Se viene…

LA MISION

Llegó nuevamente La Mision, y ando con tan poco tiempo que ni siquiera pude contar algo de CTC los gigantes…

Ayer llegué a Bariloche temprano y me esperaba Gus, teníamos pensado hacer nuestro último entrenamiento haciendo un trekking, asi que luego de almorzar algo livianito (unas truchas petagónicas que nos decían “Pedime… pedime”) partimos hacia la base del Cerro Lopez. La idea era subir hasta el refugio Lopez (hay uno intermedio, el Roca Negra), él ya lo había hecho en Mayo cuando estuvo por laburo y me había dicho que era bien escarpada la subida… Pero una cosa es decirlo y otra vivirla.

Llevamos un par de agüitas y largamos. Hasta mas de la mitad de la subida, era practicamente en ángulo de 45 grados… y mi co equiper me llevaba flameando! No nos dio tiempo ni de entrar en calor que ya estábamos parriba parriba

Subiendo, en un leve descanso de la pendiente (sino ni loca sacaba la foto)

La subida tuvo de todo, sendas cerradas entre los arbustos, nieve, y pequeños arroyitos de deshielo… Y llegamos al Refugio en una hora! La vista desde ahí es increíble… Nos sacamos una fotos y comenzamos la bajada… que Very me dice “trotamos hasta el camino” … “si, dale” -le digo, ilusa- Al final bajamos en una maraton continua donde solo paramos cuando a mi, en un acarreo se me llenó la zapa de tierra!

tramitos de nieve

tramitos de nieve

Esto era lo ibamos viendo!

Very en la nieve

Llegamos al Refugio Lopez, en el fondo se ve el lago Nahuel Huapi

Final feliz para el entrenamiento… A la noche lo festejamos con unas pastas en un lugarcete italiano, yo me castigué con unos sorrentinos de masa de sepia rellenos de salmon ahumado y camarones de muerte… y me desmayé en la cama!

 

Hoy ya amaneció ventoso y bajó la térmica, está pronosticado muchas lluvias e inclusive nevadas los días de carrera, asi que habrá que apechugar. En un rato ya salimos a la Villa, yo intenté laburar pero no me reconoce el pendrive la maquina de Gus, me quiero matar… ! O mejor dicho, me van a matar.. en fin, por suerte tengo una vista insuperable del nahuel Huapi mientras hago que laburo que me consuela un poco…

 

Intentando laburar mirando el Nahuel Huapi picadisimo por el viento que hay

Como todos los años en la web oficial hacen un vivo de la carrera… así que por ahi algo se sabrá del Equipo Deporcamping Fundasol

Tengo muchas expectativas de la carrera, es la segunda carrera con Gus pero la primera Mision…

 

Tras los Gigantes (tiempo de revancha)

“Hasta los gigantes más temibles tienen corazón, y hasta los corazones más duros se pueden ablandar.”

Mi próxima aventura, consiste masomenos en eso,  ir tras Los Gigantes.

El jueves salgo para Mina Clavero, una pequeña localidad de la Provincia de Córdoba, para formar parte de la segunda edición de “Conquista tu Cumbre 2010 – De Mina Clavero a los Gigantes”.

Esta vez serán 120km, y tendremos no solamente una cumbre, sino CUATRO:

“Respecto a la cumbre, en esta carrera habrá cuatro. Una será PC BONUS y otras tres parte del recorrido obligatorios. La cumbre máxima será el cerro de LOS GIGANTES que con casi 2400msnm son una serie de impresionantes afloraciones rocosas que en su mayoría se deben subir mediante técnicas de escalada con cuerdas. En esta carrera hemos elegido DOS CUMBRES en Los Gigantes que serán parte del desafío. Ellos serán dos de “Los Mogotes” que son las máximas elevaciones de la zona.

Estas dos cumbres solo podrán ser ascendidas por un único paso (bastante expuesto) que será demarcado y habrá personal de la organización para brindar ayuda, ya que si no se sube EXACTAMENTE por ese lugar será MUY PELIGROSO el ascenso.

Por razones de SEGURIDAD, la organización se reservará la opción de anular o suspender alguna de las cumbres en caso de lluvias, tormentas, nevadas, fuertes vientos, etc.”

Corro sola, mi compañero se me esguinzó, así que esta vez seré Very-Gurisa. Pero bueno, también tiene su encanto.

La carrera, como todas las ediciones de CTC pinta dura. En la pag. dice:

Partiendo desde la maravillosa ciudad de Mina Clavero, el recorrido de esta carrera de expedición te llevará hasta estas Altas Cumbres avanzando campo traviesa, por senderos poco caminados y laderas casi inexploradas, para luego atravesar arroyos serpenteantes, abruptas quebradas y llegar hasta grandes pampas de altura que te acercarán al máximo objetivo

La carrera tiene una página en vivo donde entre el Twitter y publicaciones aleatorias (dependerá de la señal) se irá informando a los familiares, amigos y seguidores:

www.conquistatucumbre.com.ar

Y nada, a por ella!

Ojo con el Vulcán (tarde pero seguro)

Siento una alegría enorme de haber podido terminar esta carrera… porque me había quedado con la desazón de haber estado “ahí de terminar” Conquista tu Cumbre, y ese saborcito amargo me molestaba; porque de pensar que era una carrera para terminar de “12 horitas y listo” me encontré con una carrera durísima, con unas condiciones climáticas adversas terribles, donde el terreno por el cual  había que pasar se encontraba con mucho barro y trababa el avanzar. Y tercero, porque fue mi primera carrera con Gus.

Gus, Alito y yo

La largada fue a las 5 de la mañana. Hacía frío, pero no tanto como imaginé la noche anterior en la charla técnica. Y tampoco estaba tan nerviosa como fantaseaba que podría estar. La navegación la había delegado en Very, que para algo fue el Campeón Nacional de  Orientación y Aventura 2005, 2006, 2007 (la pucha!) así que solo tenía que preocuparme por correr y alimentarme… casi como un bebé.

trotando detrás de la camioneta (estoy justo en la esquina inferior derecha)

Había que correr detrás de la camioneta de la organización 500 mts hasta la base del Cerro “La Barrosa”, y ahí darle para delante. Esos 500 mts fueron medio terribles, porque eran para arriba y había que correr para lograr una buena ubicación antes de entrar a la sierra y se forme la típica  filita india. Pero yo sin haber hecho mucha cuesta me costó, y quedamos masomenos.

Fila india, subiendo la primera sierra

Al llegar arriba comenzamos a trotar, se podía ya que las sierras en la parte de arriba son planas, firmamos en el primer CPO y seguimos. Ahí había que bajar,  hubo varios que fueron para la izquierda, pero Gus decía que era para la derecha, y tuvo razón, dabas justo con un senderito limpio que te bajaba hasta el camino. Había una camioneta con alguien que controlaba el paso y de paso ligamos una foto.

Comenzamos a transitar por caminos, no quedaba otra, así que seguimos trotando y cuando subía un poco la pendiente alternábamos caminando (enérgicamente). Llegamos al PC1 (virtual) que consistía en un tacho blanco en un cruce de caminos y seguimos a la derecha, el camino estaba anegadísimo así que fuimos bordeándolo por el costado. Empecé a comer, sabía que tenía por delante 80 km, todo un día. No quería quedarme sin fuerzas.

Amanece en las sierras

Veíamos que nadie nos seguía y eso era raro, y cuando empieza a amanecer vemos que por otro camino venía avanzando un grupo grande! Ellos habían ido por una zona que pensábamos nosotros que no se podía…

Seguimos hacia la Sierra “La Vigilancia” donde estaba el PC2. Ahí nos juntamos con los que venían por el camino. Al otro equipo mixto lo habíamos perdido en la bajada de la Barrosa, y otro mas nos había pasado con este camino alternativo. Calculábamos que íbamos terceros.

Nos controlaron que llevásemos la radio y pudimos seguir. El sol daba de frente y calentaba bastante. ¡Veníamos bien! Comiendo, hidratándonos y disfrutando la mutua compañía. Por momentos compartimos camino con La legión infernal, y por momentos también fuimos con el trío conformado por El Negro, Zanetti y Gustavo Corral.

En estas carreras vas cruzándote muchas veces con la misma gente, al ir yendo por diferentes caminos pero convergiendo a los mismos lugares: los PCs o los CPOs.

Veníamos retrazados con nuestro plan original, iban a ser las10 de la mañana y todavía nos faltaba un largo trecho hasta el PC Camp en la Laguna Brava. Ahí ya nos dimos cuenta que a las cinco de la tarde no íbamos a terminar la carrera ni de casualidad. En un momento nos metimos por un campo lleno de hacienda.. las vacas no miraban con cara de pocos amigos y encima uno de los chicos que venían con nosotros comenzaron a decir que en cualquier momento salía alguien a los tiros, me entró un miedo tontísimo. Gus me dio la mano y seguimos así un trecho, hasta que hubo que saltar otro de los tantísimos alambrados que hubo por todo el camino. Mas que de ayuda física, me levantó la moral.

Fuimos pasando por el PC3 y el 4, y teníamos que ir hacia el Este para llegar al PC5 en un camping a orillas de la Laguna Brava, pero había que ir un poco hacia el sur para evitar los paredones que tenía la sierra en esa dirección, seguimos por un camino arriba de la Vigilancia pero no había huellas, y eso era raro ya que teníamos gente adelante. Bah, a Gus le pareció raro, yo no me percaté de eso hasta que me lo dijo. Volvimos sobre nuestros pasos para probar otro camino, pero terminamos en el borde de la meseta y entre todos los que estábamos decidimos bajar “mocho” jabaliciando por la ladera. No fue tan terrible y por suerte  no demoramos mucho, desembocamos en unos campos de soja cosechada y seguimos atravesando un montón de alambrados.

A lo lejos vemos la laguna, el terreno estaba embarrado pero era mas fácil correr que caminar ahí, porque en cuanto bajabas la velocidad corrías el riesgo de empatanarse! (cuando hablo de “velocidad” quiero aclarar que es una forma de decir… )

Bravisíma

Llegando a la zona de la Brava, vemos que un grupo de unas 8 personas venía del PC5, después nos enteramos que era punta, y un poco mas atrás uno de los mixtos que teníamos adelante.

Igualmente, paramos a comer algo cuando llegamos al campamento. Ahí estuvimos veinte minutos, que fue la brecha que nos fue separando cada vez mas de la punta.

Unos días después, analizando nuestra carrera, me di cuenta que Gus había parado mas que nada por mi, porque por ahí le dio “cosita” apurarme mas. Tampoco era tan necesario esa parada, pero vino bien.

Salimos para el PC6, que estaba en un col en la Sierra La Brava, y había que bordear la laguna homónima para llegar ahí. En el medio teníamos el arroyo “El Peligro” que por mas que era angosto, tenía su profundidad y había que sortearlo, Buscamos un poco, pero decidimos hacer el gran salto, Gus con sus casi metro noventa no tuvo problema, pero yo casi veinte centímetro menos clavé los pies mitad en el agua mitad en el fango de la orilla, pero atajada por mi chico subí rápido y no pasó a mayores el incidente.

Estábamos en una guerra para ganarle a la noche, llegamos sin problemas al PC6 y bajamos rápido para volver a subir a la Vigilancia, donde estaba el PC7. No era complicado, había que subir por la quebradita del mismo arroyo que habíamos atravesado antes. Veníamos metiéndole pata, nos quedaban algunas horas de luz nada mas, y queríamos intentar llegar a bajar la próxima sierra, la del Vulcán, antes de que anochezca.

Subida al Vulcan

Estaba chocha, por mas que veníamos retrazados según los planes originales, veníamos re bien. Me sentía feliz de estar compartiendo esto con Very, nos estábamos llevando excelente.

Una vez recogido el siete, había que bajar y llegar a la ruta, donde estaba el 8. Yendo hacia el 9, en el Vulcán, tuvimos que atravesar un arroyito por un alambrado usándolo de puente, pero por suerte salió todo bien.

Ahora me era conocido el territorio, en el orientatlón del año pasado había subido exactamente por ahí, y si lo había hecho sola y de noche, no dudaba en que fuera todo bien de día y con compañía.

Pero quedamos en la margen izquierda y tuvimos que ingeniárnosla para ir subir por unos paredones. Teníamos que llegar a un diquecito abandonado, donde estaba PC Virtual 9, que era donde había estado uno de los testigos el año pasado.

Las piedras estaban mojadas y resbalosas, y fuimos lento, pero ya quedaba menos y era probable que podamos completar toda la cruzada de la sierra de día. En el PC aprovechamos a abrigarnos porque ya estaba atardeciendo, y el frío que nos había acompañado todo el día cada vez se sentía mas. Ahí nos quedamos solos, la legión que venía con nosotros siguió un poco y no los alcanzamos hasta el pc10 al otro lado de la sierra.

Estábamos atravesamos la Vulcán para ir al PC10, el viento azotaba y el frío se hacía presente, ya el cansancio se notaba, creo que serían cerca de las cinco de la tarde. Habíamos parado… casi nada, y yo me quedaba por momentos bastante detrás de Gus, teniendo que pegar un pequeño pique para alcanzarlo. De a ratos él me esperaba, pero llegó un momento que me volvió a dar la mano, y fuimos un trecho largo así, fue un momento re lindo: estábamos los dos en esa planicie, y hablando animadamente de nuestras cosas.

Finalmente llegamos al 10, estaba en un recoveco terrible, ¡no imaginaba como iban a hacer los que pasaran de noche por ahí!

Hicimos un plan rápido de lo que nos quedaba por delante, con la misma meta de antes, ganarle a la noche, por lo menos hasta bajar de la sierra donde andábamos.

Haciendo el plan!Se puede ver mi mochila (la verde) que tenia muy poco adentro, y la de Gus (la negra) que lleva mi bolsa de dormir y algo mas que no me acuerdo, ESO me ayudo mucho, aunque igualmente termine con dolor de hombros!

El viento era terrible, te dejaba sin palabras, sin ganas, vacía; tenía que mantenerme firme para que no me tire.- Ya hace rato que habíamos desistido de ir a unos PC Bonus, que como bien lo indica su nombre nos darían tiempo extra (eran optativos, obvio) porque todos estábamos seguro que contábamos con la fuerza suficiente para llegar a meta, pero no para extras.

Pasamos dos “cols”, y llegamos al PC11. Se me hizo larguísimo, no se si sería la hora, donde muere el sol y uno siente morirse.

¡En carrera contra la noche! Gus primero, yo segunda, y atrás la legión...

Era como en una peli de vampiros, donde tratas de que no te agarre la noche. Bajábamos ya por la ladera de la sierra y la noche nos comenzaba a acariciar. Ya en la parte baja la oscuridad nos atrapo y previamente habíamos visto —desde lo alto— que el terreno se anegaba, pero por suerte no fue tan tremendo como lo pensamos.

Por delante teníamos el Cerro Paulino (El PC12 estaba suspendido, uno menos)  que era como un gran conito Havanna en la lejanía. Había que apuntarle hacia el recorte en el horizonte, que a pesar de estar de noche se dejaba ver por la luna.

Al llegar cerca de la cima, comenzaba a trabarse con piedras que formaban paredes casi imposibles. Gateando y evitando los peores pasajes llegamos al PC en la cumbre y ahora teníamos que bajar hasta el colladito entre el Paulino  y La Bachicha.

Nos esperaban otros paredones llegando a lo alto de la Bachicha, yo no recuerdo si ahí o mas adelante me quede sin luz. El haber calculado llegar a meta a las cinco, me hizo desentenderme de baterías de repuesto y esos menesteres.

Unos metros antes de terminar la subida nos encajonamos, no había manera de seguir. Éramos un grupo de siete u ocho, y aprovechamos para descansar unos minutos, el físico ni la cabeza ya me respondían, el frío y viento nos seguían castigando sin clemencia, así que agradecí ese momentáneo refugio entre las rocas que ambiguamente eran nuestras enemigas y nos refugiaban.

Alguien gritó “por acá se puede subir”, y seguimos nuestro camino. Al llegar a la meseta superior, teníamos la ventaja de no seguir luchando contra la gravedad, pero costaba avanzar por el clima. Sin luz, me resignaba a seguir exactamente los pasos de Gus, porque el piso estaba compuesto de rocas sueltas o pequeñas protuberancias había atravesar.

Ahí venía atrás mío Juan Milo (de la LI) que me ayudó —muy a su pesar, pero alentado por Gus— a darme un empujón en mis asentaderas cuando se complicaba lo escarpado. Y al adelantarse, en un momento, se ve que comentó con sus compañeros esto y entre la oscuridad apareció Lucas con unas pilas salvadoras para mi. Me daba impotencia estar sin luz, temía pisar mal, asi que no me podía retrasar nada porque me ponía en peligro  al existir la posibilidad de pifiarle en donde pisaba.

Me volvió el alma al cuerpo ahora convertida en una luciérnaga mas, y lo mejor, es que pude avanzar mas rápido. Ya quería llegar.

Nos quedaba por delante el último CPO antes de que se termine la Bachicha, y de ahí ya bajar hacia el Polideportivo de Balcarce. Serían pasadas las once de la noche y al comenzar la bajada nos metemos justo por donde no debíamos: en la cantera. Así que desandamos porque era imposible pasar por ahí!

Ya cuando llegamos abajo, y vi la calle de tierra que nos llevaría a la meta, me empezó a embragar una mezcla de emoción y ansiedad, no sabía si llorar o reír. Mi primer carrera con Gus estaba llegando a su fin y había sido un calidoscopio de sensaciones…!

Él no dejaba de alentarme, ya quedaba poco pero esa última bajada para mis rodillas que ya pedían un “cambio, referí” me habían dejado exhausta. Por ahí también eso se me mezclaba con la emoción de la llegada.

arco de llegada

Vemos el arco de llegada pero no hay nadie, claro, son la una de la madrugada. En eso sale un pibe y nos pone la medalla. Adentro del gimnasio nos esperaban ya los itinerantes compañeros de carrera: el negro, Zanetti, Gus Corral, Claudio, Juan y Lucas, y claro… un guiso de lentejas calentito que nos reconfortó el cuerpo magullado.

Hermosa la experiencia, mis felicitaciones para Claudio y Silvia, que aparte de ser amigos fueron los que organizaron esta alucinante carrera.

Y a Gus, gracias por compartirla conmigo ♥

Video:

Argentina Xtreme-80k “EL DESAFÍO” Vulcan 2010 from Atletas.info on Vimeo.

Very-Gurisa

Versión Extra-oficial del equipo VERY-GURISA

Mañana no-tan-temprano por la mañana, salimos rumbo a Balcarce. En este momento tengo un budín de mandarinas en el horno para llevar en el viaje, siempre viene bien con un rico café o un buen mate amargo.

Pensaba en como podría definir el estado en el que estoy, con respecto a la carrera. Ya que es la primera vez que voy a correr en equipo con Gus. Y se por demás, que es un tipo de lo mas competitivo.

Estuvimos entrenando juntos por lo menos una vez por semana, justo el entrenamiento que para mi era el mas heavy, el de las pasadas de mil. Bah, se me hacía pesado porque no escapaba a hacerlas con él, y por mas que él bajaba bastante  a mi ritmo, me llevaba rozando los 4:30 cada mil, lo que para mi es High-Level. Creo que desde la época que entrenaba para la MBA 2007 que no andaba por esas velocidades.

Pero no siento miedo de “no poder”, si por ahí de descepcionarlo un pocoo decepcionarme a mi,  si no puedo seguirlo. O por ahí, con miedo que se quede Gustavo con ganas de ir mas rápido. El fin de semana hicimos un fondo de 16 km y fue a 5:00 el km, y me sentí bien, claro que era en plano…

Igualmente, lo que mas me genera este finde, es una ilusión muy grande de correr con mi chico. Se que nos vamos a equilibrar, se que le puedo aportar muchas cosas, sobre todo, el cuidarlo…  Van a ser 80km que según mis cálculos haremos en unas 15 horas.

Un temita, que me da vuelta en la cabeza en estos días (era este, o uno de Miranda!)

Conquista tu Cumbre (Video de Juan Manuel y Melina)

A casi un mes de la carrera unos amigos han hecho un video es-pec-ta-cu-lar de la carrera, donde se puede comprender bien la carrera, ellos hicieron un recorrido alternativo al no poder llegar a hacer la Cumbre, pero como siempre pusieron todo de ellos para llegar… y lo hicieron…!

Melina y Juan Manuel Conquista tu Cumbre Payunia 2010 from Juan Manuel Rodriguez on Vimeo.

Conquistadores y conquistados

Conquista tu Cumbre, edición “La Payunia” fue  una carrera que me sorprendió en su extrema dureza. Con solo mirar a mi alrededor, uno quedaba sin habla. El paisaje era hermosamente áspero, con un arcoiris de rojos, negros y amarillos. El Payún Liso dominaba la zona, con una majestuosidad que no dejaba duda de lo que sería la subida, sobresalía notoriamente entre todos los volcanes de la zona. Se recortaba en una lejana inmensidad que estremecía.

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Largada en la plaza de Malargüe

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El domingo a las 11 de la mañana era la cita en la plaza de Malargüe para iniciar la caravana hacia “la pasarela”, lugar desde donde sería la largada simbólica hasta uno de los labios del volcán Coco. A medida que nos acercábamos hacia allí, el paisaje se convertía en un inhóspito desierto. Y en mi interior iba creciendo el nerviosismo y el miedo a lo desconocido.

Pasada las dos de la tarde,  se inició la largada simbólica, adelantándose un poco al cronograma para tratar de aprovechar un poco mas las horas de luz.

Largada simbolica desde la pasarela

Si alguno acaba de aterrizar en este momento acá, hago un pequeño paréntesis en esta crónica para explicar brevemente en dónde exactamente me estaba metiendo. Conquista tu cumbre es una carrera que busca en cada edición, que los corredores vayan conquistando una cumbre diferente. En ediciones pasada fueron el cerro “Mal Barco” en Los Molles, con 3300 msnm; el Cerro Champaquí de casi 3000 msnm, en La Cumbrecita y este año, la cumbre a conquistar era el Payún Liso de 3820 msnm. Transitando 100 km planimétricos a los que había que agregarle el gran desnivel acumulado, alrededor de  4000.

Munidos de un mapa, la brújula y algunos también el GPS, había que ir pasando diferentes puntos cronológicos llamados “Puestos de Control”, algunos de ellos con horarios de cierre, por lo que tiempo apremiaba. Y con el condimento de llevar en una mochila todo lo necesario para sobrevivir los días que nos llevase la prueba.

Cuando arrancamos la caminata hasta la cumbre del coco, me doy cuenta de que de mi camel (bolsa de hidratación)  no salía agua, me quería morir,  no había controlado al cargarlo que saliera agua, y me entró una desesperación porque sin agua, poca vida tenía en esta aventura.

Pero no quería detenerme, fui caminando apurando el paso, hablando con los corredores con los que iba empatando en el camino.
Pero llegando al Coco, vi que estábamos sobre la hora, asi que abrí rápido la mochila y vi que la válvula de seguridad del camel estaba desconectada, conecté rápido y seguí la subida. LLegué justo cuando había arrancado la cuenta regresiva y al son del último  4, 3, 2 1, me lancé como loca hacia abajo, ¡como todos! En una locura que nos había contagiado a todos sin pensar demasiado que por delante teníamos mínimamente 35 horas.

Preparados para largar en el labio del VOlcán Coco
Largada del Volcán Coco

De lejos veo a unos amigos, el Negro y Zanetti y fui tras ellos, pero luego de un tiempo largo, los dejé ir. El Negro avanzaba con un tranco infernal y tuve miedo de quemarme de entrada. Así que bajé un poco los decibeles y sobre todo la ansiedad.  Era la primera que largaba sola con mi alma una carrera. Y tenía que acostumbrarme a la idea.

Se hizo una fila india e iba trotando y caminando en las subidas. Fui pasando un montón de gente y se sentía una adrenalina increíble.
Seguí sola todo el camino, llegué al primer CPO en el Volcán Clemente, pero fue un paso sin mucha ceremonia, anotaron mi número de corredora sin siquiera detenerme.

Había que enganchar la entrada al escorial en el CPO siguiente, en el mapa figuraba que había justo una senda de animales y en la charla nos habían dicho especialmente que no intentemos avanzar por el escorial por otro lado porque se nos iba a hacer difícil. Quedé justo en la entrada buscada. Seguí la senda, siempre tomando agua cada 5 minutos. A la hora me tomé un gel, había intentado pasar algunas frutas secas pero se me apelotonaban en la garganta, y como tenía que empezar a recuperar el gran desgaste que estaba haciendo, intenté con eso.

Todo venía saliendo de 10. A esa altura  me había pseudo  adoptado otro  Corredor, estábamos  casi los dos solos y de vez en cuando chequeaba si venía atrás, si paraba para sacarme la arena  de las zapatillas, él me esperaba —un divino—, sobre todo ¡porque no habíamos emitido diálogo alguno!

Daniel, que así se llamaba, venía con buen ritmo, y me servía para no quedarme atrás.
Llegué al PC 1 apenas pasada las  20 horas, cuando el sol se había ido casi por completo y era solo  un destello lejano detrás de la cordilllera.

Hicieron la primera marca en mi pasaporte y para mi significó mucho mas, era un pedacito de carrera que ya nadie me podía quitar.
No había mucha gente en el PC, pero en el interín que cargué agua, me tomé otro gel, me comí dos barritas y me abrigué, se llenó. Necesitaba imperiosamente “ir al baño” pero no había arbustos, ni nada que se le parezca, asi que partí hacia mi próximo destino, con la idea de hacer una “parada técnica” en la oscuridad. En eso estaba, cuando veo que se me acercan cuatro luces, apuro el trámite y enciendo mi luz. Los chicos que venían eran unos amigos de mi novio, el equipo La legión Infernal, que como ví que se me venía la soledad de la noche en ese lugar tan inhóspito, les pregunté si me podía acoplar con ellos y marchamos hacia el Pc. Lo encontramos bastante rápido, y seguimos. No se bien que hora era, por ahí pasada las diez de la noche.

Pampas negras

Comenzamos a transitar la zona de Pampas Negras, donde el suelo está cubierto por una formación volcánica llamada “pilis” que se asemeja a una arena gruesa pero de color absolutamente negro, en si toda La Payunia se caracteriza por no tener prácticamente huellas de presencia humana y en ciertos sectores, como éste que teníamos por delante,  la organización priorizó el cuidado de áreas sensibles y era obligatorio transitar por las huellas ya hechas. Fueron mas de 15 kilómetros de un camino en un falso plano hacia abajo, donde el sueño, el cansancio y el frío fueron las vedettes. Agradecí ir en compañía, pero ni eso era suficiente. Llegó un momento, cerca de la una de la mañana donde comenzamos a dormirnos. Había momentos que me daba cuenta que había estado caminando dormida. Alucinaba que las mochilas de Claudio y Lucas —los chicos que iban unos metros adelante— cobraban vida, me hacían morisquetas y se reían.

Finalmente a las 3:15 de la mañana llegamos al PC3, la base del Payún. Ahí me entero que La legión abandonaba, había dos que estaban esguinzados y otro que venía mal del coco.

Me comí la carbonada caliente y me fui a buscar un lugar dentro de la carpa-hospital que se había  convertido en carpa-dormitorio. Puse la alarma del reloj como para despertarme un rato antes de que se cumplan las dos horas. En pocos minutos había entrado en un sopor de cansancio y adrenalina extraño.
Cuando sonó  el despertador, me incorporo  y veo al Negro del otro lado que estaba en la misma, fueron un ida y vuelta  de preguntas y respuestas en las que quedé en ir con él y con quien fuera que fuese él.
La organización había dispuesto que mínimo teníamos que parar tres horas, a repartir como quisiésemos en los dos PC Camp que había en el recorrido, yo había “pagado” dos ahí y  ya estaban cumplidas, pero decidí que era mejor emprender esa gran odisea de subir al Payún con amigos que salir sola por no perder tiempo.

Pampas negras, de fondo el Payún Liso

Al final éramos un lindo grupo de seis amigos que emprendimos la subida. Todavía no eran las seis de la mañana y ni rastros del sol.

Creo que no tomé conciencia en ningún momento de lo que estaba haciendo, y por eso no dejó de sorprenderme nunca la dureza y la aspereza que fue subir al Payún ¿liso?
Fueron horas y horas de luchar contra piedras, contras las piernas que no daban mas de subir y subir, pidiendo internamente que alguien detenga el paso para descansar. Hubo algunas que las pedí yo, no daba mas. Otras que disfruté el pedido de stop de los otros.
Eran unos segundos donde era imperioso detener el paso y dejar descansar los cuádriceps, ni hablar de los deliciosos minutos que parábamos para comer algo, un par nada mas, pero que eran gloria para la espalda, las piernas y cualquier parte del cuerpo con músculo  presente.
A medida que subíamos se incrementaba la tecnicidad del terreno.

En un momento, desde una de las quebradas, nos grita alguien que el chico del CPO había  bajado por el frío, creo que nos lo decía para que bajemos a buscarlo, pero no era una opción esa. Seguimos hacia arriba.
Ya habían pasado varias horas, el sol había salido pero ni remotos rastros del calorcito.
Lajas y rocas, móviles o quietas eran nuestra compañía. Llegamos al PC 4, toda una odisea. En el camino   hubo momentos en los que teníamos que caminar agarrados de una pared de piedra para no caer al precipicio.

Pero la felicidad que nos embargó en es ese momento vino acompañada de un cachetazo, justo habían recibido la orden por radio de cerrar el paso hacia la cumbre… ¡no nos querían dejar subir! Le pedimos por favor al muchacho que se comunique nuevamente, que le diga quiénes éramos (todos teníamos experiencia)  hubiera sido injusto, dos segundos habían pasado desde la orden y nuestra llegada. Finalmente escuchamos el distorsionado “ok, que suban”. Encaramos por el filo, pero camino a la cumbre pasó algo que después cambiaría mi historia: el viento, el cansancio, la falta de reflejos o no se bien que, de repente me llevaron de cabeza hacia a la derecha. Caí como una bolsa de papas y di de lleno contra una roca. El casco hizo la diferencia en que hoy esté contando el cuento, pegué también con toda la fuerza del golpe con mi rodilla derecha. Quedé como tonta sin saber que hacer por unos segundos hasta que entre todos me ayudaron a salir de ahí.
Sentí un poco de molestias después, pero ni aún bajando por el Payún me dolió demasiado. Y eso que la bajada fue también otro motivo para no entender el por qué del adjetivo “Liso” a este volcán.

El acarreo infernal que había en esa bajada nos estaba dejando exhaustos, eran rocas del tamaño de una pelota de futbol. Te caías, te levantabas y te volvías a caer en esa eterna pendiente que nos llevó hasta la base.

Uno de los chicos,  no quería saber nada de ir al PC6 y aunque primero concordé con él, luego decidí ver el mapa para ver realmente donde corno estaba el dichoso PC6, en realidad era de pasada, valía la pena ir hasta allí porque después seguíamos hacia el siete. Y Sergio opinó lo mismo.
Nos costó encontrarlo, estaba escondido, y cómo sabíamos que éramos los últimos que habíamos estado en la cumbre, cabía la posibilidad de que lo hubieran levantado. Comenzamos a hacer entre todos un rastrillaje, el GPS anunciaba que estábamos en el puesto, pero no se veía por ningún lado. Finalmente alguien lo vio y dio el grito, fuimos a firmar y rápido emprendimos el caminos hacia el siete. Estaba atardeciendo, y de repente nos aplastó la noche.

El sueño ya pegaba, pero había que seguir. Cuando llegamos al seis ya era notorio que había muchas bajas, yo tenía que pagar una hora, pero estaba decidida a dormir por lo menos dos. Comí rápido unos fideos y les pregunté al Negro y a Zanetti para volver salir con ellos y me puse el despertador.
Esta vez no había carpa ni nada. Armé la bolsa con el vivac en un resguardo que se creaba entre la carpa, un arbusto llamado “El Molle” y una camioneta. Dormí profundamente, cuando me desperté, abro un ojo y estaba todo apagado, y no se veía a nadie.
Me agarró algo así como un ataque de pánico. Pensé rápido y me fui haciendo a la idea de tener que salir sola. Eran la una de la mañana y el cielo era un colchón de estrellas que me dejaba pasmada.

Salí disparada de la bolsa de dormir y fuí para donde habían armado sus bolsas los chicos y los vi. Uff. Alivio.
Salimos nuevamente los cinco hacia el PC8. Mi rodilla comenzó a quejarse (el golpe, con el cuerpo frío, se estaba haciendo presente) , le pedí un calmante fuerte que tenía Sergio y seguí.
En el ocho, que lo habían bajado a la ruta, me agaché para que me firme el pasaporte el chico y siento un ruido raro en mi rodilla, no se si algo se movió, no se… Pero a partir de ahí empezó un calvario.
Seguí calladita con mi dolor hasta que en un momento les digo a los chicos de parar, para vendarme la rodilla y tratar de menguar esa tortura. Pero fue solo un paliativo. No podía mas. El cansancio tampoco ayudaba, nuevamente veníamos durmiéndonos. Y yo fui masticando la idea de no seguir. Es mas, comencé a fantasear quedarme literalmente ahí, en el medio de la nada donde nos encontrábamos. La idea era abrir el VHF para avisar y dormir hasta que haya luz o me fueran a buscar.

Obviamente, mis compañeros no me dejaron hacer esa locura. Me alentaban con un “dale Anita, hasta la ruta que ya llegamos, faltan dos kilómetros” YO pensaba, “ok, serán media hora con toda la furia”. EL viento pegaba muy fuerte y sumado al cansancio, contribuían a que la temperatura corporal decienda de a ratos demasiado.
Al llegar a la ruta, vemos que no había nada. “Hasta el PC, Anita” me decía Sergio, “dale, ahí es seguro”. “Ayyy —pensaba—, no puedo, no puedo”.
Venía al lado mío, intentando insuflarme ánimo, trataba de que se me pase rápido el tiempo, me cantaba cuanto faltaba… “1,60 km… 1,20 km… ya casi estamos!”

Amanecía en la Payunia.
Comenzó la bajada y sentía que me  moría, bajaba a dos por horas y mi rodilla gritaba y pataleaba ( y yo con ella).

Pensaba “¿dónde esta el “#$# PC, porrrrdiossss?”
Pero todo llega, y llegué al PC10. Ya había tomado la decisión de quedarme ahí. Asi que mientras los chicos se iban hacia el 11 yo me iba al DOMO a descansar un poco y esperar que me vayan a buscar.

El domo del PC10

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Tipo 9 de la mañana comienzan a despertarse los que ya estaban ahí y me sentí un poco mejor, pero la rodilla seguía doliendo. Pensé por un momento en seguir, pero era una locura. Me sentía impotente, con bronca, había hecho la peor parte de la carrera  (o la mejor) y estaba ahí, sentada, atada de manos.

Mi carrera terminó ahí, a poco mas de 20 kilómetros. Cerca del mediodía llega una camioneta que nos llevaría a “la pasarela”, donde había comenzado esta aventura hace casi 48 horas.

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¿Marte? no, La Payunia

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Fue la carrera mas dura, fue mi primer abandono. Duele, pero por lo menos me queda la satisfacción de haber entregado todo, y de haber disfrutado algo totalmente distinto.

En septiembre se hace la segunda edición de “Conquista tu Cumbre 2010”, esta vez en Los Gigantes, y si todo se acomoda  ¡iré en busca de mi revancha!

Estebita, Viv, Mua, Gus.. foto oficial

.fotos:

Conquista tu cumbre 2010

Rumbo a la Conquista

“El desafío no será ganar…
El reto será superar tu límite… llegar alto…
El objetivo… LA CONQUISTA DE TU CUMBRE
…una expedición hasta tu propia cima.”

Finalmente logré acomodar las cosas como para poder estar presente en esta edición de Conquista tu Cumbre y a pocas horas de iniciar esta nueva aventura en mi vida de atleta amateur, aprovecho unos minutos libres entre el armado de la mochila y las tareas escolares de los chicos para contarles un poco de que se trata.

“Conquista tu Cumbre” es una carrera itinerante, en su tercera edición estaremos recorriendo la geografía de La Payunia, lugar de nuestro pais con la mayor aglomeración de conos volcánicos del mundo, situada  a 120 km de la localidad de Malargüe, en la provincia de Mendoza. Tiene características tan particulares, que uno pensaría que está en realdidad en el planeta Marte, con pampas negras y cumbres desprovistas de vegetación.

Volcán Payún Liso, 3850smnm

Volcán Payún Liso, 3850smnm

La carrera consiste en transitar 100 km, y llegar hasta una cumbre. En este caso subiremos al Volcán Payún Liso, de 3850 msnm. Es con orientación, o sea que nos darán un mapa a escala a definir por la organización y con este y la brújula, nuestro objetivo será recorrer los distintos puestos de control cronológicamente puestos y llegar a meta. También es de autosuficiencia, esto quiere decir que tendremos que llevar en nuestra mochila todo lo que necesitemos para los días que nos demande la competencia, desde la bolsa de dormir, la ropa de abrigo, el botiquín de primeros auxilios y la comida que vayamos a consumir.

Debido a que en la zona no hay agua, la organización va a tener puestas 3 “islas de hidratación” donde podremos cargar un mínimo de 3 litros por participante, digo mínimo porque será obligatorio ir con esas dos botellas, aparte habrá coolers con Gatorade. Mi idea es ir con dos caramagnolas de 750 mas un camel y abollar las botellas para meter en la mochila (es obligatorio llevarlas hasta el próximo PC para control de basura).

En el recorrido, tendremos que llegar hasta la cima del Payún Liso, que según calcula la organización, el groso de los corredores estaremos haciéndolo entre la noche del domingo y la madrugada del lunes. ¡Toda una aventura para los 250 privilegiados!

Entrené muy duro para esta prueba, desde enero que arranque luego de mi descanso de diciembre-post-Mision y pude completar el plan casi sin inconvenientes. Asi que en ese sentido estoy tranquila.

Y como siempre, voy acompañada de toda la ilusión y las ganas de superarme día a día. En esta ocasión, me acompaña como Sponsor FUNDASOL, Fundación Soldados. A los que agradezco la confianza depositada!

Largaremos a las 15 hs del día domingo, en una largada simbólica iremos todos juntos hasta el crater de un volcán desde donde será la largada oficial y tenemos tiempo de llegar a meta hasta el martes a la tarde. La organización tiene armada una página para el seguimiento en vivo (dentro de lo que se puede hacer en una zona que se dificulta un poco la señal de celular). Se puede acceder a ella desde las secciones “VIVO” en la parte superior derecha.:

http://www.conquistatucumbre.com.ar/home.html

Y para terminar, acá hay mas fotos del lugar: http://www.conquistatucumbre.com.ar/fotos/payunia_imageneslugar/index.htm

¡Nos vemos a la vuelta!

Go for it

Luego de haber encontrado el “fondo aeróbico” que tanto rastreaba durante todo enero, este lunes comencé con el trabajo mas específico. Que después de tanto tiempo, comenzar con velocidades se siente bien. Cuando pienso en hacer las pasadas me da mucha fiaca, pero al comenzar ahacerlas siento que voy volviendo en si, ese algo que me estaba faltando y no me daba cuenta que. Igualmente fue una semana “tranqui”, de adaptación. Ayer hice unas cuestas, pero fueron pocas en comparación a cuando andaba en las etapas finales de la misión.

El tema es ¿y para qué el entrenamiento?  Tengo varias cosas en mente, pero la que mas está cerrando es CTC, ir a la Payunia a conquistar algunas cumbres volcánicas.  Son 100 km planimétricos  y todo orientación, como me gusta a mi. Está bien que en esta carrera en particular se puede llevar gps, pero como yo no tengo la haré a pulmón o a la forma antigua con brújula y mapa topográfico. Es un poco mas liviana la mochila ya que no es obligatorio llevar calentador o ollitas como en La Misión, y comida creo que se va a poder comprar en algunos de los Pc Camp.

Lo único en contra es que  no hay agua. Aunque la busqués no encontrás salvo en algún canal que hay por ahí pero que parecería que no va a quedar en el radio de la carrera. Así que la News salió diciendo que habrá “Islas de hidratación” donde se podrá cargar agua. La logística de la carrera es medio complicada, creo que habrá dos largadas, desde dentro del cráter del volcán, o algo asi. Un alucine.

Veremos, hay varias cosas que todavía tengo que ver de arreglar pero justo toca mi cumple, y yo que le escapo a los festejo va a ser una forma increíble de festejarlo. Si, estoy entusiasmada. Sobre todo porque pinta que la voya hacer solita con mi alma.

Acá hay algunas palabritas supermotivantes de la página de la carrera:


Conquista Tu Cumbre es una carrera de expedición y autosuficiencia que combina de manera muy particular la adrenalina de la competencia, con la inigualable sensación de llegar hasta la cima de una montaña. En esta travesía, las distancias rondan los 100km de trekking y si bien es necesario utilizar técnicas de orientación, es una carrera apta para todos los competidores de aventura, trekkers y montañistas que se animen al desafío.

¿Por qué La Payunia?:
Porque consideramos que es una de las geografías más importantes de nuestro país y del mundo. Claro está que la logística para organizar una carrera aquí es compleja, pero gracias al apoyo de Malargüe y gobierno de Mendoza decidimos enfrentar el desafío y por primera vez en Argentina, llevar a cabo una carrera de aventura de esta envergadura y en esta zona.
La Payunia se caracteriza por ser una región de grandísima densidad de conos volcánicos de entre 2000 y 3800 metros sobre el nivel del mar. Muchos de ellos tienen grandes cráteres en sus cumbres y otros tantos resultan ser “conos perfectos”. También encontramos las coladas volcánicas más largas del mundo.
El paisaje de La Payunia es realmente distinto a todo lo conocido. En él predominan los colores rojos y negros, es por eso que se encuentra similitud con la superficie del planeta Marte y que por su alta densidad de cráteres también toma un aspecto lunar.
Entre sus cumbres más importantes se encuentra el volcán Payún Liso, un cono perfecto que con algo más de 3800 metros sobre el nivel del mar, es la cumbre más alta de la zona y permite una vista completa de 360º. La vegetación es escasa y entre la fauna podemos encontrar guanacos, choiques (avestruces), mulitas y cóndores entre otros.
Enmarcada por La Cordillera de Los Andes, El Volcán Domuyo, la laguna de Llancanelo y el cerro Nevado, LA PAYUNIA es una geografía sencillamente PERFECTA para una carrera de expedición distinta, mágica e inolvidable.

Próxima: 20 a 24 de marzo 2010 – La Payunia, Malargüe, Mendoza.