si, hay cosas mas raras

Ayer había estado lloviendo en Buenos Aires, y se me ocurrió salir con Santu y Paula.

Hicimos media cuadra y paré un segundo para cerrar y encapuchar a los dos enanos, ya que había una garuita finita que molestaba. Cuando estaba en este menester, se me acerca un hombre de unos 45 años, demasiado bien vestido para el día que hacía y con unas carpetas en la mano, y me dice “hola, puedo molestarte un momento”, le contesté que si mientras seguía cerrando la campera de Paula, y me preparo para escuchar alguna venta de algo y para pararlo en seco y así poder seguir caminando. Pero no, me cuenta que está que haciendo un curso de no-se-que-cosa y que se había puesto el desafío personal de acompañar a un desconocido con el paraguas unas cuadras, como forma de “ayudar a un extraño”.
Era medio raro todo, pero como no me afectaba mucho porque era caminar por la calle le dije “ok, voy acá a la vuelta, a la parada de colectivo” y fuimos para allá. En el camino me contó que se sentía muy bien ayudar a la gente, y bla bla bla. Santu se reía y hacía morisquetas desde abajo y yo me reía por dentro por la situación un tanto “bizarra”.
Llegamos a la parada, nos saludamos y se volvió sobre sus pasos.
Fue bastante snob todo, aunque es verdad que hay que juntar coraje para acercarse a un desconocido y ofrecerle acompañarlo con un paraguas. Fundamentalmente, porque caían cuatro gotas locas. Asi que me quedé con la duda si realmente era el ayudar a alguien el objetivo o, por ejemplo, alguien que tenía que saltar una barrera de timidez, o algo por el estilo.