Very-Gurisa

Versión Extra-oficial del equipo VERY-GURISA

Mañana no-tan-temprano por la mañana, salimos rumbo a Balcarce. En este momento tengo un budín de mandarinas en el horno para llevar en el viaje, siempre viene bien con un rico café o un buen mate amargo.

Pensaba en como podría definir el estado en el que estoy, con respecto a la carrera. Ya que es la primera vez que voy a correr en equipo con Gus. Y se por demás, que es un tipo de lo mas competitivo.

Estuvimos entrenando juntos por lo menos una vez por semana, justo el entrenamiento que para mi era el mas heavy, el de las pasadas de mil. Bah, se me hacía pesado porque no escapaba a hacerlas con él, y por mas que él bajaba bastante  a mi ritmo, me llevaba rozando los 4:30 cada mil, lo que para mi es High-Level. Creo que desde la época que entrenaba para la MBA 2007 que no andaba por esas velocidades.

Pero no siento miedo de “no poder”, si por ahí de descepcionarlo un pocoo decepcionarme a mi,  si no puedo seguirlo. O por ahí, con miedo que se quede Gustavo con ganas de ir mas rápido. El fin de semana hicimos un fondo de 16 km y fue a 5:00 el km, y me sentí bien, claro que era en plano…

Igualmente, lo que mas me genera este finde, es una ilusión muy grande de correr con mi chico. Se que nos vamos a equilibrar, se que le puedo aportar muchas cosas, sobre todo, el cuidarlo…  Van a ser 80km que según mis cálculos haremos en unas 15 horas.

Un temita, que me da vuelta en la cabeza en estos días (era este, o uno de Miranda!)

obviedades

Que hace frío en invierno creo que no es novedad para nadie, y que está haciendo mas frío de lo habitual…  tampoco.  En realidad no es que “haga mas frío” sino que tuvimos un continuado de temperaturas super bajas todas juntitas que no nos dieron respiración. Y ahí estamos todos, quejándonos a quien quiera escucharnos —y con los que no quieren también— que nos estamos cagando de frío mal.  Sí, así de fino.

Y hoy no fue la excepción,  obvio. Pero para darle mas condimento al tema, también llovió. Y esto no sería la gran cosa si uno se pudiera quedar en la casa haciendo… nada, panza arriba. Pero (si, siempre hay un pero, malditasea) estando a dos semanas de una carrera de 80 km que se me ocurrió ponerme de objetivo en algún momento de ocio neuronal, tengo que seguir entrenando y haciendo buena letra. Asi que con todo el dolor del mundo me preparé para salir.

La chica que trabaja en casa, dominicana ella,  me mira con cara de incomprensión… miraba a travez de la ventana y me volvía a mirar “ahiiifuera cain unahs gotiiicah Ana”, ¡como si yo no las hubiera visto!

Y me fuí, cuando llegué a la puerta, miré afuera por el cristal, y veía las “goticas” (garúa molesta que le decimos por acá) y no quise salir, me negaba rotundamente… Pero salí. Fue como un acto de reveldía-contra-mi-misma. Comencé a trotar al toque, nada de llegar a la vía como hago siempre. Recién a los cinco minutos comencé a entrar en calor, y claro, ya a los 18 minutos me estaba cagando de calor, y eso que no estaba abrigada, apenas tenía una remera técnica (no térmica) y una camperita de correr impermeable. Eso si, el cuellito abrigado y las calzas mas abrigadas que tengo, con guantes para no mojarme. En realidad, la única piel expuesta al clima era mi cabeza.

Y así seguí, hice mi trabajo y volví. Las orejas y la nariz congeladas, contenta por haber podido sabotear ese yo interno —muy razonable— que quería hacerme quedar en casa.