To-do

Este tema de Damien Rice, lo vengo cantando en mi cabeza hace días, lo usaron en “Closer” una película muuuy buena —para mi, obvio—, a pesar de ser tan dura… tan… tan… tan ¿triste?, o es el recuerdo que me quedó, por ahí tendría que verla de nuevo, cuando arregle mi DVD (otra cosa para anotar en mi lista larguiiiiísima de cosas por hacer, que, o las empiezo a hacer, o me compro una agenda más grande, o amplío la memoria de mi cabeza) Este tema es de esos con los que uno podría ponerse a llorar aunque estuviera felicísisima-de-la-vida, pero es hermoso.

La balanza va tirando hacia el objetivo mas imposible, como no podía ser de otra manera. Voy a ver si lo consulto con la almohada, y espero que mis almohadas alcancen para tanto, que mis zapas, mientras las ponga en movimiento, van a decir que si a lo que sea.

Un poco de optimismo

O también se podría llamar este post “nada nuevo bajo el sol”, pero si mal no recuerdo, sería figurita repetida….

Prefiero ver el vaso medio lleno y no medio vacío, y por eso pongo este tema que me en-can-ta de Diego Torres, lleno de optmismo y no otro

No tengo bien en claro cual va a ser mi objetivo, pero si tendría que decidirme el rumbo por lo menos, ya que en base a eso, haría mi plan a seguir. Tengo en la cabeza una Maratón de montaña (de hecho estoy preinscripta, solo me faltaría ultimar detalles), también una carrera tipo expedición con autosuficiencia y orientación, puede ser que me duerma en los laureles y no haga nada —todo puede ser en esta vida— y por qué no, también puede ser que haga todo… (aunque esto último es lo menos probable, no me daría el cuero).

Nota: cuando veía el video, me moría de risa con el “botones”, un Ricardo Darín casi irreconocible…

Desde el armario

Llegó el momento que tomemos la palabra, nosotras somos dos, pero representamos a las que están en la misma situación que nosotras. Desde este rincón oscuro del placard, decidimos ir con la posta.

Nuestra dueña hace caso omiso de nosotras. Nos tiene abandonadas y estamos muertas de aburrimiento. Recordamos esos días de entrenamientos por Palermo, carreras por las arenas, sus sueños que procesaba mientras nos usaba… sus proyectos, sus divagues mentales ¡ay, qué nostalgia! Si alguien nos viera ahora, no diría que hicimos una maratón hace menos de siete meses. Si nosotras hablásemos…
Y si, la conocemos bastante, hemos recorrido juntas cientos y cientos de kilómetros, asi que no nos puede engrupir. Ya nos dimos cuenta que el problema no es únicamente el de las rodillas, hay algo más, y no es precisamente por las latitudes de la rodilla. A ciencia cierta dónde, no lo sabemos, somos zapatillas y nuestro horizonte es bastante limitado, pero mas arriba es seguro. Cada mañana nos ve, mientras decide que se va a poner para ir a trabajar, con una mirada rara, mezcla de añoranza y andá a saber que… ¿miedo? no, miedo es lo que aparece en su mirada cuando reojea ese paquete que tiene arrinconado contra la pared y no se decide a abrir; ¿cansancio? imposible, no está haciendo ni siquiera los ejercicios que le dió el kinesiólogo; ¿frustración? y… un poco de eso por ahí hay.

No queremos ni pensar que corramos el mismo destino que esas sandalias gris-plata-con-un-taco-altísimo que juntan polvo hace mas de ocho años en la esquina derecha del armario. Dicen las malas lenguas, que una noche, después de una fiesta en la que le hicieron ver las estrellas, las puso enojada ahí y no las volvió a usar más (nosotras no queremos echar leña al fuego, pero esos tacos no son compatibles con su vida de corredora actual, ya “fueron”, pero no vamos a pincharles el globito, que sigan soñando con pistas de baile y esas yerbas.). Temblamos de sólo pensar en ese destino.
Como decía, somos un par de Asics baqueteadas, pero le tenemos fe. A ver si se desembroya y nos da una alegría uno de estos días. Igual, por las dudas, estamos planeando medidas de fuerza, hacer un corte de pasillo o de escalera, sino revierte esta situación.
Las zapas.

Colores

Hello world!

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Uff

Había quedado a las 20:30 para ir al cine, y siendo justo esa hora, todavía seguía en viaje hacia allá.
Cuando finalmente llegué, bajé del auto y entré al shopping corriendo, subí las escaleras mecánicas (también corriendo) y cuando llegué arriba, no veía a nadie por ningún lado, volví a bajar y cuando estaba en ello, lo veo buscándome, subía por las escaleras, así que dí media vuelta, y empezé a subir por las escaleras que iban para abajo (digno de ver, lo bueno del asunto, que finalmente subí), corriendo ahora los dos a sacar las entradas y corriendo al segundo nivel donde daban nuestra peli. Me senté en la butaca, con la lengua afuera y un pensamiento: ¡qué poco estado físico!

¿Puede ser que haya perdido mi estado físico en estos tres meses?

¿Voy a tener que volver a empezar de nuevo de cero?

¿Mi agotamiento en tan poco rato, habrá sido por la intensidad?

¿…?

Ayyy, ya me veo como cuando empezé a correr: 1 minutos corriendo x 1 minuto caminando.

Mobil

mateando

Siendo las —casi— tres y media de la tarde, y mientras sigo tomando mi mate que comencé a las 11:45 de la mañana, y con esto no quiero iniciar un debate del buen mate, que a pesar de mi ascendencia de estirpe guaraní, soy un desastre en cuanto a este típica bebida de la zona… y si, lo digo… lo retomé dos veces (y me la banco!). Mi mate es una calabaza o “porongo” de esos gigantes, que tenés que vaciar medio paquete de Cruz de Malta para que quede masomenos lleno y cuando volvés a echar el agua caliente luego de media hora que no tomaste, arrugás la nariz y decís “que pase rápido, así disfruto el próximo” …
Intento focalizar en el trabajo que tengo que hacer, sin mucho empeño, —para que decir una cosa por otra—, mi cabeza se va hacia estas mini vacaciones que tuve y a los exorcismos que anduve haciendo, cortando cabezas y sacando corazones… ¡Qué macabro que suena! Limpieza de mitad de vida que le dicen… O era de mitad de año?

Sigo sin novedades en el frente, perdón, en las rodillas…