Coletazos

Esta imagen que se mandó Estebita, está buenísima! con el recorrido del Orientatlón sobre el Google Earth. Queda bien en claro, como dimos vueltas al cuete en muchos casos.

Pero lo mas importante… lo mas mas importante, es que esta semana, luego de mas de siete meses.. ¡corrí! (en la cumbrecita me pegué varias carreritas, pero no seguidas) Por 30 minutos, estuve corriendo, iba a seis por kilómetro, pero me sentía Paula Radcliffe! iban pasando los minutos y yo seguía. No lo podía creer… Hubiera seguido, de no ser porque tampoco hay que matarse el primer día (o segundo) Me sentía tan pero tan bien… la primavera llegó, y con todo! Siento que la sangre comenzó a circular de nuevo por mi cuerpo.

Videito de la cumbrecita hecho por Horacio, se ve nuestro momento triunfal cuando llegamos el primer día, y las acotaciones tontas que decíamos por la ansiedad…

agregado a último momento: esta foto que va a continuación, es de uno de los equipos padre/hijo, que es una de las categorías que hay en los orientatlones ¡me encantó! y a mi hijo Lucio tambien… ya me veo en próximas ediciones con “niño”

Ay primavera, que no llegás mas

Me enteré de su muerte, un domingo por la tarde hace varios meses, por un sms que me envió un compañero de trabajo. Recuerdo que no entendía nada, porque esa semana había estado acompañando a su marido, mi jefe, y había pasado a saludar a todos. Así que deduje que un accidente y la fatalidad, se habían combinado en su destino.
El lunes siguiente, mis compañeros me contaron que en realidad, ella hace rato que estaba con un cáncer muy avanzado y había estado sometiéndose a un tratamiento muy invasivo con un coctel de dorgas muy fuertes. Y su corazón, no lo aguantó mas.
Pasaron semanas y no supimos nada de él. Con cuatro hijos y su tristeza a cuestas, era algo esperable.
Finalmente, en la última semana antes de la vacaciones de invierno, volvió mi jefe. Pero no me lo crucé hasta el último día previo a la licencia. No supe bien que decirle. No tengo experiencia en estas cosas, y como hace poco que estoy en el sector de él, tampoco tengo tanta confianza. O me autoconvencí de ello para no pasar por ese momento tan delicado.
Nos juntaron para el tradicional saludo, el ambiente era relajado, de algarabía por las dos semanas que teníamos por delante. Y yo lo miraba, y el también se reía, y formaba parte de las bromas y los saludos. Y yo pensaba ¿cómo puede esbozar una sonrisa? ¿Cómo no se le vino el mundo abajo? No por juzgarlo, no. Admiraba su valentía, su entereza.
La vida sigue, la vida fluye. Con sus milagrosos ciclos y cadencias. Y no nos da respiro, aún cuando por un corazón roto, haya dos.

Hoy empezó la primavera, estación emblemática del amor, pero amaneció nublado y gris. Por ahí por eso, es que amanecí pensando en mi jefe y su fallecida mujer. Que no es mas, que otra historia de amor.

Mientras escribo esto, me acompaña Miles Davis con sus “Love Songs”. Ninguna es alegre ¿será que el amor siempre tiene que ser triste? ¿O será que desde este día tan gris, la trompeta de mi querido Miles se me anotaja tan triste?

(Escrito el domingo 21 de septiembre, por la noche)

Lluvia de Noviembre

Ayer estaba comentando en el foro, sobre los resultados obtenidos en La Cumbrecita de las pruebas que me había marcado con miras a La Misión: abrigo, dormir a la intemperie, polainas, anteojos de protección con visibilidad nocturna, comida, vivisac… y en ese momento, cuando escribí: “no se como será con lluvia” (por el vivisac) comenzé a escuchar en mi cabeza aquel tema de los ya extintos Guns N’ Roses. Y pensaba en mi vivisac
Hice alt+tabulado para seguir laburando, pero no dejaba de maquinar … ¿y si llueve en La Misión, qué hago? ¿será realmente impermeable, o será una “coladera de agua”?
Pasó la tarde y dí por terminado mi día de trabajo, y mientras me encaminaba hacia el tren, fui perpetrando un plan para hacer la última y gran prueba que me faltaba: lluvia.
Y como dice un viejo refrán “Si Mahoma no va a la montaña….”
Asi que voy a aprovechar la hermosa ducha de mi baño, para usarla de laboratorio experimental.
Se me viene a la cabeza aquel scketch de Ginzburg y el Negro Fontova, en “Peor es Nada”, que parodiaban la publicidad española “Pónselo y Pontelo” y me agarra un ataque de risa. Pero todo sea por saber si me va a proteger de la lluvia, o no.

Bajo mil estrellas, me guiñó un ojo la luna y yo sonreí

{Orientatlón “La Cumbrecita”}

Volví con todos mis objetivos cumplidos, o sea que me puedo sentir feliz.

El formato de la carrera es de lo mas atípico: 10 minutos antes de la largada, reparten en un folio cerrado el mapa topográfico, con los testigos marcados pero sin numerar, y el pasaporte para ir marcando los testigos referenciados con sus respectivas coordenadas para ubicar en el mapa. Con la prohibición bajo amenaza de muerte, que no se podía abrir hasta que se diera la largada (bueno, no de muerte, pero casi).

A las 14:00hs sonó la sirena de largada, y nadie salió corriendo. Cada uno se sentó a la sombra a ver el mapa y hacer las marcas y los trazados. Nada de adrenalina, calma chicha total.
Ya teníamos charlado con Estebita, Viv, Horacio, Juan Manuel y Melina de salir juntos. Miramos el mapa, y nos decidimos por el testigo 1, había que salir del pueblo para el lado del cementerio. Era el mas cerca y como estaba sobre el sendero de las 4×4 (marcado en verde en el mapa) creo que fue lo primero que se nos ocurrió.

Enfilamos para allá. A mi me había quedado medio miedito de la charla técnica, de repente, toda la seguridad que tenía se me había ido a pique.
Fuimos subiendo por la calle de tierra, pasamos el cartel de “cementerio”, y seguimos por el sendero que parecía para cabritas todo terreno y no para 4×4, pero había que seguir hasta la curva de los 1550 mts, donde aparecía el testigo. Luego de zigzaguear y de parar en varios lados con la duda existencial: ¿por acá será? Llegamos a nuestro 1er testigo, foto del grupo, marqué pasaporte con la hora y el código, y decidimos seguir al 10, que estaba en dirección sudoeste y a la misma altura.

Horacio, Estebita, Gurisa
Meli y Juan Manuel
El haber encontrado el primer testigo, me había llenado de confianza. Encaramos nuestro segundo objetivo: el testigo 10. Según en el mapa, en la misma curva de nivel, pero en dirección sureste. Fue fácil encontrarlo, mas allá de nuestra poca experiencia, había gente marcándolo y lo vimos desde lejos.

La lógica nos guío en busca del testigo 2 como tercer elección, había que seguir el sendero e ir subiendo hasta los 1650mts, bordeamos la ladera, (el terreno en si de toda la zona, era rocas, pajonales, arbustos achaparrados desperdigados por ahí, y mas rocas). En ese momento yo iba adelante, cuando vimos el río a lo lejos me tiro para la izquierda, todos los demás siguen derecho pero mi instinto me decía que estaba mas allá, por lo poco que podía interpretar del mapa, se lo veía después de una vaguada, cuando lo vi me sentí la reina del planeta, era el primero que había encontrado y me fui para allá, le grite a los chicos ¡por acá! Y al rato veo sus caras que iban asomando.

El desafío siguiente era el testigo 15, en dirección noroeste, a 1840 mts (maso), íbamos lento, la idea era guiarnos por el río, pero era muy escarpado, estábamos cansados y se iba haciendo tarde, ya pasaban de las cinco y no teníamos muy en claro donde estábamos. Pensábamos que podíamos llegar a estar en una pequeña planicie que justo tiene el nombre “merlo” encima, pero ahora, viendo el mapa a conciencia, pienso que lo mas probable, es que hayamos estado en la zona de “precaución” que dice el mapa, no se… y nunca lo sabré supongo.
Pero surge en el grupo la realidad: era tarde y lo mas probable era que no lo econtrásemos. Había que volver ya que quedaban menos de dos horas de luz y el stop de la carrera era a las 19hs, y lo peor: había que encontrar el campamento.

No llegábamos a un acuerdo. Estebita creía que lo mejor, ya que no sabíamos a ciencia cierta donde estábamos, era volver por el sendero verde hasta la cumbrecita y de ahí recién emprender el camino al campamento, pero yo no estaba de acuerdo, me parecía algo titánico, prefería tratar de ir al T2, nuestro último punto ubicable, y de ahí enfilar al campamento por arriba o debajo de las zarzamoras que estaban marcadas.

Estebita con toda la razón del mundo, me objetaba que sola no podía ir, que me “convenciera a alguien del grupo” para hacer esa jugada, como Horacio tenía la misma idea, fuimos con él para allá.
Como primer objetivo, llegar cerca del T2 para reposicionarnos, lo que resultó sencillísimo, en 15 minutos ya estábamos cruzando el río viendo de lejos el T2 y… nos engolosinamos pensando en voz alta que cerca de ahí estaba el T3 que pasaba justo sobre el río.
Nos fuimos de cabeza a buscarlo, pero siguiendo el río nos encajonamos y no pudimos seguir, y lo peor de todo, era que el testigo era mas arriba, estábamos en la curva de los 1620 y nos faltaban 25 mts para arriba, se veía una hermosa cascada que salía de un agujero de las rocas, ¿qué hacer? Eran casi las seis, estábamos ahí ahí, pero no había manera.
Le propongo a Horacio trepar por las rocas entre las zarzamoras y sus espinas, y una vez arriba, hacer un paneo rápido, y si no había nada visible, ir hacia el campamento, sin perder tiempo en algo que no tenía muchos visos de éxito.

Y así fue, nos fuimos con la sensación amarga del “casi”, pero si encima llegábamos tarde, nos pensalizaban con puntos en contra por cada minuto tarde después de las 19:00hs. Miramos para atrás, como quien deja a su amante abandonado y caminamos para el este para acercanos. El tema era que estábamos casi en un precipicio, lleno de espinas de zarzamoras y piedras, pero era la única que quedaba.

Horacio dice “ese es el cerro Wank, vamos para allá” (este cerro estaba justo al sur del triangulito verde que señalizaba el camp). Pero en el camino a cada rato aparecían quebradas, que había que ver como pasar, arriba-abajo-arriba, llegamos a la cumbre y ahí había dos chicos de la organización, les pregunto “¿el campamento para donde está? Cara de poker y no nos dicen nada los muy guachos, nos abrazamos al monolito donde decía “Cerro Wank” foto mediante, seguimos camino.
En el cerro Wank.

Luego de pasar varios lomos, vemos a lo lejos el campamento, bah, lo ve Horacio, yo veía unas carpitas y nada mas, y no se me ocurría que eso fuera el famoso y tan nombrado Campamento. Pero si, era nomás.

Siendo las 18:30hs nos pusimos en marcha y llegamos triunfales, trotecito mediante a las 18:52, entregamos los pasaportes y nos fuimos a buscar los bolsos de autoasistencia.

El mío no lo veía por ningún lado, y nos habían dicho al llegar que los que no estaban, era porque tenían penalización por exceso del peso límite permitido de 7kg por participante. Pero no, estaba ahí pero mi ansiedad no me había dejado verlo.
Mucho no tenía que hacer, porque no tenía que armar carpa ni nada, lo único era guardarles lugar a todos los del grupo.

En eso cae Zanetti, que llega con su bolso y me dice que se iba a marcarles el camino a los chicos con luces, los había cruzado y estaban demorados, al final ellos habían llegado hasta cierto punto después de que nos separamos y la organización no les había dejado seguir por el camino, explicándoles que iban a tardar demasiado, por lo que habían tenido que venir por el mismo lado que nosotros. Pero ya estaba oscureciendo y finalmente llegaron tipo 19:30 —no me acuerdo bien—, gracias a las señales de luces que les hacia Zanetti, perdiendo todos los puntos que habían hecho, pero obviamente mas que felices por la aventura. En realidad muchísimos llegaron fuera de término. Parece que a todos les resultó difícil el tema de calcular el tiempo/distancia.

Juan Manuel, Viv, Estebita, Melina Paula, Ana, Griffa, Horacio
y Zanetti en el piso (hacía friiio).

Todavía faltaban llegar Laura y su marido de nuestro grupo, teníamos cierta incertidumbre sobre qué les había pasado, ya que ella es una muy buena navegadora, ganó muchas veces los orientatlones anteriores en su categoría
Armamos “fogón” entre todos, mejor dicho algo asi, porque en realidad cada uno estaba con su calentador haciéndose su comida, pero fue un tercer tiempo entretenido, in recambiando “manjares” y compartiendo las vivencias del día.
A las 9 de la noche, dicen por altoparlante, que los dos equipos que estaban perdidos ya estaban ubicado y en camino. Laura y Juan Pablo era uno de los equipos perdidos. Ya se sentía el frío asi que 9:30 cada uno se fue acovachando para pasar la noche.

Continuará… (si, continuará)
(el mapa)

Recapitulemos:

Había caído la noche sobre el hermoso vallecito que Pablo Bravo (el organizador) había elegido para el campamento. La luna iluminaba todo, asi que cuando me fui a buscar algún lugarcito alejado como bañito improvisado, apagué la luz del frontal. Había subido por la cuesta que llevaba hacia la tranquera y se veían perfectas las carpitas y toda la vegetación del lugar. Se sentía raro, como si todos te miraran. Pero era solo la sensación.

Me hubiera quedado ahí un rato, sentada en una piedra, absorbiendo la paz que se sentía. Pero ví que alguien se acercaba con las mismas intenciones que yo, y comencé a bajar para no estorbar.

Estaba por cruzar el pequeño hilo de agua que separaba en dos el valle, cuando me percato que una luna gigante, me sonreía, como haciendo las paces. Dándome la pauta que está ahí conmigo, aunque haya momentos que no la vea, aunque haya momentos que dude de ella.
Me fui silbando bajito, con una sonrisa cómplice que no lograba guardarme.

Ya estaba lista para dormir. Una de las pruebas se me venía encima: dormir a la intemperie. Me metía en la bolsa de dormir, a su vez, metí la bolsa en el vivisac. Ya estaba abrigada con unos pantalones de polar sobre las calzas largas; dos pares de medias térmicas; una remera térmica, un softshell y un buzo polar; gorro de lana que me había dejado el Cruce de los Andes y nos gritamos las buenas noches entre todos y cerré los ojos. Primero no encontraba posición cómoda. Era raro sentir el frío en la cara, pero me puse de forma que la gran capucha del Vivisac, hiciera de mini carpita sobre mi cabeza. En algún momento me dormí, y no me desperté hasta que les sonó el despertador a un grupo que teníamos al lado (a las tres de la mañana).
Había sido prueba superada.

Desayuné un café con leche y comencé a prepararme para la salida. Pautada a las 5 de la mañana. Al final, hasta que todos estuvimos listos, se hicieron las 5:20. Esto es lo que tienen este tipo de carreras, en realidad, uno puede salir mas tarde, el que se perjudica es uno, porque cuenta con menos tiempo.

Al entregarnos los pasaportes, Pablo nos tira un tip: subiendo por la cuesta, al pasar dos puestos de estancias (uno a cada lado) había que doblar a la izquierda y al lado de un árbol y una piedra, estaba el testigo 4. Y siguiendo por el sendero que salía de ahí, se llegaba al 11. Papita pal’loro dijimos todos y nos fuimos con los frontales prendidos.

Eramos 5: Estebita, Viv, Zanetti, Horacio y yo, y el camino se nos une Juanmps, un chico que después nos enteramso que era del foro también.
En un momento pasamos un puesto y doblamos para la izquierda, el cerro que se veía estaba lleno de lucecitas de otros corredores, de un lado y del otro de la vaguada. De repente vimos un pino… una piedra… ¡debe estar el testigo ahí! A la carga mis valientes y fuimos para allá. Obviamente no estaba, recién a las 7:01 de la mañana pudimos marcarlo, cuando ya había amanecido, y después de haber andado y desandado los alrededores mil veces. Y porque había alguien que lo estaba marcando….

Amanece y marcamos el primer testigo del segundo día.

Como ya había amanecido, se veía claramente la senda que salía para arriba, y un chico nos confirma que subiendo hasta la cima, al pasar una tranquera, se accedía al testigo 11.
Era una subida condenada, costaba por las piedras sueltas, pero como el camino se veía, era cuestión de llegar hasta arriba. Al pasar el alambrado, seguimos para abajo y justo al lado de una quebradita junto a un río, estaba el objetivo. Creo que este valía 50 puntos. Igualmente, los puntos no los iba contando. Me daba igual.

Marcando el Testigo 11.
El testigo 12 parecía fácil, había que subir hasta un sendero y de ahí bajar, se lo veía en una ladera. Buscamos, buscamos y buscamos, pero nunca pudimos dar con él. Mirábamos el mapa, fantaseábamos que esa casita que veíamos era la que estaba marcada, entonces … bla bla… Nunca lo encontramos. Había que hacer el duelo y cambiar de planes.

Totalmente desorientados buscando el T12.

Nos habíamos quedado Horacio, Juamps y yo, y mirando el mapa vemos de ir tras el 5 para luego llegar hasta los testigos de la tirolesa. Había que desandar hasta el T4 y de ahí agarrar el sendero verde. Cuando llegamos finalmente al T4, eran casi las 10:30 de la mañana, yo ya no veía posible intentar levantar el 5, para mi había que ir directo a las tirolesas e intentar llegar a tiempo a las 12 a La Cumbrecita. Pero Juan no estaba convencido. Ahí nos volvimos a unir con la otra parte del grupo y mas adelante, con Laura y su familia, que venían del 5 y nos dicen que era muy complicado acceder a él. Con mas razón digo que es mejor ir a lo seguro. Y partimos hacia allá.

Yendo hacia el testigo de la tirolesa.

Las señas eran doblar en la tranquera cerca del poste de luz, a la izquierda. Pero se abrían varios caminos y estábamos medio jugados con el tiempo, estos testigos cerraban a las 11 y ya casi era la hora. Corríamos de un lado hacia el otro, sin encontrar el acceso, hasta que nos grita uno del Staff de la carrera ¡por acá!

Corriendo, llegamos a la estructura de la primer tirolesa, yo canto primera y me colocan los arneses y el casco y… uiiiiiiiiii hasta le otro lado, ahí marcabas el pasaporte y uiiiiii hacia el otro lado, había que pisar en la zona azul… ¡en el blanco! me grita el monitor que recepcionaba. Así que doblé el puntaje del testigo, uiiiiiiii hasta la última.

Cuando estuvimos todos juntos, sonrientes como nenes de preescolar en el parque, emprendemos la vuelta, ya había terminado la carrera.

11:30 estábamos entrando por el puente del pueblo, los últimos metros los hicimos corriendo entre bromas y gritos de júbilo.
Nos fuimos a buscar los bolsos y a dar un baño merecidamente ganado.
Almuerzo con choripanes y cervezas provistas por Azimutrek, entrega de premios y sorteos (no gané absolutamente nada y eso que había muucho, malísima mi suerte)
Y a casita, 800km mediante.

Para que se entienda mejor de lo que hablo, recorté la zona del mapa donde nos movimos y con color morado está el primer día, y con fuccia el segundo:

(Obviamente, el poder de síntesis me lo dejé en alguna roca por las sierras).

Perdidotlón a la vista

Entre el sábado y el domingo dejé el bolso y la mochila preparadas. ¡Cuántas cosas para guardar! Fue casi un desafío meterlo dentro.

A diferencia del cruce, hay que llevar mas cosas en carrera, la bolsa de domir por ejemplo. Y te penalizan con puntos en contra si no tenés las cosas obligatorias, y yo no estoy como para perder ni un mísero punto con mi pobre cultura orientatlonista. Así que hasta me conseguí una navaja multiuso para no perder los 50puntos que me descontaban por no tenerla.

La comida en su lugar, voy a porbar la que será mi comida de la primera noche en la misión: polenta+leche en polvo+caldo en polvo+queso junto con la hornillita minimalista que me conseguí para achicar peso y espacio. (llevo algo mas por si las moscas)

También, si el tiempo me deja, voy a vivaquear. . O sea, nada de carpa. Me llevo el aislante+la bolsa de dormir+vivisac. Claro que tengo reservada hotelería de lujo junto a Viv en su carpa, por si llega a llover o si mi equipete no aguanta el frío. Tampoco la pavada, como diríamos acá.

La ansiedad de siete meses sin hacer nada es bastante. Es como que fuí acumulando y para colmo, está el tema de si sabré orientarme, o mejore dicho, encontrar algún testigo y no pasar papelones. Pinta lindo, incluso vamos a tener que pasar, al grito de iorolei-iorolei, por una tirolesa de un poco mas de 500 mts si queremos acceder a uno de los testigos.


El viernes a la noche embarcamos en el micro que nos lleva a las sierras de los comechingones. Y ahí, se sabrá la verdad. Si hay tomatina o no.

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actualización 11 /9:

acabo de recibir un mail de la organización, que vino con video incluido, parece que en el testigo que queda pasando la tirolesa, se puede hacer doblete de puntaje!

Faltan 2 días para la carrera!!

Les contamos a todos que parte de la organización ya se encuentra en LA CUMBRECITA realizando el montaje de los testigos y tareas de logística.

Hay NOVEDADES para competidores y acompañantes!!

El circuito de tirolesas tendrá 3 importantísimos trazados de varios cientos de metros cada uno y habrá un testigo de 25 puntos (T6) al finalizar la primera tirolesa y uno de 50 puntos (T7) al finalizar la segunda. Este T7 tendrá la particularidad que duplicará su puntaje a los competidores que logren hacer contacto con la tierra, en la ¨zona color azul¨ que se encontrará al finalizar dicha tirolesa (ver video en este mail)(la organizacion se hará cargo de los equipos de cuerdas)

ver video:

Todo lo relacionado a la carrera y a las tirolesas será detalladamente explicado en la charla obligatoria a competidores que comenzará a las 12:00 del día sábado. Será FUNDAMENTAL para TODOS los competidores que estén presentes en esta charla.