanguchitos y la gaseosa. Hoy, la lista se completa con alcohol, forros y recitales de música electrónica.

Es un clásico ya, que las calles el día anterior se inundan de publicidades de vía pública de la marca de preservativos de “la flor de holanda”. Cada cual más ingeniosa. Cada cual mas ilustrativa… Pero, mientras surta efecto, todo bien ¿no?. Que las hormonas pueden jugar alguna mala pasada con resultados “positivos” nueve meses después, para horror de los padres de los adolescentes en cuestión.

Para mi comienza mi estación del año favorita, la estación donde la ciudad muta como un camaleón a verde. El sol me inunda por todos lados y me llena de energía. Me cargo de buena onda con solo mirar el cielo celeste y el sol radiante.

Bueno, supongo que cuando mis hijos ya tengan edad para “festejar” no va a ser tanto mi estación preferida. Pero mientras tanto, la disfruto… ¡Disfrutemos!

(Hoy por la tarde salgo a entrenar, voy con la idea de ir sorteando obstáculos que hayan quedado por palermo …. ohhhh l’amour…)

En camino

Puede ser que se esté encaminando el plan, puede ser que esté encaminando todo en mi vida. El secreto está, en saber que es lo importante. Muchas veces uno tiene la sensación de perder el horizonte, el oriente, o, como uno quiera llamarle. Pero por suerte —para mi— siempre vuelvo al rumbo.

Esta semana, logré hacer dos días seguidos de entrenamiento. El lunes, bajo un cielo gris, salí y completé 11.6 km, el primer km lo hice hecha una bestia, casi diría un chita en su máximo explendor: a 6:30 x km! Después logré bajar los decibeles de esa locura y me acomodé… jeje. En fin, logré seguir los casi 5 km restantes a 5:40 y finalicé los 5.8 km restantes a 5:15, que los hice acompañada de una lluvia intensa que me refrescaba. Podría haber seguido, me sentía bien, pero tenía death line con los chicos en casa.

Y no quedó ahí, ayer por la mañana, salimos (la lluvia y yo) y lo hicimos mejor, 5,6 km a 5:15, acá hice parada técnica y seguí completando 6,4km más a 5:15 también de promedio.
Me hizo sentir bastante bien esto, porque a pesar de andar haciendo tanto parate, parece que no me está haciendo tanta mella. Sobre todo porque me sentí muy bien mientras corría, buenas sensaciones que le dicen.

Igual, como decía al principio, que corra o no corra, en definitiva no es el motivo principal de mi vida, por lo menos, en este momento, tengo cosas mas importantes en las que pensar. Está bien que me hace muy, pero muy bien, pero no tengo que perder de vista que es lo importante.

2da Fecha Cross Adventure Days – Barker

¡Feliz!

La verdad que fue una carrera espectacular, no se si habrá sido el hecho que no me la tomaba como “competencia” o que. Ya desde el vamos, salimon con la banda de corredores desde atrás, cuando digo atrás, era al fondo, detrás nuestro no había nadie más.
Fue una carrera de un par de cientos de personas, supongo que la Media Maratón de Buenos Aires le sacó gente. Para nosotros fue mejor. Durante la noche del sábado estuvo lloviendo y se respiraba una humedad terrible. Me calcé el camel con menos de 1 litro agua, pero no quería sufrir mas la sed, por mas que había dos puestos de agua, prefería salir con el peso extra y no arriesgarme (menos mal que hice asi).
La salida fue desde la plaza de “la comarca de Barker”, un pueblitos de pocos habitantes en las sierras. Los primeros kilómetros fueron por caminos de tierra, acrcándonos hacia el cerro del Angelito.

Me acomodé con Mgriffa y el Cóndor y fuimos charleteando así hasta el primer puesto de hidratación un poco antes de los 10km, ahí Miguel tomó rápido agua y yo me quedé tomando tranquilamente la primera mitad del gel con agua. Seguimos con Florencio y ahí empezaron las subidas. Corrimos un poco más, pero cuando se hizo medio escarpado ya empezamos a caminar, sobre todo para apreciar el paisaje que era espectacular.

Subiendo hacia la cuchilla

Para ese momento, me había sacado la remera de la carrera porque no podía mas del calor. A cada rato tomaba agua y ofrecía al que quisiera ¡era un horno!
Cuando bajábamos corríamos y al subir caminábamos. En la subida a la cuchilla, era casi como escalar, en la punta estaba —formando parte de la organización— mi compañero de la fecha anterioro, Hugo Diaz, que sacaba fotos a diestra y siniestra… chiiinnnnn … ¡sonrisa para la foto!
¡Me sentía tan feliz! No podía creer estar corriendo por ahí, bueh… corriendo…
En la bajada de la cuchilla nos pasa un corredor que venía gritando “cuidado que voy sin freeeenos”, y pasó raudo hacia abajo.
Íbamos por la hora y media y ni siquiera estábamos en el km 15, yo pensé que estaría llegando el primero, y fue así, el ganador, Juan Pablo Saad le puso 1:34 si no me equivoco… ¡guau!
Ahí se nos sumó otro forista del Km, Guillote1. Subimos a una cantera y rodeamos haciendo una vuelta en “U”, la bajadita era a toda pelota, veníamos los tres en fila india y yo marcando el camino (JA). Acá el cóndor empieza a cansarse, él no había corrido mucho las últimas semanas por unas molestias en el isquiotibial, le pregunto si quería que paremos y caminemos un poco. Recién cuando llegamos al segundo puesto de hidratación para, se toma unos gelcitos que llevaba yo, mientras yo arrasaba con las naranjas y el gatorade. Seguimos caminando un poco, así hasta la meta, corriendo por partes y caminando de a ratos. Él estaba roto. Yo la verdad que estaba lo mas bien, no me sentía mal salvo el cansancio natural. Mientras corríamos lo hacíamos medio rápido, él tarado estaba preocupado de no ser los últimos, asi que cuando se nos acercaba un grupo me decía, ¡dale, corramos un poco!
Ya faltando un km, empezamos a correr, doblamos por algunas cuadras del puebloy la meta ya casi estaba, fuimos entrando a la plaza y en los costados estaban Estebita, Viv, Zanetti gritando ¡vamosss! unos metros mas, estaba Horacio sacando fotos y por el micrófono nos íban alentando, jaja, fue re lindo todo, una carrera dura pero que disfruté como una nena… 2:57 hs para 22.8 km

Sigo

La vida continúa, es lo importante, y te lleva sin que te des cuenta. A veces la disfrutás y a veces no (pero siempre trato de guiarme por mis elecciones, de esta manera si me equivoco, se a quien reclamarle).

Anduve medio desparecida, pero solamente de “la vida pública”, se me sumaron problemas personales y anduve colapsada. Pero intenté en algunos momentos entrenar, si… si… intenté, tampoco voy a decir que andaba a full, porque no.

El jueves pasado salí con las chicas, e hicimos 3×12 min con R1’ de cuestas y pasadas (en la rotonda que está al lado del monumento a Güemes, por Figueroa Alcorta que tiene esa subidita espectacular al costado de la entrada a la Lugones); el domingo hice 11.6 km, fue cuando me crucé con José Angel que me gritó un GURIISSSAAA, me sentía como un hipopótamo en estampida, las piernas super pesadas; el martes de esta semana salí temprano e hice una hora, circuito nuevo, ni idea cuantos km fueron.
Hoy amaneció neblinoso, luego de dejar a Santu reee tarde en el cole (estuve peleando con el para que se despierte ¡UNA HORA!) me fuí a correr, empezé en Udaondo y Libertador, pero para el lado de provincia., seguí por Libertador y me metí para ir para el Parque de los niños. Tenía ganas de inovar recorrido.
Fue una salida hermosa, apenas salí de abajo de la autopista, a mi derecha, ya se veía el río, había un silencio y una paz increíble. Lo único que escuchaba era mi respiración y el ruido del oleaje golpeando en las rocas. Iba corriendo por la bicisenda, rectísima, al fondo no se veía nada, la neblina cubría el horizonte y se mezclaba con el agua. Estaba corriendo sobre el pasto mezclado con tréboles y las gotitas de roció salpicaban mis zapas. No había nadie, estaba sola corriendo por el parque, pero no sentía miedo, me parece que la bruma reinante me había trasladado a otra realidad.

Llegué al puentecito para cruzar hacia Vicente López, paré el crono y caminé porque el piso de lata estaba mojadísimo, pero al llegar al otro lado del puente, estaba cerrado, había un cartel que decía “Abierto de lunes a viernes de 9 a 18”, miro el reloj y eran las 9:05 ¡qué mala suerte! el “abridor” de puertas se había quedado dormido. No me quedaba otra que volverme. En el arroyito que pasaba abajo del puente, había una garza blanca, con las patas metidas hasta la mitad en esa agua mugrienta, y me imaginé que era una metáfora del destino hacia mí. La garza buscaba algo que comer metida en esa inmundicia, y yo tenía que sumergirme en mis problemas para poder salir adelante.

Seguí corriendo y me encontré una marca de 10km de FC MAX, podía usarla para medir a que velocidad andaba, el crono estaba en 26:30, llegué a la marca de 9km y el crono marcaba 31:59 o sea que andaba por 5:30 el km, y lo mejor de todo era que me sentía super bien. Para hacer este pequeño cálculo, había parado y me puse a mirar por la baranda el río. Me llamó la atención, entre el sinfín de cosas que traía la corriente, unas “maderitas” flotando, no lograba darme cuenta que era, hasta que entendí que era una pescado panzarriba y de pronto comprendí que estaba lleno de “maderitas” … ayyyy —pensé—, mejor no me lo tomo como mensaje hacia mi. Prendí el crono y salí disparada alejando los malos pensamientos, y dejando que la neblina me sumerja en sus ensoñaciones.

Fue 1:01hs, algo es algo, mañana voy a tratar de salir nuevamente, y el domingo me espera la segunda fecha del Circuito Adventure Days, esta vez en Barker, 21 km por las sierras de la Tandilia. No la voy a hacer como carrera, me lo tomo como parte del intento de entrenamiento para la maratón. Aparte que no me daría el cuero. Voy a hacerla, como le dije alguna vez a Sylvie, disfrutando del paisaje… (la foto que inagura este post es de Barker)