Una menos

La semana pasó, y yo casi la puede terminar compelta. Digo casi, porque ayer domingo no hubo forma de hacer los 10km a FRc: 119. Llegué pasadas las 20:30 e intenté imaginarme saliendo a las nueve de la noche por palermo… mmmm

Pero si se puede decir que entrené contra viento y marea. El lunes entrené bajo el acoso de nubes de mosquitos, llegué al lago grande donde nos encontrábamos con una amiga después de casi cuatro kilómetros de trotecito, e hice los 12 x 800 sin chistar, con alguna diferencia de tiempo, y millones de ronchas de picaduras. Fue medio terrible, porque aún corriendo, sentía los pinchazos de los mosquitos. La primera mitad la hice con mi amiga, la segunda la hice sola, y cuando terminé la anteúltima, miro al cielo mientras recuperaba, y una luna gigante me sonreía. Me quedé como tonta mirándola, hasta que reaccioné y seguí con mi rutina.

La luna es mi cómplice, me guiña un ojo y me sonrie

El miércoles, con la profe hicimos “Circuito oregon”. Increíble como algo tan cortito, te puede hacer tan pelota…

Jueves descansamos (mis patitas y yo) y el viernes salí con un calor aplastante hacia el Lago Regatas, ya cuando iba pasando por la estación de servicio de Echevarría, empezaron unos truenos y rejucilos terribles, 500 metros adelante, entré a la zona del lago con un remolino de viento huracanado que casi me pego la vuelta.

Empecé la primer pasada, pero hice unos cambios sobre la marcha, de los 6 x 1500 que tenía que hacer, negocié en hacer de 1400, porque las marcas en ese lago van cada 200 metros, y no quería estar viendo donde corno tenía que terminar.

Ya caían algunas gotas. Seguí, terminé la primera. Recupero. Cada vez mas lluvia. Termino la segunda y fue como si se abriera el cielo en dos y dejara caer toda el agua acumulada de todo el mes. Cada vez mas y mas fuerte. Los pocos que estaban dando vuelta, escaparon bajo el grito de “¡corredor salvado sirve para otra vez! Y a mi me dio cosita irme sin terminar, pero recordé que últimamente cada vez que llueve, graniza. Y me quedé atenta, miré donde resguardarme si sucedía esto, pero no había demasido.

Seguí haciendo la 4ta, y ahí me dije, mejor las sigo haciendo por tiempo camino a casa. Ya era noche cerrada, y encima noche mojada.

Terminé la 5ta llegando a Monroe y ahí ya casi las tenía adentro, la sexta la terminé llegando a la vía. Uff.

Pero estaba contenta, después de todo, durante la carrera puede pasar cualquier cosa, ¡hasta nevar! Este finde en Villa la Angostura estuvo nevando, y estamos a un mes de la carrera. Asi que entrené hasta la parte climática.

El sábado tenía que hacer un fondo con cuestas. La profe me mandó a hacerlas a San Isidro, asi que me fui para allá. Tenía que hacerlas a ritmo tranqui “como si estuvieras en la misión” me dijo. Asi que troté tranquila. Es un circuito costero, que están todas las barrancas que en su momento daban al río. Y tuve que ir trotando por la Avenida y en cada cuadra doblar hacia la iquierda y subirla trotando para luego bajarla y seguir. Así fueron poco mas de 16 kilómetros, que mis piernas a lo último los notaban ¡y mucho!

curva de la corridita del sabadoLa curvita de las cuestas.