Sobreviviendo al calor

La idea era levantarse temprano, siendo verano y con unos calores sin tregua posible, era lo mejor. Pero no puse el despertador y me encontré desayunando a las 10:30 de la mañana. En realidad estuve creída que eran como las 9, me dio la sensación por la luz, pero cuando me puse el reloj, ¡ja! me había ganado morfeo.

Tipo once de la mañana finalmente salimos con mi compañero de etnrenamiento, la idea era ir juntos hasta la Autopista, y ahí cada cual a lo suyo. Así que después de un kiss de despedida seguimos corriendo pero la distancia cada vez era un poquito mas. La realidad que con el calor que hacía era imposible entrenar mirando las pulsaciones, espiaba de vez en cuando pero solo para confirmar que estaban por las nubes. Pegué la vuelta por uno de los cruces peatonales y ahí me daba cada tanto un poquitín de sombra. Venía con la boca seca, creo que lo único que motivaba era llegar a la estación de servicio que  veía al hacer el último cruce y volver al lado desde donde había comenzado.  Pero cuando fui bajando luego de la tremenda que acaba de hacer (¿exagerada yo?) mis peores temores comenzaron a hacerse realidad, veía que la estación de servicio estaba en obra, y comencé a temer porque no hubiera un mísero baño…. cada vez me acercaba más y veía con mas detalle esos dos verdes, chiquitos y espantosos ¡baños químicos!

Me acerco al playero y con mi mejor sonrisa —la mejor sonrisa que posible en esa situación— y le pregunto por una canilla, él estaba con una cola impresionante de coches y medio con cara de culpa me dijo “acá no, hay al lado” o sea detrás del muro de tapia de lo que estaban construyendo. Como suelo tener fe en la gente, y estaba también bastante desesperada porque era eso o nada, me fui hasta unos escaloncitos en al esquina y me puse a esperar a mi compañero ahí con la esperanza que el playero se apiade de mi. Al rato se vació de autos, y de lejos me hace con mímica si lo que quería era agua para tomar… ¡siiiiiii! me fui volando para allá y él sacó de la heladerita de hielo “Rolito” una botella de agua a medio llenar congelada a la que agregó agua de otra botella, y el divino, se escusaba que no me había ofrecido porque pensó que era agua para refrescarme lo que quería yo.

El placer que fue tomar eso… inexplicable, y cuando fue mezclándose con el hielo y me empezó a llegar agua helada.. uf, impagable. Le super agradecí y ahí me fui para enfrente, para ver si el desaparecido hacía su aparición. Finalmente como 20 minutos después, lo veo que bajaba con por el puente. Un rato antes,  un chico que había pasado en bici, me había dicho que “me andaba buscando”… habíamos entendido mal y él pensó que me había perdido o desmayado por ahí, así que anduvo corriendo yendo y viniendo hasta que finalmente me vio.  Je, me quería matar.

Por suerte esta semana seguí con mis corridas, el martes salí casi al mediodia y a pesar de que sigue el calorón, me sentí muy bien, ¿me estaré aclimatando?

Pequeñas alegrías

Hace unos años, andaba “meditabaja y cabismunda” y estando en la casa de un amigo, me hizo un recorrido por todo su planterio que tenía acumulado en sus balcones y me fue dando esquejes de un montón de cactus y plantitas. Ahí comencé una pequeña colección que me fue entreteniendo y me dio aire a mis penas.

Poco a poco fue aumentando y cada vez me fue capturando mas. Siempre intenté con algunas plantas, pero ya había decidido que lo mío era otra cosa. Tras varios descesos de Ficus, Pimientos miniaturas, potus (bueno, este me sobrevivía, pero me lo habían hecho regalar por la creencia de que trae mala suerte). Un Jasmín precioso y enorme que era mi orgullo, sucumbió al ataque de la cochinilla que no super como curar.

Con el tiempo aprendí a hacerlos hidropónicos, pero los que regalaba iban prosperando, y las plantitas que me quedaba yo: caput.

Asi que desistí.

Pero en septiembre de el año pasado, una Parodia que me había comprado en el viverito de la vuelta de mi casa, me dio una hermosa sorpresa, empezó a dejar ver pequeñas protuberancias que desde el primer momento fantasié que fueran pimpollos. Nunca me había florecida ningún cactus, el mas antigüo lo tengo hace cinco años y jamás amagó nada. Es increíble como entusiasma ver las plantas que tanto cuidamos nos regalen algo tan simple como una flor y te llenen de alegría.

Parodia Concinna en flor

La foto es de las flores de mi Parodia Concinna en pleno éxtasis floral una mañana de noviembre de 2009.

Serie Parodia Concinna 2009

Sigo corriendo, la semana pasada la cerré con tres días de cincuentaypico de minutos, intentando acomodar mi cuerpo a correr nuevamente. Cuesta con el calor. Ayer salí, y la pesadez te aplasta, no te deja avanzar. Espero poder hacer cuatro días esta semana.

Después del desayuno.

Salieron hacia el vestíbulo del hotel en esa mañana de silencios y miradas esquivas. La embargaba un dolor profundo. Acaba de decirle al hombre que amaba, que no podía estar mas con él. Todavía no sabía como había juntado fuerzas. Hace dos años que estaban juntos, dos años en los que fueron mas los días de ojos húmedos que de chispas de felicidad.
No había manera de intentar nada mas. Ella lo quería demasiado, lo adoraba, y en esta caduca relación, las cosas eran desiguales, y la sensación que siempre le quedaba era esa, que ella era la que amaba mas, y la hacía sentir triste. Sumado a las veces que había tenido que perdonarle ciertos deslices, no hacían mas que empeorar la situación.
Y en esa bella isla, de hablar pegadizo, comprendió que nunca iba a cambiar. Cuando le preguntaba porque necesitaba evadirse con otras mujeres, por mas que algunas eran relaciones platónicas de seducción y jugueteo, él nunca sabía que contestarle, evadía su mirada en gesto de culpa.
Miró sin ver el horizonte, la lejanía propiciaba cosas nuevas, que siempre cabía la posibilidad de que fueran buenas. Y tuvo ganas de sonreir.

(Posible continuación de la historia de Pablo er fransé)

Otro día

By: Harold Burchards

Me dejé llevar por los cantos de sirenas, evadiendo tendencia de quedarme en casa. Entre VS y yo no juntábamos demasiadas ganas, pero me cambié sin pensarlo demasiado y salimos.

La tormenta del día anterior todavía dejaba sentir un leve fresco, asi que parecían prometedores los +/- 50 minutos que teníamos por delante. Caminamos hasta que no dio para mas…

Cronómetro en marcha y a correr. A los 15 minutos iba controlando mi ritmo cardíaco y para mi sorpresa, venía mucho mejor que los días previos. Seguimos hasta Dorrego y ahí pegamos la vuelta. Lo mejor era que charlábamos y aún así me podía mantener masomenos bien con mis pulsaciones.

Finalmente fueron casi 57 minutos (56:52 … ¡epa!) y volví con la hermosa sensación que dejan las endorfinas, que cual embrujo cambiaron mi humor en 100%.

Un día mas, un día menos

Pampa Negra, Payunia, Mendoza.

Pampa Negra, Payunia, Mendoza.

Ayer corría por Palermo, la cuarta vez desde que terminé la Misión,  la tercera de este año y la primera de esta semana. Pareciera esas adivinanzas tramposas de los juegos de mente, pero no. Es que el año pasado salí una vez, a la semana de haber llegado de Villa La Angostura y como ví que todo estaba en su lugar, lo dejé ahí. Y me propuse empezar la primera semana de enero, y eso hice. El lunes pasado corrí unos 45 minutos, estrenando el flamante regalo de navidad que me decía que mis pulsaciones se me iban a las nubes, así que cada 15 minutos caminaba durante un par de minutos como para que bajen un poco y ahí recién el crono en marcha de nuevo. Igualmente, en seguida volvían a estar en 160. Para colmo de males, se me ocurrió salir pleno mediodía con un calorón épico.

La segunda vez me fue mejor, me sentí menos hipopótamo en estampida, aunque mis pulsaciones también rodaban los 160 y por momentos mas. La idea era esa, ir ganando fondo y que mi cuerpo se acostumbre nuevamente a correr. Pero por ser la primera semana, quedó en esas dos veces.

Ayer lunes, volví a la carga. Fui dejando pasar el día nosebienporqué y 18:30 “rumbié” a Palermo. Andaba ofuscada y meditabunda, y fue un placer salir hacia allá. Aunque comenzé el trote recién por Monroe y Alcorta, cuando se me pasó la mufa que llevaba. Apreté el botoncito y puse play.

Y así como salí mi mente se disparó hacia posibles objetivos de este año. Todavía no defino nada, e imagino que será un año de tranquilidad. Anduve viendo la otra vez una media maratón que se hace el 7 de marzo, tendría dos meses para prepararla y culminando con una maratón que hay el 11 de abril. Sería mi plan base. Si fuera por mi, me iría a Conquistar una Cumbre la semana del feriado del 24 de marzo, ideal para festejar mi cumple en medio de los volcanes de la Payunia. Pero marzo es un mes complicado, comienzan las clases y no creo poder ir.

Asi que intentaré prepararme y ver de hacer mi plan base.

Las pulsaciones venían bien, apenas por debajo de 160 pero me sentía mejor que las otras veces, una brisa me refrescaba cada tanto y como no me acerqué a los lagos, no hubo nubes de mosquitos que me atacaran. Pero mi cabeza se disparaba hacia el obejtivo que me encantaría tener este año, me imaginaba corriendo rodeando el Mont Blanc ¡mis pulsaciones se disparaban! porque de pensar en eso, comenzaba sin querer a correr cada vez mas rápido.

Habiendo finalizado La Mision, tengo los cuatro puntos necesarios para anotarme. Pero va a ser un año dificil, y para nuestro cambio, llegar hasta el lugar de la largada es demasiado complicado. Pero es una carrera que le tengo unas ganas terribles…

Mejor me voy a dormir, que es la una de la mañana, con suerte mis sueños nocturnos sean benignos.