Hay un refrán…

Cuando uno tiene tantas cosas por hacer, siempre van quedando en el camino varias, y el viernes, que tenía que hacer un 10×800 me quedé vestidita y con las ganas. Se me fue complicando la tarde y se hizo la hora de que las seudocorredoras se convierten en mamás, y no pude salir.
Puse el despertador a las siete, y aún sin apoyo del público presente, o mejor dicho, sin fe en que me despertaría para salir a entrenar, me fui a dormir.
Sonó el malnacido, y yo sin entender nada, pensé que tenía que empezar a levantar a mis hijos para el cole. Acomodo un poco las ideas, y antes de arrepentirme, me vestí rápido y salí.

¡Que lindo que es correr temprano! ¡Cómo lo extrañaba! y eso que eran 7:30, pero es muy singular la sensación de salir con los ojitos apenas abiertos, el sol de la mañana, y la brisita primaveral que se dejaba caer.

Me fui al lago grande, “lago regatas” como dice el mapa. Y después de 22 minutos de entrada calor, salieron perfectas las 10 pasadas de 800, en el tiempo estipulado. Y como las hacía de ida y vuelta, no me hice lio para contarlas. Volví contenta, y con pilas para comenzar el día.

El domingo tenía que hacer el trabajo del sábado, y era el día de la madre. Tenía que de nuevo madrugar para poder entrenar, porque no iba a tener demasiadas chances de hacerlo, si lo dejaba para después de la idalclubporelfestejo.

Sonó demasiado temprano el despertador. Mi hija, a mi lado, roncaba en su desfachatez infantil de haberse escabullido durante la madrugada a robar un pedazo de cama materna. Como la amo. Pero sigo durmiendo, no puedo despegarme de las sábanas. A las ocho decido que ya es hora, si no los tiempos no dan.
Con mas sigilo que mi Paula, comienzo a vestirme, pero en cuanto me descuido, escucho un “HOLA MAMI” con sonrisa-en-boca. Y tras mi ataque de amor maternal, decido que primero levanto la prole, les dejo el desayuno y ahí si, enfilo para las cuestas que me tocaban.

La entrada en calor resultaron casi 2.5 km. Y cuando veo la cuadra donde tenía que hacer el trabajo, casi me infarto, tenia casi 45º. La puerta de una casa, quedaba a la altura del final de la casa de al lado.

cuadra
Pero no quedaba otra, al grito de “coraje y valor” comencé. Tenía que subir y bajar en continuado 5 veces, tampoco era tanto —pensé, muy equivocadamente— a la segunda ya maldecía a mi profe, ¿a quién se le ocurre? o mejor dicho, ¡¿cómo corno la encontró a esa cuadra?!
Hice las cinco, y seguí una cuadra mas en plano para volver y comenzar de nuevo, cinco veces la subida pero con trote de una cuadra en plano. Repetir todo.

Al final, fueron 7 km en plano, 2 km en subida y 2 km en bajada. Mortal.

Podría decir como reflexión: “tarde pero seguro” (ésta es la parte del refrán…).

Hoy empiezo una semana heavy de entrenamiento, por suerte la próxima baja un poco (para después volver a subir, obvio).