En camino

Puede ser que se esté encaminando el plan, puede ser que esté encaminando todo en mi vida. El secreto está, en saber que es lo importante. Muchas veces uno tiene la sensación de perder el horizonte, el oriente, o, como uno quiera llamarle. Pero por suerte —para mi— siempre vuelvo al rumbo.

Esta semana, logré hacer dos días seguidos de entrenamiento. El lunes, bajo un cielo gris, salí y completé 11.6 km, el primer km lo hice hecha una bestia, casi diría un chita en su máximo explendor: a 6:30 x km! Después logré bajar los decibeles de esa locura y me acomodé… jeje. En fin, logré seguir los casi 5 km restantes a 5:40 y finalicé los 5.8 km restantes a 5:15, que los hice acompañada de una lluvia intensa que me refrescaba. Podría haber seguido, me sentía bien, pero tenía death line con los chicos en casa.

Y no quedó ahí, ayer por la mañana, salimos (la lluvia y yo) y lo hicimos mejor, 5,6 km a 5:15, acá hice parada técnica y seguí completando 6,4km más a 5:15 también de promedio.
Me hizo sentir bastante bien esto, porque a pesar de andar haciendo tanto parate, parece que no me está haciendo tanta mella. Sobre todo porque me sentí muy bien mientras corría, buenas sensaciones que le dicen.

Igual, como decía al principio, que corra o no corra, en definitiva no es el motivo principal de mi vida, por lo menos, en este momento, tengo cosas mas importantes en las que pensar. Está bien que me hace muy, pero muy bien, pero no tengo que perder de vista que es lo importante.