Mi post navideño

Parece que Papa Noel llega cargado de muuuchos kilómetros… En base a mi nuevo lema para esta etapa de entrenamiento para el Cruce “tengo un hueco, tengo un entreno” estoy logrando meter kilómetros como nunca.

La semana pasada, la cerré con 69.3 y esta que acaba de finalizar ahora, 85km. Ni yo lo me creo, sobre todo, porque me siento muy bien; ni me arrastro, ni soy un ente. Bueno, cuando me tocó salir al alba, si me arrastraba, pero del sueño nomás. También pasó en estos días, que por primera vez entrené cuatro días seguidos, y extrañamente me sentí muy bien. Parece que mis piernas han decidido quedarse conmigo esta temporada.
Lo que vine postergando, fueron las cuestas. Claro, en Buenos Aires, en medio de la pampa argentina, cosa dificil encontrar una loma. Pero a desde el jueves, a costa de lágrimas, lo conseguí. Comencé a entrenar subidas y bajadas al costadito del puente que cruza de Figueroa Alcorta para la Lugones. El viernes me acompañó el sonido de Soda que salía del estadio de River, y ayer solo la soledad de la noche… y claro, mis pensamientos.
¡Mis deseos de paz para todos y felicidad para estas fiestas!