De la A a la Z

 

Un poco de vida natural, ante tanta malaria

Un poco de vida natural, ante tanta malaria

Hoy comienzan estas vacaciones impuestas por el Ministerio de Salud, para los
chicos que están en el colegio: adelantaron dos semanas y de 15 días
se fueron a un mes las vacaciones. Lo que no pensaron, es que hacemos los padres
que sí trabajamos, con las criaturas en la casa. Pero acá no me
sorprende nada, en este país/gobierno todo se hace al revés.

Por suerte, por el tipo de trabajo que hago, pude arreglar hacerlo desde casa
algunos de los días, así puedo cumplir y no tener que atarlos
de un poste de luz a mis hijos —en sentido figurado, claro está—.

Hace 15 días los tuve a mis enanos con pseudo Gripe A,
digo así porque el resultado del hisopado nunca me lo dieron, por suerte
desde Sanidad Escolar me dejaron reincorporarlos al colegio porque ya habían
pasado los 7 días que contagian (de haberse confirmado que realmente
hubiesen tenido la enfermedad). El fin de semana pasado, de nuevo hubo bajas,
esta vez yo, con una gripe fuerte, aunque debió ser la X
o la Z porque fueron cuatro días
nada mas y no tenía los síntomas de la primera del abecedario,
Santu se contagió y ahora la gorda está con fibre. No veo la hora
que llegue la primavera y se termine este círculo de virus que andan
rotando y mutando.

Esta semana, se suspendieron y postergaron casi todas la carreras que había
en los próximos días. También le tocó a la que organizaba
Gustavo, que tuvo que pasarla para Agosto sin fecha definida… La gente está
con miedo y no quiere viajar, lo cual me parece bastante lógico si las
cosas son como dicen que son. Corrección, como dien que son ahora que
pasaron las elecciones. Porque parece que vivieramos en países diferentes
antes y después de las elecciones del pasado 28 de junio. De repente
saltaron casos y por fin desde el gobierno comienzan a dar realmente números
coherentes con la realidad que se vivía en la calle.

 

* La foto es de mis cactus, hace unos meses cuando recién los había trasplantado. Hoy están mucho mas grandes, y tengo muchos mas!

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Nómade

Esta semana se me dio la loca de migrar el blog a WordPress, lo logré sin tener que borrar éste. Es mas, pude parkear el dominio (hice la prueba con el anterior, que lo seguí conservando por nostalgia y un no-se-que) asi que si me decido, puedo parkear este para que se dirija allá.

El tema, serían las actualizaciones para los que tengan este dominio ingresado.

Pero, cuando importé el blog a WP, perdí los videos que fui metiendo en mis entradas en todo estos años, y me da como cosita ésta pérdida. Asi que estoy decidiendo que hago, si me mudo, si me quedo acá.

Por ahora están los dos blogs activados, que lio. Es mas, hoy me dejaron un comentario en la entrada “Soñando en colores*” de allá… se ve que ése alguien, tenía su rss allá. (Si, es un lio, ya lo djie).

Y no me decido a que hacer.

Tiene cosas buenas WP, ya me había entusiasmado con el cambio (a mi me encantan los cambios y las renovaciones), sobre todo tiene mejores opciones de plantillas…

Lo que definitivamente no voy a hacer, es mantener dos casas. Que eso de tener el depto y la quintita, es too much.

¿alguna sugerencia?

[Algunos días después]

Me había quedado en borrador esto, y sigo sin saber que hacer… aunque me tira quedarme acá.

Hoy llueve en Buenos Aires, el día amaneció completamente gris y húmedo, pero por suerte es sábado y puedo relajarme un poco. Vengo de días un poco estresantes: tuve a Paula y Sanut enfermos con una pseudo Gripe A (no lo se aún si la tuvieron o no, por esas cosas de que está sobresaturado el sistema), el trabajo se me acumuló terriblemente y varias cosas que tengo satelitado por ahi.

Desde que volví de Balcarce no pude entrenar, tengo el tobillo que todavía no está bien, me quedó una pequeña pelotita del esguince y como no tengo a la brevedad ningún objetivo, prefiero quedarme stand by. Lo que si tengo el mes que viene, es el Orientatlón San Juan, pero esta vez, estoy del otro lado, ayudando a Gustavo con la organización, cosa que —como novedad— es bastante divertida e interesante.
Es la tercera etapa del campeonato que fui a Balcarce, pero esta es zona Precordillerana, bien montañosa. Acá hay un video que salió el año pasado por ESPN, donde se puede ver bien la carrera y la zona:

[Crónica de una recuperación anunciada]


No se bien a que le tenía miedo, tampoco si era realmente miedo. O si.

Habían transcurrido alrededor de 3 meses sin correr, lo último había sido un cross en Ezeiza y había sido el trampolín para una larga “convalescencia autoimpuesta”. Me daba cuenta que algo en mi rodilla no estaba bien, pero tampoco iba al médico. No hacía nada.

Comenzé a nadar, alguna clase de spining, bici fija y musculación en el gimnasio; cuando terminaba la clase, sentía que en mi rodilla algo helado me quemaba.
¿Cuando vas a correr a Ani?” Era algo que escuchaba asiduamente, para lo que no se me ocurría respuesta alguna. Internamente me decía “Tal día salgo a probar, a ver como me siento“. Pero ese día nunca llegaba.
Cuando pasaba por las máquinas del Gym haciendo la rutina y me tocaban las piernas, la derecha —la mala— no respondía, había perdido fuerza… y lo compensaba con la deseperación que iba ganando, sin saber que hacer.
Hasta que de casualidad, un amigo que tiene el mismo Karma que yo, me recomendó su Kinesiólogo Deportivo, que a él lo había ayudado mucho (en realidad, yo no creo en las casualidades, para mi estas cosas forman parte del destino de cada uno), y así fue como empecé a encauzar el problema.
El primer día que fui, me hizo una serie de pruebas, entre las que estaba una en la cual medía mi capacidad de salto (explicándome que el correr, es algo así como saltar también, con palabras mas científicas ovbiamente). Era notoria la diferencia entre cada pierna, con la buena llegaba a saltar mucho mas que con la mala. También me hizo pruebas de fuerza.
Comenzamos a hacer ejercicios de fortalecimiento específicos para “personas que pretenden correr”.
Ese día, me dice: “ahora vamos a hacer los saltos“. Vi el circuito que me había armado con un pequeño trampolín, un step y una mini cama elástica para que vaya y vuelva en una pierna y no me imaginaba haciéndolo. Pero, comienzo…y cuando voy del trampolín al step, mi rodilla se dobla y caigo. Frustración mediante, volví a empezar con la determinación de hacerlo bien.
No se si fue ese primer día o el siguiente, que me hizo subir a la cinta a correr. Me sentía arriba de una nave interplanetaria, pero como en un sueño comenzé a rodar sobre la máquina, y sin que me duela nada. Bajé luego de 15 minutos, sin poder creerlo ¡había corrido! “¡corrí, corrí!” le decía alborotada al kinesiólogo…
Y así seguí: todos los días en casa hacía los ejercicios, una vez por semana iba con él, seguía yendo al gym, nadaba y metía alguna clase de spinning .
Hasta que otra casualidad, me puso con una entrenadora (¿dije ya que no creo en ellas?*).
Hoy en día, poco a poco (muy de a poco) voy aumentando el volumen semanal, trabajando en distancias cortas velocidad y sintiendo un hormigueo de escaparme a correr por ahi… (pero mas cauta que otras veces).

*en las casualidades, que en las entrenadoras, si son buenas, creo en ellas!

Escucha atenta

Hace unos días, un calorcito inusual se dejó sentir por Buenos Aires, y me fui con mis ejercicios de abdominales afuera, y así, por lo menos disfrutar la noche, ya que las “abominables” no son una buena forma de disfrutar nada.
Tirada de espaldas al piso, veía el cielo a través del follaje de los árboles, el cielo de un negro profundo, aunque sin estrellas por la excesiva luz de la ciudad. Y de repente, entreveo la luna, redonda y ambarina… y como si todo formara parte de un gran acto, de mis auriculares comienza a escucharse:

“La luna tiene la cara / blanca como la azucena / es porque no tiene sangre / no tiene sangre en las venas / la luna dice que mira / pero no tiene mirada / que poco pinta la luna / la luna no pinta nada / no pinta nada…”

Dicen que las casualidades no existen, pero ahí estaba yo, tirada en el piso, con una luna que me guiñaba el ojo y me cantaba al oído. No se bien todavía que me habrá querido decir, o yo no estoy conectada en sintonía Selene.

Mi rodilla supuestamente está bien, aunque en días tan húmedos como los que andan cayendo, siento una pequeña molestia por donde la resonancia acusaba que mi cartílago no andaba bien. Tendré que hacerle caso al doctor y dejar mis miedos atrás, luego de mas de dos meses de arduos e intensivos ejercicios de fortalecimiento ya sería hora de salir a trotar. Lo pongo en mi “to-do”.

Mejor rehago el párrafo anterior, como me dice mi hermana Mily, hay que hablar en presente las cosas que querés que ocurran, para llamarlas y que se concreten. Entonces la cosa quedaría así:
Mi rodilla está perfecta, cada día la siento mejor, no siento molestias para nada, por lo que la pequeña lesión en el cartílago que se veía en la resonancia, ya está curada por completo. Ya estoy saliendo a correr todos casi todos los días disfrutando cada kilómetro como solía hacer antes.

Orientándome II

El sábado estuve sumergida en una Clínica de Navegación terrestre, realizada por el Guri Aznares, organizador de La Misión.

Yo me había ido con mi brújula de base transparente como recomendaban, mis “marcadoritos” resaltadores para marcar los mapas y ya en la primera de cambio, cuando hay que marcar “rumbo 170º” mi brújula marca cualquiera… no andaba bien.. Mal augurio pensé. Pero tengo testigos que era que la brújula estaba mal y no yo.

Para empezar nos mostró un video de Villa Pehuenia, lugar donde se va a hacer la carrera, y los ojitos se nos abrieron a todos de una forma increíble, el lugar es hermosísimo y te daba ganas de salir ya para allá.

Nos introdujo en el tema de la orientación, vimos que era cada cosa, y con un par de mapas topográficos de la zona empezamos a jugar a orientarnos. Marcábamos los ríos, las cumbres, él intentaba que comprendiéramos la tridimensionalidad del mapa, y era increíble como cuando la cabeza hacía el clik, se te abría un mundo, las montañas subían, veías los valles, los ríos… Reconozco que me capturó el tema, es apasionante.

Quedé tan enganchada, que a la noche, después de haber hecho mi aventura personal de pasar a buscar a los chicos por lo de mamá, bañarlos, darles de comer, acostarlos, y siendo las 10 de la noche, estaba ya en la cama, muerta de cansancio y mientras ponía el despertador en apagado-por-favor, veo hacía adelante, y comecé a ver filos, collados, vaguadas en mi cama:

Al final de la clínica, vino Gustavo Berisón y nos trajo preparadas dos mochilas tipo. Una para la gente que hace la carrera en 36 horas, casi sin dormir. Y otra como la que usaríamos todos los demás mortales, que por ahí usamos los tres días de tope que pone la organización. Era interesante ver, como una era la mitad de la otra. La de los mortales era una mochila de 35 lts + 5, que sin comida y agua pesaba 10kg. Y ahí el Gurí acotó algo, que es verdad, uno tiene que ver y planificar cual es la etrategia que va a hacer en la carrera, porque si es dormir cada noche, hay que tratar de llevar elementos para domir realmente, y no pijotear para llevar menos peso pero pasar frío. Es toda una ecuación casi matemática entre confortabilidad, volúmen y peso que hay que pensar. Igualmente mi espalda no creo que soporte mas de eso.

Esta semana cumplo un mes de haber empezado con la rutina de fortalecimiento, no se si noto algún cambio visible, pero sí siento mis piernas más fuertes. Y me siento super optimista.

Esbozos en el tiempo

Soy fanática del café. Un buen café recién molido y hecho, es algo que me resulta irresistible, pero como se me dificulta estando en el trabajo, opto por conformarme con un poco del soluble. Giro rítmicamente la cuchara en la taza, batiendo el café con el azúcar hasta obtener la consistencia perfecta. De a poco y con paciencia, obtengo la mezcla adecuada, le agrego agua caliente y comienza a envolverme el delicioso aroma, tan evocativo…

Me acuerdo de mi bisabuela Juana, en realidad, el recuerdo es de mi abuela batiéndole el café a ella, ya que no nunca la veíamos. Ella vivía en un departamento pegado a la casa de los abuelos, que se comunicaba por la cocina con la casa grande, siempre oscuro, con las ventanas corridas tapando toda luz externa,. No se bien la historia de la bisabuela, pero si sé que había sufrido mucho. Tampoco sé bien el momento en que murió, cuando se es chico la vida gira por otros niveles.
Cuando uno de mis tíos se casó, se fue a vivir a ese departamentito, y en ese momento recordé que ahí había vivido la “abuela Juana”. Hoy es el estudio de ese tío, y cuando viajo a Posadas, a visitar a mi abuela, y veo la otra puerta, intento recordarla pero no puedo. Solo recuerdo eso, como le batían el café y la puerta que daba a su mundo.

Desde hace dos semanas que comencé —finalmente— a hacer los ejercicios de fortalecimiento para las rodillas, tengo que poner de toda mi paciencia disponible ya que es algo que me resulta aburrido y tedioso, pero el médico me dijo hace tiempo “si vos querés volver a correr, lo vas a tener que hacer”, y como yo quiero volver a correr, me decidí a empezar. Es lo único que me va a salvar de dejar tirado por ahí el cartílago de mi rodilla. Asi que mientras estoy 1, 2, 3, 4, 5, …20 … evoco mis épocas de pseudo-corredora.

Actualización del 19 de junio:
No suelo retocar o agregar cosas a las entradas ya publicadas, salvo que vea un error realmente “grosso” de ortografía (que también tengo correctores anónimos y me dicen cosas como: ¡anita, escribiste decidí con sssss!).
Leyendo ahora el texto, veo que omití algo que para mi fue y es muy importante en el desarrollo de los acontecimientos, y es la ayuda de los seres queridos, el apoyo y hasta la obsesiva locura por que uno esté bien.
Y a lo largo de estos meses, estuvieron muy cerca mío “rompiéndome” para que “haga”, mi querida Mily y mi querido SHP. Claro que no solo ellos estuvieron, pero ellos se llevan el trofeo. (que conste en actas).

Un poco de optimismo

O también se podría llamar este post “nada nuevo bajo el sol”, pero si mal no recuerdo, sería figurita repetida….

Prefiero ver el vaso medio lleno y no medio vacío, y por eso pongo este tema que me en-can-ta de Diego Torres, lleno de optmismo y no otro

No tengo bien en claro cual va a ser mi objetivo, pero si tendría que decidirme el rumbo por lo menos, ya que en base a eso, haría mi plan a seguir. Tengo en la cabeza una Maratón de montaña (de hecho estoy preinscripta, solo me faltaría ultimar detalles), también una carrera tipo expedición con autosuficiencia y orientación, puede ser que me duerma en los laureles y no haga nada —todo puede ser en esta vida— y por qué no, también puede ser que haga todo… (aunque esto último es lo menos probable, no me daría el cuero).

Nota: cuando veía el video, me moría de risa con el “botones”, un Ricardo Darín casi irreconocible…

Uff

Había quedado a las 20:30 para ir al cine, y siendo justo esa hora, todavía seguía en viaje hacia allá.
Cuando finalmente llegué, bajé del auto y entré al shopping corriendo, subí las escaleras mecánicas (también corriendo) y cuando llegué arriba, no veía a nadie por ningún lado, volví a bajar y cuando estaba en ello, lo veo buscándome, subía por las escaleras, así que dí media vuelta, y empezé a subir por las escaleras que iban para abajo (digno de ver, lo bueno del asunto, que finalmente subí), corriendo ahora los dos a sacar las entradas y corriendo al segundo nivel donde daban nuestra peli. Me senté en la butaca, con la lengua afuera y un pensamiento: ¡qué poco estado físico!

¿Puede ser que haya perdido mi estado físico en estos tres meses?

¿Voy a tener que volver a empezar de nuevo de cero?

¿Mi agotamiento en tan poco rato, habrá sido por la intensidad?

¿…?

Ayyy, ya me veo como cuando empezé a correr: 1 minutos corriendo x 1 minuto caminando.

mateando

Siendo las —casi— tres y media de la tarde, y mientras sigo tomando mi mate que comencé a las 11:45 de la mañana, y con esto no quiero iniciar un debate del buen mate, que a pesar de mi ascendencia de estirpe guaraní, soy un desastre en cuanto a este típica bebida de la zona… y si, lo digo… lo retomé dos veces (y me la banco!). Mi mate es una calabaza o “porongo” de esos gigantes, que tenés que vaciar medio paquete de Cruz de Malta para que quede masomenos lleno y cuando volvés a echar el agua caliente luego de media hora que no tomaste, arrugás la nariz y decís “que pase rápido, así disfruto el próximo” …
Intento focalizar en el trabajo que tengo que hacer, sin mucho empeño, —para que decir una cosa por otra—, mi cabeza se va hacia estas mini vacaciones que tuve y a los exorcismos que anduve haciendo, cortando cabezas y sacando corazones… ¡Qué macabro que suena! Limpieza de mitad de vida que le dicen… O era de mitad de año?

Sigo sin novedades en el frente, perdón, en las rodillas…

Dos meses en gris

La mala suerte de vivir en medio de del downtown del corredor (mala suerte ahora que no puedo correr) hace que vea a diario, a hombres y mujeres de todas las edades en su salida diaria de entrenamiento. Y yo, con un babero sin poder hacer nada.
Es que a mi, lo que me gusta, es correr. El otro día pensaba, y exprimiendo una neurona, llegué a una conclusión: “las carreras, no son mi fin, sino mi consecuencia“. Y claro, no me preocupa ninguna meta, pero sí el ponerme en movimiento. Ya casi se cumplen dos meses de mi parón, y mis cargas de endorfinas piden a gritos que me ponga en movimiento.

Y, como recién estoy poniendo en marcha mi engranaje diario para hacer que toda fluya en mi casa, no me puedo organizar para por ejemplo, ir a nadar o moverme de alguna manera en el gym. Cosa que sería de gran ayuda.

Si la semana que viene, obtengo el plan de resucitación de mis rodillas de mano de mi Doc, estaré feliz. O por lo menos, un poco mas contenta.
La foto: “Walking with the birds” es de Alex Caranfil