Si, comenzó.

correr_noche_lluvia

Luego de mi esguince en Balcarce, de mi parate por el esguince, seguí entrenando muy esporádicamente. Pero, hace ya unos meses, hablé con mi entrenadora para comenzar mi entrenamiento para La Misión. Cuando finalmente pude arreglar  todas las cosas para ir (bueno, casi, siempre queda algún detalle) tenía que comenzar a mover el esqueleto para llegar medianamente bien a la carrera.

Lo primero que me dijo, era que tenía que recuperar el fondo aeróbico, que me había quedado perdido en la Sierra Volcán, bajando a las corridas para llegar a tiempo en el orientatón. Me esguincé y bueno, se complicó.

Costó bastante, es mas, ¡pensé que no lo iba a encontrar nunca! Pero todo llega, y ya la semana pasada empezamos con el plan FINAL para La Misión.

O sea, voy a empezar a morir gradualmente. Ayer, ya tuve un poco de mi medicina. Me tocaban 5 x 1500.

Ni bien salí de casa para encarar a Palermo, salía toda la orda del River-Independiente. Imposible agarrar para allá. Así que me tomé el subte hasta Palermo, y ahí empecé mis 20 minutos de entrada en calor. Terminé justo en el Ø. No me decidía a empezar ¿los podré hacer?

Cronómetro en cero, y arrancar. Controlaba cada 100 metros, y venía perfecta, según el tiempo estipulado. En el 1500 paré y fui recuperando en los 100 metros que tenía para llegar al 0. No me imaginaba haciendo otra, pero bueno, terminó el tiempo de recuperación activa, y empecé de nuevo. Se me iban filtrando algunos segundos cada 100 metros, hasta que a los 500 me estabilicé, y no se agregaron mas. Pero sentía el uff de lo que estaba haciendo… llego al mil y el tiempo es el correcto, y me alienta a seguir esos 500 metros que restan. Termino estos segundos 1500 sin visos de poder hacer los tres que me faltan.

Recupero. O lo intento. Y sin pensarlo demasiado, al llegar al Ø le doy iniciar, y comienzo. ¿Quién me mandó? —pensaba—. Lo bueno, era que al acercarme al 700 se sentían las damas de noche que perfumaban el aire, era un mini regalito que obtenía por el esfuerzo. Ya cercano a los 1000 era olor a porro lo que me “regalaban”, que se le va a hacer.

Terminé la tercera y pienso en hacer la cuarta y listo, la quinta quedaría para otra ocasión.

Sentía re cargada las piernas. Buscaba divertirme  con los ocasionales patinadores, la música de la escuelita de rollers, en fin, algo para disparar la mente de la corrida.

Terminé la cuarta y me tentaba colgar, pero antes de que termine el tiempo de recuperación, me largue en la quinta, para no pensar demasiado.

Belive or not, fue la más rápida de todas, iba restando segundos cada 100 mts. Igualmente, era como correr en cámara lenta, me costaba tanto que me daba la sensación que no avanzaba, que tenía las piernas de roca, pero el crono me decía que iba cada vez más rápido. Al final, faltando 100 metros, me suena el celu, era mi chico, ¡ ni loca atendía! Quedé cantando el contigoyoquieroestarcontigo como su ringtone y llegué al 1500 con la lengua afuera

¡Había terminado todo el trabajo!

Seguí corriendo despacito hasta el subte para volver a casa. Ya era de noche y el día casi terminaba. Justo antes de llegar a la boca, me ligué un piropo de un pendejo, de esos piropos que ya no se escuchan… “Adiós, flor de la primavera” … Me tomé el subte sonriendo.

Hoy toca descanso, mañana cuestas. Seguimos.