Tras los Gigantes (tiempo de revancha)

“Hasta los gigantes más temibles tienen corazón, y hasta los corazones más duros se pueden ablandar.”

Mi próxima aventura, consiste masomenos en eso,  ir tras Los Gigantes.

El jueves salgo para Mina Clavero, una pequeña localidad de la Provincia de Córdoba, para formar parte de la segunda edición de “Conquista tu Cumbre 2010 – De Mina Clavero a los Gigantes”.

Esta vez serán 120km, y tendremos no solamente una cumbre, sino CUATRO:

“Respecto a la cumbre, en esta carrera habrá cuatro. Una será PC BONUS y otras tres parte del recorrido obligatorios. La cumbre máxima será el cerro de LOS GIGANTES que con casi 2400msnm son una serie de impresionantes afloraciones rocosas que en su mayoría se deben subir mediante técnicas de escalada con cuerdas. En esta carrera hemos elegido DOS CUMBRES en Los Gigantes que serán parte del desafío. Ellos serán dos de “Los Mogotes” que son las máximas elevaciones de la zona.

Estas dos cumbres solo podrán ser ascendidas por un único paso (bastante expuesto) que será demarcado y habrá personal de la organización para brindar ayuda, ya que si no se sube EXACTAMENTE por ese lugar será MUY PELIGROSO el ascenso.

Por razones de SEGURIDAD, la organización se reservará la opción de anular o suspender alguna de las cumbres en caso de lluvias, tormentas, nevadas, fuertes vientos, etc.”

Corro sola, mi compañero se me esguinzó, así que esta vez seré Very-Gurisa. Pero bueno, también tiene su encanto.

La carrera, como todas las ediciones de CTC pinta dura. En la pag. dice:

Partiendo desde la maravillosa ciudad de Mina Clavero, el recorrido de esta carrera de expedición te llevará hasta estas Altas Cumbres avanzando campo traviesa, por senderos poco caminados y laderas casi inexploradas, para luego atravesar arroyos serpenteantes, abruptas quebradas y llegar hasta grandes pampas de altura que te acercarán al máximo objetivo

La carrera tiene una página en vivo donde entre el Twitter y publicaciones aleatorias (dependerá de la señal) se irá informando a los familiares, amigos y seguidores:

www.conquistatucumbre.com.ar

Y nada, a por ella!

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Ojo con el Vulcán (tarde pero seguro)

Siento una alegría enorme de haber podido terminar esta carrera… porque me había quedado con la desazón de haber estado “ahí de terminar” Conquista tu Cumbre, y ese saborcito amargo me molestaba; porque de pensar que era una carrera para terminar de “12 horitas y listo” me encontré con una carrera durísima, con unas condiciones climáticas adversas terribles, donde el terreno por el cual  había que pasar se encontraba con mucho barro y trababa el avanzar. Y tercero, porque fue mi primera carrera con Gus.

Gus, Alito y yo

La largada fue a las 5 de la mañana. Hacía frío, pero no tanto como imaginé la noche anterior en la charla técnica. Y tampoco estaba tan nerviosa como fantaseaba que podría estar. La navegación la había delegado en Very, que para algo fue el Campeón Nacional de  Orientación y Aventura 2005, 2006, 2007 (la pucha!) así que solo tenía que preocuparme por correr y alimentarme… casi como un bebé.

trotando detrás de la camioneta (estoy justo en la esquina inferior derecha)

Había que correr detrás de la camioneta de la organización 500 mts hasta la base del Cerro “La Barrosa”, y ahí darle para delante. Esos 500 mts fueron medio terribles, porque eran para arriba y había que correr para lograr una buena ubicación antes de entrar a la sierra y se forme la típica  filita india. Pero yo sin haber hecho mucha cuesta me costó, y quedamos masomenos.

Fila india, subiendo la primera sierra

Al llegar arriba comenzamos a trotar, se podía ya que las sierras en la parte de arriba son planas, firmamos en el primer CPO y seguimos. Ahí había que bajar,  hubo varios que fueron para la izquierda, pero Gus decía que era para la derecha, y tuvo razón, dabas justo con un senderito limpio que te bajaba hasta el camino. Había una camioneta con alguien que controlaba el paso y de paso ligamos una foto.

Comenzamos a transitar por caminos, no quedaba otra, así que seguimos trotando y cuando subía un poco la pendiente alternábamos caminando (enérgicamente). Llegamos al PC1 (virtual) que consistía en un tacho blanco en un cruce de caminos y seguimos a la derecha, el camino estaba anegadísimo así que fuimos bordeándolo por el costado. Empecé a comer, sabía que tenía por delante 80 km, todo un día. No quería quedarme sin fuerzas.

Amanece en las sierras

Veíamos que nadie nos seguía y eso era raro, y cuando empieza a amanecer vemos que por otro camino venía avanzando un grupo grande! Ellos habían ido por una zona que pensábamos nosotros que no se podía…

Seguimos hacia la Sierra “La Vigilancia” donde estaba el PC2. Ahí nos juntamos con los que venían por el camino. Al otro equipo mixto lo habíamos perdido en la bajada de la Barrosa, y otro mas nos había pasado con este camino alternativo. Calculábamos que íbamos terceros.

Nos controlaron que llevásemos la radio y pudimos seguir. El sol daba de frente y calentaba bastante. ¡Veníamos bien! Comiendo, hidratándonos y disfrutando la mutua compañía. Por momentos compartimos camino con La legión infernal, y por momentos también fuimos con el trío conformado por El Negro, Zanetti y Gustavo Corral.

En estas carreras vas cruzándote muchas veces con la misma gente, al ir yendo por diferentes caminos pero convergiendo a los mismos lugares: los PCs o los CPOs.

Veníamos retrazados con nuestro plan original, iban a ser las10 de la mañana y todavía nos faltaba un largo trecho hasta el PC Camp en la Laguna Brava. Ahí ya nos dimos cuenta que a las cinco de la tarde no íbamos a terminar la carrera ni de casualidad. En un momento nos metimos por un campo lleno de hacienda.. las vacas no miraban con cara de pocos amigos y encima uno de los chicos que venían con nosotros comenzaron a decir que en cualquier momento salía alguien a los tiros, me entró un miedo tontísimo. Gus me dio la mano y seguimos así un trecho, hasta que hubo que saltar otro de los tantísimos alambrados que hubo por todo el camino. Mas que de ayuda física, me levantó la moral.

Fuimos pasando por el PC3 y el 4, y teníamos que ir hacia el Este para llegar al PC5 en un camping a orillas de la Laguna Brava, pero había que ir un poco hacia el sur para evitar los paredones que tenía la sierra en esa dirección, seguimos por un camino arriba de la Vigilancia pero no había huellas, y eso era raro ya que teníamos gente adelante. Bah, a Gus le pareció raro, yo no me percaté de eso hasta que me lo dijo. Volvimos sobre nuestros pasos para probar otro camino, pero terminamos en el borde de la meseta y entre todos los que estábamos decidimos bajar “mocho” jabaliciando por la ladera. No fue tan terrible y por suerte  no demoramos mucho, desembocamos en unos campos de soja cosechada y seguimos atravesando un montón de alambrados.

A lo lejos vemos la laguna, el terreno estaba embarrado pero era mas fácil correr que caminar ahí, porque en cuanto bajabas la velocidad corrías el riesgo de empatanarse! (cuando hablo de “velocidad” quiero aclarar que es una forma de decir… )

Bravisíma

Llegando a la zona de la Brava, vemos que un grupo de unas 8 personas venía del PC5, después nos enteramos que era punta, y un poco mas atrás uno de los mixtos que teníamos adelante.

Igualmente, paramos a comer algo cuando llegamos al campamento. Ahí estuvimos veinte minutos, que fue la brecha que nos fue separando cada vez mas de la punta.

Unos días después, analizando nuestra carrera, me di cuenta que Gus había parado mas que nada por mi, porque por ahí le dio “cosita” apurarme mas. Tampoco era tan necesario esa parada, pero vino bien.

Salimos para el PC6, que estaba en un col en la Sierra La Brava, y había que bordear la laguna homónima para llegar ahí. En el medio teníamos el arroyo “El Peligro” que por mas que era angosto, tenía su profundidad y había que sortearlo, Buscamos un poco, pero decidimos hacer el gran salto, Gus con sus casi metro noventa no tuvo problema, pero yo casi veinte centímetro menos clavé los pies mitad en el agua mitad en el fango de la orilla, pero atajada por mi chico subí rápido y no pasó a mayores el incidente.

Estábamos en una guerra para ganarle a la noche, llegamos sin problemas al PC6 y bajamos rápido para volver a subir a la Vigilancia, donde estaba el PC7. No era complicado, había que subir por la quebradita del mismo arroyo que habíamos atravesado antes. Veníamos metiéndole pata, nos quedaban algunas horas de luz nada mas, y queríamos intentar llegar a bajar la próxima sierra, la del Vulcán, antes de que anochezca.

Subida al Vulcan

Estaba chocha, por mas que veníamos retrazados según los planes originales, veníamos re bien. Me sentía feliz de estar compartiendo esto con Very, nos estábamos llevando excelente.

Una vez recogido el siete, había que bajar y llegar a la ruta, donde estaba el 8. Yendo hacia el 9, en el Vulcán, tuvimos que atravesar un arroyito por un alambrado usándolo de puente, pero por suerte salió todo bien.

Ahora me era conocido el territorio, en el orientatlón del año pasado había subido exactamente por ahí, y si lo había hecho sola y de noche, no dudaba en que fuera todo bien de día y con compañía.

Pero quedamos en la margen izquierda y tuvimos que ingeniárnosla para ir subir por unos paredones. Teníamos que llegar a un diquecito abandonado, donde estaba PC Virtual 9, que era donde había estado uno de los testigos el año pasado.

Las piedras estaban mojadas y resbalosas, y fuimos lento, pero ya quedaba menos y era probable que podamos completar toda la cruzada de la sierra de día. En el PC aprovechamos a abrigarnos porque ya estaba atardeciendo, y el frío que nos había acompañado todo el día cada vez se sentía mas. Ahí nos quedamos solos, la legión que venía con nosotros siguió un poco y no los alcanzamos hasta el pc10 al otro lado de la sierra.

Estábamos atravesamos la Vulcán para ir al PC10, el viento azotaba y el frío se hacía presente, ya el cansancio se notaba, creo que serían cerca de las cinco de la tarde. Habíamos parado… casi nada, y yo me quedaba por momentos bastante detrás de Gus, teniendo que pegar un pequeño pique para alcanzarlo. De a ratos él me esperaba, pero llegó un momento que me volvió a dar la mano, y fuimos un trecho largo así, fue un momento re lindo: estábamos los dos en esa planicie, y hablando animadamente de nuestras cosas.

Finalmente llegamos al 10, estaba en un recoveco terrible, ¡no imaginaba como iban a hacer los que pasaran de noche por ahí!

Hicimos un plan rápido de lo que nos quedaba por delante, con la misma meta de antes, ganarle a la noche, por lo menos hasta bajar de la sierra donde andábamos.

Haciendo el plan!Se puede ver mi mochila (la verde) que tenia muy poco adentro, y la de Gus (la negra) que lleva mi bolsa de dormir y algo mas que no me acuerdo, ESO me ayudo mucho, aunque igualmente termine con dolor de hombros!

El viento era terrible, te dejaba sin palabras, sin ganas, vacía; tenía que mantenerme firme para que no me tire.- Ya hace rato que habíamos desistido de ir a unos PC Bonus, que como bien lo indica su nombre nos darían tiempo extra (eran optativos, obvio) porque todos estábamos seguro que contábamos con la fuerza suficiente para llegar a meta, pero no para extras.

Pasamos dos “cols”, y llegamos al PC11. Se me hizo larguísimo, no se si sería la hora, donde muere el sol y uno siente morirse.

¡En carrera contra la noche! Gus primero, yo segunda, y atrás la legión...

Era como en una peli de vampiros, donde tratas de que no te agarre la noche. Bajábamos ya por la ladera de la sierra y la noche nos comenzaba a acariciar. Ya en la parte baja la oscuridad nos atrapo y previamente habíamos visto —desde lo alto— que el terreno se anegaba, pero por suerte no fue tan tremendo como lo pensamos.

Por delante teníamos el Cerro Paulino (El PC12 estaba suspendido, uno menos)  que era como un gran conito Havanna en la lejanía. Había que apuntarle hacia el recorte en el horizonte, que a pesar de estar de noche se dejaba ver por la luna.

Al llegar cerca de la cima, comenzaba a trabarse con piedras que formaban paredes casi imposibles. Gateando y evitando los peores pasajes llegamos al PC en la cumbre y ahora teníamos que bajar hasta el colladito entre el Paulino  y La Bachicha.

Nos esperaban otros paredones llegando a lo alto de la Bachicha, yo no recuerdo si ahí o mas adelante me quede sin luz. El haber calculado llegar a meta a las cinco, me hizo desentenderme de baterías de repuesto y esos menesteres.

Unos metros antes de terminar la subida nos encajonamos, no había manera de seguir. Éramos un grupo de siete u ocho, y aprovechamos para descansar unos minutos, el físico ni la cabeza ya me respondían, el frío y viento nos seguían castigando sin clemencia, así que agradecí ese momentáneo refugio entre las rocas que ambiguamente eran nuestras enemigas y nos refugiaban.

Alguien gritó “por acá se puede subir”, y seguimos nuestro camino. Al llegar a la meseta superior, teníamos la ventaja de no seguir luchando contra la gravedad, pero costaba avanzar por el clima. Sin luz, me resignaba a seguir exactamente los pasos de Gus, porque el piso estaba compuesto de rocas sueltas o pequeñas protuberancias había atravesar.

Ahí venía atrás mío Juan Milo (de la LI) que me ayudó —muy a su pesar, pero alentado por Gus— a darme un empujón en mis asentaderas cuando se complicaba lo escarpado. Y al adelantarse, en un momento, se ve que comentó con sus compañeros esto y entre la oscuridad apareció Lucas con unas pilas salvadoras para mi. Me daba impotencia estar sin luz, temía pisar mal, asi que no me podía retrasar nada porque me ponía en peligro  al existir la posibilidad de pifiarle en donde pisaba.

Me volvió el alma al cuerpo ahora convertida en una luciérnaga mas, y lo mejor, es que pude avanzar mas rápido. Ya quería llegar.

Nos quedaba por delante el último CPO antes de que se termine la Bachicha, y de ahí ya bajar hacia el Polideportivo de Balcarce. Serían pasadas las once de la noche y al comenzar la bajada nos metemos justo por donde no debíamos: en la cantera. Así que desandamos porque era imposible pasar por ahí!

Ya cuando llegamos abajo, y vi la calle de tierra que nos llevaría a la meta, me empezó a embragar una mezcla de emoción y ansiedad, no sabía si llorar o reír. Mi primer carrera con Gus estaba llegando a su fin y había sido un calidoscopio de sensaciones…!

Él no dejaba de alentarme, ya quedaba poco pero esa última bajada para mis rodillas que ya pedían un “cambio, referí” me habían dejado exhausta. Por ahí también eso se me mezclaba con la emoción de la llegada.

arco de llegada

Vemos el arco de llegada pero no hay nadie, claro, son la una de la madrugada. En eso sale un pibe y nos pone la medalla. Adentro del gimnasio nos esperaban ya los itinerantes compañeros de carrera: el negro, Zanetti, Gus Corral, Claudio, Juan y Lucas, y claro… un guiso de lentejas calentito que nos reconfortó el cuerpo magullado.

Hermosa la experiencia, mis felicitaciones para Claudio y Silvia, que aparte de ser amigos fueron los que organizaron esta alucinante carrera.

Y a Gus, gracias por compartirla conmigo ♥

Video:

Argentina Xtreme-80k “EL DESAFÍO” Vulcan 2010 from Atletas.info on Vimeo.