Very-Gurisa

Versión Extra-oficial del equipo VERY-GURISA

Mañana no-tan-temprano por la mañana, salimos rumbo a Balcarce. En este momento tengo un budín de mandarinas en el horno para llevar en el viaje, siempre viene bien con un rico café o un buen mate amargo.

Pensaba en como podría definir el estado en el que estoy, con respecto a la carrera. Ya que es la primera vez que voy a correr en equipo con Gus. Y se por demás, que es un tipo de lo mas competitivo.

Estuvimos entrenando juntos por lo menos una vez por semana, justo el entrenamiento que para mi era el mas heavy, el de las pasadas de mil. Bah, se me hacía pesado porque no escapaba a hacerlas con él, y por mas que él bajaba bastante  a mi ritmo, me llevaba rozando los 4:30 cada mil, lo que para mi es High-Level. Creo que desde la época que entrenaba para la MBA 2007 que no andaba por esas velocidades.

Pero no siento miedo de “no poder”, si por ahí de descepcionarlo un pocoo decepcionarme a mi,  si no puedo seguirlo. O por ahí, con miedo que se quede Gustavo con ganas de ir mas rápido. El fin de semana hicimos un fondo de 16 km y fue a 5:00 el km, y me sentí bien, claro que era en plano…

Igualmente, lo que mas me genera este finde, es una ilusión muy grande de correr con mi chico. Se que nos vamos a equilibrar, se que le puedo aportar muchas cosas, sobre todo, el cuidarlo…  Van a ser 80km que según mis cálculos haremos en unas 15 horas.

Un temita, que me da vuelta en la cabeza en estos días (era este, o uno de Miranda!)

La Misión 2009

Sobre el Co Belvedere, yendo hacia el Co Buol.

[Villa La Angostura – 25 al 28 de noviembre]

Cuando iba a la mitad de la carrera, pensaba en el lema que tiene “La Mision es llegar” y se me ocurría que también se podía agregar otros muchos… Es una carrera que vas dejando todo, sos vos y la naturaleza que te rodea, en comunión con ella y casi formando una unidad.

Hay momento en los que te sentís lo que realmente sos, algo muy pero muy chiquitito que al menor cambio de humor de esa entidad tan grande, quedás hecho un despojo.

Habíamos hablado bastante con Estebita de hacerla juntos, pero esta vez con la “cláusula” de que si alguno menguaba, el otro seguía. Pero no tenía muchas dudas que podíamos seguir hasta el final juntos. Me había preparado a conciencia, había podido entrenar muy bien y me sentía realmente fuerte.

El martes a la tarde fue la entrega de mapas, ya habíamos trazado entre todos durante los últimos meses un montón de opciones, y ahí estábamos.. .con el mapa en la mano pero no era claro el recorrido, ya que había varias opciones. Teníamos que esperar a que el Gurí nos explique bien.

Siempre la acreditación es divertida porque te vas encontrando con mas amigos, caras conocidas, gente que no vez salvo en estas oportunidades. ¡El clima festivo es contagioso!

La macana es que se hace tarde, y cuando llegás a la cabaña, no sabés que hacer primero: si cenar, ver el mapa, irte a dormir, controlar la mochila, … uff

Al final hicimos casi las dos primeras cosas al mismo tiempo… Gustavo hizo las mediciones y todos bien educadamente nos copiamos prolijamente.

Cuando nos dimos cuenta, casi ya eran como las 23hs y casi todos estaban en la cama. Hora de hacer lo mismo. No estaba particularmente nerviosa, había tenido un día con muchas complicaciones personales, con mucha angustia y dolor de cabeza que tampoco había estado pensando tanto en la carrera. Era hora de intentar dormir algo.

Amanecía en Villa La Angostura, y los ruidos en las habitaciones empezaron tempranito.Yo colaboré con esto porque me había olvidado de apagar el despertador de las 6:30 diario, asi que los madrugadores comenzaron a remolonear con ese primer ruido.

Había que ir a buscar todavía el chip (tarjeta magnética para pasar en cada pc), terminar de acomodar las cosas, vestirse, envaselinarse todo la plausible a lastimarse (sea ampolla o paspadura), comer bien. Y las horas iban pasando…

11:40 decidimos salir, estábamos a dos cuadras de la largada asi que llegar tarde no íbamos a llegar. Pero entre la fotito de grupo, los olvidos (yo había puesto dos guantes en la mochila: uno impermeable y de abrigo, y un liner; pero a último momento decidí agarrar unos de calibre medio, para largar con ellos puestos).

largada de la Mision, buscando a wally

Había sol, pero a lo lejos se veían las montañas a donde teníamos que adentrarnos, bajo unas nubes grises que asustaban un poquito. O mucho. Daban como clima de misterio…

Despedida de todos y a ubicarse en la largada. Gus, antes de separarnos, me dijo “tratá de entrar al sendero adelante, que es angosto y va a costar pasar gente”. Asi que después de la cuenta regresiva, empezamos a seguir el ritmo de los de adelante. Que era caminar un poco mas rápido, porque hasta que la camioneta de la organización no nos liberara el camino, había que seguir siempre detrás.

Igualmente, llegó un momento que íbamos trotando. ¡Me sentía super bien! Entramos en el sendero, y al poco tiempo, primer decisión: una bifurcación. Pero el sendero que iba para la izquierda bajaba, asi que seguimos para arriba. E hicimos bien, muchos siguieron el otro y terminaron yéndose a cualquier lado.

Valle del Cajón Negro,

Cajón Negro, Villa La Angostura

Entramos en el Cajón Negro, un valle nevado espectacular, nos empezó a granizar finito y después a nevar. Ahí, iríamos un par de horas de carrera.

Fue un trekking espectacular, pasamos de estar bajo el sol del mediodía a sentir los copos de nieve en la cara. Pero al estar en movimiento, asi como estaba vestida, venía super bien. Una camisetita térmica de mangas cortas y una de mangas largas arriba, pero como no había viento al estar en”Cajonados” se estaba bien.

Desbordaba de energía y lo estaba pasando genial, teníamos por delante la subida hacia el cerro Buol, donde estaba el primer PCV (puesto de control virtual, o sea, que había un palo con un cartel y una pinza para marcar en el pasaporte el paso, de no marcarlo, cualquier corredor queda afuera de la carrera).

Seguíamos una huella en la nieve, y hacia adelante la hilera de gente subía, venía pasando gente, me sentía bárbara. Esteban venía un poco retrasado, asi que cada tanto paraba un poco y veía que se adelantara un poco.


Creo que no lo aclaré todavía, pero en los meses previos habíamos estado hablando con mi amigo Estebita para volver a hacer la carrera juntos, pero con la salvedad de que si alguno no aguantaba el ritmo del otro, o quería ir mas adelante, que nos separábamos y seguíamos siendo amigos. No se bien porque, pero él no tenía mucha confianza en que lo pueda hacer bien, por mas que tres meses antes había empezado un plan que me había hecho mi entrenadora, y que lo había podido seguir bastante bien, él me había dicho lo de la “cláusula” mas que nada por esta falta de confianza hacia mi.

Pero como a mi también me pasaba lo mismo, que sentía que no se estaba preparando bien, ya que tenía un plan con demasiados pocos momentos de descanso, con mucha sobrecarga y me daba la sensación de que estaba siempre cansado.

Como dice un refrán, cuentas claras conservan la amistad, allá fuimos con nuestro acuerdo.


Había llegado arriba, Esteban estaba muy atrás, no se si 200 o 300 metros para abajo, y teníamos que seguir hasta el PCV por ese filo. Estaba en medio de una nube, y al haber perdido las paredes del cajón que nos protegían, soplaba el viento y estaba empezando a enfriarme mucho ahí parada. Me puse a un costado, y saqué la campera de la mochila, cometí el error de sacarme los guantes para hacerlo mas rápido, pero se me empezaron a congelar las manos. Le metí pata y me puse al abrigo de la campera. Justo llegó Esteban y pudimos seguir hacia adelante.

Marcamos el PC y me vino con exreabonus, Very se había equivocado el camino en un cruce y se había ido a cualquiero lado -él y casi todos los corredores de punta!- asi que andaba hecho una tromba para poder recuperar todo lo que había perdido, asi que sin pensarlo me ligué un besito ahí en el medio de la nada.

Para la bajada se había hecho un tobogán y todos bajaban con el clásico “culipatín”, asi que fuimos a ello. Fue un momento divertídisimo, que nos tomó a todos por sorpresa pero lo disfrtamos al máximo.

Seguimos otra vez por la huella de nieve, ahora era mas profunda, llegaba por momentos por arriba de la rodilla, y ahí Esteban me dijo por primera vez que siguiera sola, que él no me podía seguir el ritmo. Me lo dijo con tristeza, o con pesar por ahi es la palabra, pero lo peor fue que me lo dijo con los ojos llenos de lágrimas. Yo la lectura que hice, fue que era un pedido para que me quede con él, a pesar de que él no estaba pudiendo seguirme. O mejor dicho, que le estaba costando demasiado, y en una carrera de 150 km, si sentís eso a los 12 kilómetros, no es buen signo.


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Si! llevaba dos horas de carrera, fueron 71… falta un poco del cuento. Dejo las fotos, unos videos… ¿qué mas podría dejar? mmm …

Bueno, dejo el relato de mi compañero, Estebita. Él hizo los deberes: http://www.cronicasdecarreras.com.ar/?p=1060

2009_La Mision

Videos varios:

Este lo pasaron al principio, sin el final y al final, muy bueno.

Estos los filmó Estebita:

De aquí y de allá

Las semanas siguen pasando, y yo —por suerte, y lo digo bajito— sigo entrenando. Tuve una semana de descarga que me vino muy bien para después pegar el pico para arriba que estoy ahora. En esta semana que tuve mas tranqui, sentía las piernas super cansadas y pesadas, de no haber estado pautado, hubieran sido esas que uno piensa que algo está haciendo mal, que no va poder… y todos esos pensamientos apocalípticos que se nos pasan por la cabeza en estas situaciones. Por suerte la siguiente semana, arranqué bien. Transcurrió con los entrenamientos normales y los preparativos ya casi finales para La Misión.

El finde me fui a San Luis, entre otra cosas, a correr la final del Campeonato Nacional de Orientación y Aventura, mas conocido como Orientatlón. Mas exacatamente a Nogolí, un pueblito de las sierras Sanluiseñas. Desgraciadamente, desde hace 9 meses están en una sequía ininterrumpida, lo que hizo que el ya de por si escenario áspero, lo sea mas. Muchas espinas y matorrales secos.

 

matorralespinoso

atravez de las espinas

La modalidad de está final, fueron tres salidas. Y en total fueron 12 horas de carrera, entre las 14 y las 19 hs, entre las 23 y las 01, y entre las 07 y las 12. Estuvo divertidísima, con testigos que había que llegar a nado y buscarlo en una isla, y otra que se tenía que llegar en un kayak “sit on top”. El primer día pude desenvolverme muy bien con los testigos que fui buscando, y a la noche en realidad salimos con Gus y su hijo Tobi y una troupe… Ya para salir de noche sola, por el medio de las sierras, no me daba el coraje. Había que salir del campamento en medio de la nada, encontrar algún testigo y después tratar de encontrar el campamento en medio de la noche. Ni loca (por ahora).

Obtuve un tercer puesto entre las damas, me sirvió  como entrenamiento para mi objetivo (cambié cuestas en Perú Beach por las Sierras, ¡creo que hice negocio… !)

podiodamas

Y ahora estoy a una semana de irme hacia Villa La Angostura, ya con la ansiedad pre-carrera. Haciendo pruebas de mochila y elementos varios. De mi experiencia anterior, rescató que voy con 10 litros menos de cosas! Y mucho menos peso.

Parece que va a estar lluvioso, o con nieve en algunos tramos ya que hasta la semana pasada estaba nevando en los alrededores de VLA.

¡No queda nada!

Fotitos:

2009_Nogoli

Mi Orientatlón

Un rato después de acostarnos, sonó el teléfono “¿qué? ¿cómo? ahhh… si, gracias” . Era el conserje del hotel, avisando que eran las 4 de la mañana, hora que habíamos pedido que nos despierten. ¡Pero apenas si habían pasado poco mas de dos horas desde que terminamos de ultimar detalles y nos fuimos a dormir…!

Había que levantarse, no quedaba otra en esa mañana tan fría. 4:30 era el desayuno y semi dormida me fui para allá para tomar mi riguroso café cortada matinal, en este caso madrugal.

Ya los demás habían partido hacia la montaña, yo tenía que llevar a los corredores en el charter, y estaba con terror de dejarme alguno olvidado, pero tampoco podía ponerme a tocar todas las puertas del hotel. Le pregunte al conserje si había despertado a todos, y riendose me contesta el sanjuanino: “a todos los que me pidieron, si”.
Bueno, si se quedaba alguno dormido, allá ellos, mucho no podía hacer.

Al llegar al lugar de la largada/llegada, la oscuridad nos envolvía con sus redes heladas. Pero era un hervidero de cascos y se sentía el calor de la adrenalina. Bueno, la adrenalina si, pero calor lo que se dice calor, no.

preparativos en la largada

preparativos en la largada


No había mucho tiempo, eran las casi las 6 y la largada se venía encima. Fernando vociferaba a los corredores mientras se entregaban los mapas “¡Chicos, una vez que Ana de la hora, comienza a correr el tiempo de carrera!” y yo miraba mi cronómetro como si fuera un dios, Gus que me decía “gorda, ¿lo tenés listo?” —”si si” mientras iluminaba con mi frontal el reloj y me golpeaba con el peso de esa RESPONSABILIDAD.

Fernando que me dice “Decime cuando”, “¡CUANDO!” le digo, no mentira… Le digo “YA” y se escucha un “¡¡ESTÁN EN CARRERA CHICOS, dentro de siete horas tienen que estar de vuelta, si no comienzan a descontar puntos!!

En este tipo de carrreras, cuando se larga, nadie sale corriendo, todos van a buscar algún lugar para ver los mapas, trazar un recorrido estratégico y recién ahí salen corriendo.
Mientras todos estaban en eso, yo salí a cazar fotos y seguía atormentándome el tener en mi muñeca la clave de la carrera.

¿hacia donde vamos?

¿hacia donde vamos?

En las siete horas que duró, hice todo tipo de cosas raras para no tocar el reloj.Y si me tenía que fijar las horas transcurridas (porque alguno de los chicos me lo preguntaba por radio) lo trataba como si fuera alguien con Girpe A o un extraterrestre en cuarentena, tenía miedo de darle al botón equivocado y poner stop. Ay, ni me lo quería imaginar.

Se fueron yendo todos, y cuando digo todos, es todos. Porque tanto Gustavo, como todos los chicos de Transierras, tenían su posición para dar seguridad a los corredores. Asi que me quedé ahí, viendo la oscuridad del camping y dije “y ahora, ¿qué hago?”.
Primero me preparé un cafecito, (me habían quedado de la misión pasada, me lo regaló Marco el día de la acreditación… son como unos cubitos de caldo pero de café, uno para cada día —se ve que me tenía confianza de que iba a terminar— pero al final no los había usado, asi que ahí estaban). Después, para tomarlo, busqué algo para no congelarme al sentarme (para tomar el café).

Pero, en seguida, la radio empezó a sonar, asi que mi laburo comenzó. En un momento llegó Walter “mono” Orozco, que me hizo compañía también un buen trecho. Incluso hizo un fogón en una de las parrillas para paliar el frio y fue pasando la mañana, hasta que el tuvo que irse a su “Posición”.

En el interín, escucho a uno de los chicos “hay una chica esquinzada”, al rato me dicen a mi “estoy yendo con la chica esguinzada, se llama Viviana”, “¿Viviana que?”, “es la novia de estebita”… UH —pensé— ¡VIV! así que a eso de las nueve de la mañana la trajeron con su tobillo esguinzado.

collage2
De a ratos pensaba en todas las cosas que habíamos estado haciendo estos úlitmos tiempos para la carrera, y ya estábamos ahí. El día anterior haciendo las acreditaciones, la charla de orientación, la charla obligatoria, la cena para todos, cargar el programa de clasificación. Gustavo yendo a San Juan para revelar los lugares de los testigos. Tantas cosas para que en unas horas haya concluido.

A partir de las seis horas de carrera comenzaron a llegar los corredores, a pesar de que el tiempo eran siete horas, muchos fueron conservadores y prefirieron llegar antes. Era muy gratificante estar ahí, en la llegada, felicitando a cada uno, poniéndoles sus medallas y viendo la cara de felicidad de todos. Aunque después me di cuenta que no había pisado las montañas y me quedé con las ganitas. Las ví de lejos. Son de una aridez hermosa y pasmante.

las fotos:

Orientatlon San Juan

Nómade

Esta semana se me dio la loca de migrar el blog a WordPress, lo logré sin tener que borrar éste. Es mas, pude parkear el dominio (hice la prueba con el anterior, que lo seguí conservando por nostalgia y un no-se-que) asi que si me decido, puedo parkear este para que se dirija allá.

El tema, serían las actualizaciones para los que tengan este dominio ingresado.

Pero, cuando importé el blog a WP, perdí los videos que fui metiendo en mis entradas en todo estos años, y me da como cosita ésta pérdida. Asi que estoy decidiendo que hago, si me mudo, si me quedo acá.

Por ahora están los dos blogs activados, que lio. Es mas, hoy me dejaron un comentario en la entrada “Soñando en colores*” de allá… se ve que ése alguien, tenía su rss allá. (Si, es un lio, ya lo djie).

Y no me decido a que hacer.

Tiene cosas buenas WP, ya me había entusiasmado con el cambio (a mi me encantan los cambios y las renovaciones), sobre todo tiene mejores opciones de plantillas…

Lo que definitivamente no voy a hacer, es mantener dos casas. Que eso de tener el depto y la quintita, es too much.

¿alguna sugerencia?

[Algunos días después]

Me había quedado en borrador esto, y sigo sin saber que hacer… aunque me tira quedarme acá.

Hoy llueve en Buenos Aires, el día amaneció completamente gris y húmedo, pero por suerte es sábado y puedo relajarme un poco. Vengo de días un poco estresantes: tuve a Paula y Sanut enfermos con una pseudo Gripe A (no lo se aún si la tuvieron o no, por esas cosas de que está sobresaturado el sistema), el trabajo se me acumuló terriblemente y varias cosas que tengo satelitado por ahi.

Desde que volví de Balcarce no pude entrenar, tengo el tobillo que todavía no está bien, me quedó una pequeña pelotita del esguince y como no tengo a la brevedad ningún objetivo, prefiero quedarme stand by. Lo que si tengo el mes que viene, es el Orientatlón San Juan, pero esta vez, estoy del otro lado, ayudando a Gustavo con la organización, cosa que —como novedad— es bastante divertida e interesante.
Es la tercera etapa del campeonato que fui a Balcarce, pero esta es zona Precordillerana, bien montañosa. Acá hay un video que salió el año pasado por ESPN, donde se puede ver bien la carrera y la zona:

Balcarce

Llegamos A Balcarce ya de noche, tipo 18:30 creo, había que armar las carpas rápido porque hacía mucho frío y yo me tenía que inscribir todavía.
En la “sede” me encontré con gente amiga y charlamos un poco, digo un poco porque tenía que volver a ayudar con el tema campamento. A las siete hubo una charla de orientación no obligatoria (que no fui) y a continuación la charla obligatoria, donde nos contaron que habían agregado un testigo a último momento que no iba a estar marcado en el mapa, y que en la largada, pondrían un mapa con la ubicación para que la copiemos.
Al final, no fue necesario, ellos lo agregaron en cada mapa, lo que me pareció copado, porque sino, ya veía la cola de gente a la mañana preguntando por eso.
Después de la charla, para los que habíamos contratado la “cena de carbohidratos” nos quedamos a cenar; el lugar tenía una salamandra a leña que invitaba a quedarse, pero bueno, hicimos coraje y valor, y nos encaminamos a las carpas…

Un chiflete se largó que para que contar…

Nos fuimos para “la cama”, ya era tarde y había que madrugar. Mi colchón inflable se pinchó cuando lo entramos con mi hijo a la carpa, había espinas de todo tipo y color; primero parecía un colchón de agua, y después colchón de nada…

La largada fue puntual, a las 5:30 largaba elite, 5:45 individuales, 6:00 equipos; 15 minutos antes, daban los mapas a cada categoría. Y justo a la hora, el pasaporte. No tenía mucho apuro que digamos, una vez que me dieron el pasaporte, me puse a pasar los puntajes tranquila en el mapa (están en el pasaporte), y me puse a hablar con Gus, me aconsejó hacer algo, que yo tenía toda la intención de hacer. Parecía facil. Era ir agarrando los testigos que estaban en la Sierra La Vigilancia: comenzar con el T21, después el T22, el T13, y subir para agarrar el T10, o bien, seguir para enganchar el T11 y después subir para agarrar el T10 y de ahí ver en base al tiempo que quedase.

El tema, es que salí corriendo para ganar tiempo, ya eran las seis de la mañana. El casco se me movía para un lado y para el otro, cuando me lo ajustaron, me quedaba bien, pero ahora, corriendo se me bamboleaba y era incomodísimo, intenté ajustarlo pero con los guantes era imposible. Tuve que parar, intentar acomodarlo y asi, seguir.

Mi idea era correr hasta la ruta (yo estaba creída que era cruzando la ruta que estaban los testigos, y no sobre el camino de tierra que le precedia) cuando dobla el camino, veo que lucecitas se van para el este, pero ni me puse a pensar por qué, seguí ocrriendo y cuando llegué a la ruta, me dispongo a buscar el T21 (ja) a lo lejos se veían luces. Ahora, pensándolo mejor, me doy cuenta que seguramente era algún corredore que se largó a buscar el T20, que si bien valía 75 puntos, subiendo por esa quebrada estaba el T1, de 300 puntos.
Seguí un cachito, pero ni bien cruzo un alambrado, digo ¡¿qué hago?! ni loca me meto por acá, eran todos pajonales espinosos, la oscuridad era absoluta salvo mi frontal y me volví sobre mi pasos. Pensé “mejor sigo y levanto el 22, así adelanto corriendo por la ruta mientras es de noche”.
En un momento, sale un camino de tierra de la ruta, todos doblan, yo doblo; seguí corriendo hasta que hubo que empezar a trepar, trepar mucho: rocas gigantes, rocas chicas, matas de esos “curros”… era un lio, nose veía nada, y yo pensaba “quien me mandó”, pero había que subir. Finalmente llego casi arriba, y ahí me uno a unos chicos muy simpáticos, se iban gritando en la oscuridad: “¡Mauro, ¿estás ahí?!” “¡Axel, ¿estás ahí?!” (parecían ladislao y camila), era tipo escalada, trepar piedras que salían de la pared caminar unos metros, buscar por donde subir, subir, otro metro mas para encontrar alguna saliente para trepar… ufff.
Llegamos, “el testigo esta al lado de un dique” —dice uno—; estaba el dique, pero no el testigo, ahi ya se habían sumado también dos chicas, que después fueron la tercera y cuarta de “Damas”.
Buscamos barriendo entre todos, hasta que el chico llamado Mauro lo encuentra, estaba super escondido . Yo estaba convencida de que era el 10 (ja) y el chico este, Mauro, me saca del error; pero se ve que el pensó que me había confundido de número, y no que en realidad yo pensaba que estaba en otro punto de la galaxia.
Agarro el mapa, y entonces, ¡no entiendo nada!, me preguntaba donde había equivocado el camino. Seguía sin entender. Pero decidí verlo después, y no perder tiempo en ese momento. Me ubiqué y seguí como si nada.
[la orientación nocturna, evidentemente no es mi fuerte]
Hablamos entre todos, y decidimos ir al T3, en ese trayecto alternábamos correr y parabamos un poco, y asi hasta que llegamos. Después buscamos el T2 (yo estaba con Mauro y sus dos amigos, muy macanudos y las chicas venían atrás. Llegamos al T2 fácilmente. Ya estábamos a nada del T1 ¡que valía 300 puntos! todos decidimos ir para allá. Los chicos quieren ir por abajo bordeando desde la misma altura del T2, pero para mi era una tontería, porque igual había que subir al colcito para bajar al T1 después. Nos separamos. Fue cuestión de ir por la meceta hasta un poco antes del camino (que ya lo veíamos desde el T2, era una vívora amarilla en la sierra). Fue fácil encontrarlo también, estaba justo donde decía el mapa. Los chicos cuando estábamos saliendo del T1, llegaban también.
Ahí mucho no había que pensar, el 4 estaba en camino de vuelta, y se podía agarrar el seis también. A esa altura, estábamos en medio de una nube baja, ¿o sería neblina? ¿hay diferencia?. Eramos las tres nada mas, y una vez que pasamos el T3 de coté (que ya lo tenía marcado) me empecé a desorientar.
No se veía nada, y las dos chicas (a mi modo de ver) se iban mucho para el oeste, decido parar y tratar de ubicarme. Hacía frío y mucho viento, pero como en un momento había visto unas antenas, orienté el mapa y vi que las antenas figuraban en el mapa, y se veían claramente. Seguí caminando para ese lado, buscando la quebrada del T4, y al poco tiempo ¡la encontré! y como había caido en el lado equivocado, lo veía claramente del otro lado, era cuestión de cruzar bordeando.
Camino para allá, los veo a los tres chicos (Mauro y compañía) y a las dos Chicas que estaban yendo también para el T4. Se ve que por diferentes camino, llegamos a Roma.
El T4 estaba en una pared de la sierra, asi que para seguir ascendiendo para ir hacia el t6 tuvimos que volver a trepar, una de las chicas se golpea maaalll la rodilla, y yo me dí con una piedra en la sien (el casco no llegaba ahí). La idea era buscar el R6, pero le pifiamos, desembocamos en la quebrada del T5 y quedaban 45 minutos para el cierre.
El lugar era como donde tendría que estar el T6, porque hasta la cascada tenía (era un tip que había puesto la org en el pasaporte), pero bueno, ¡no era! cruzando el riiiito que había ahí, caí de culo en una piedra resbalosa.
Había calculado que desde el seis hasta la meta, había 6km +/-, de ese lugar en que nos encontrábamos, estaríamos un poco menos, pero había que bajar todas esas rocas y curros que de ida habíamos sufrido. No llegabamos mas.
Casi empezando a menguar la pendiente, me entusiasmé y empecé a correr, mala idea, había piedras todavía y pisé mal. Me torcí el tobillo. @%6# me dije, ahora no voy a llegar mas; pero al rato, cuando casi llego al camino que desembocaba en la ruta, troté un poco y el dolor pasó.
Las chicas y uno de los chicos venían muy atrás, no se si por la rodilla que se había golpeado una o que, pero seguí corriendo por la ruta. Aparte, si paraba, el dolor comenzaba.
El sol que había estado esquivo en toda la carrera, salió con toda la furia, y yo sentía que me asaba al spiedo. Estaba muerta, y cuando ya estaba trotando por el camino de tierra, veo que en realidad, convenía seguir derecho atravesando el campo, en vez de seguir por el camino y hacer una vuelta para volver a la misma recta que tenía delante. Pero no sabía que hacer, “¿me mando o no me mando?”. En eso veo que los que venían delante mío, hacen justamente eso… asi que me mandé como la mejor para no agregar mas metros.
Llegué justo 11 en punto, o sea, 15 minutos mas tarde que lo que debía, asi y todo con los descuentos hice 600 puntos (descontaban 5 puntos por cada minutos tarde hasta los 30 minutos, a partir de ahí creo que eran 10 puntos por cada minutos).
Estaba muerta, me tiré un rato en la carpa y después fui a comer el guisito de lentejas con el que nos esperaba la organización, muy bueno, por cierto.
El calculo me dio que hice unos 28.5 km en total. Hice 675 puntos con 5 testigos, que con los descuentos, me quedaron 600.
A las 13:00 hs, los podios. Y para sorpresa mia, me llamaron y salí segunda en Damas. Epa.

Mas allá del podio, me siento contenta poruqe pude ubicarme (siii, una vez que me orienté ya de día) y durante la carrera, que corrí, trepé, bajé, etc… mi rodilla no dijo ni mu, y me sentí muy bien.

Fotos:

Orientatlón Balcarce 2009

Coletazos

Esta imagen que se mandó Estebita, está buenísima! con el recorrido del Orientatlón sobre el Google Earth. Queda bien en claro, como dimos vueltas al cuete en muchos casos.

Pero lo mas importante… lo mas mas importante, es que esta semana, luego de mas de siete meses.. ¡corrí! (en la cumbrecita me pegué varias carreritas, pero no seguidas) Por 30 minutos, estuve corriendo, iba a seis por kilómetro, pero me sentía Paula Radcliffe! iban pasando los minutos y yo seguía. No lo podía creer… Hubiera seguido, de no ser porque tampoco hay que matarse el primer día (o segundo) Me sentía tan pero tan bien… la primavera llegó, y con todo! Siento que la sangre comenzó a circular de nuevo por mi cuerpo.

Videito de la cumbrecita hecho por Horacio, se ve nuestro momento triunfal cuando llegamos el primer día, y las acotaciones tontas que decíamos por la ansiedad…

agregado a último momento: esta foto que va a continuación, es de uno de los equipos padre/hijo, que es una de las categorías que hay en los orientatlones ¡me encantó! y a mi hijo Lucio tambien… ya me veo en próximas ediciones con “niño”

Bajo mil estrellas, me guiñó un ojo la luna y yo sonreí

{Orientatlón “La Cumbrecita”}

Volví con todos mis objetivos cumplidos, o sea que me puedo sentir feliz.

El formato de la carrera es de lo mas atípico: 10 minutos antes de la largada, reparten en un folio cerrado el mapa topográfico, con los testigos marcados pero sin numerar, y el pasaporte para ir marcando los testigos referenciados con sus respectivas coordenadas para ubicar en el mapa. Con la prohibición bajo amenaza de muerte, que no se podía abrir hasta que se diera la largada (bueno, no de muerte, pero casi).

A las 14:00hs sonó la sirena de largada, y nadie salió corriendo. Cada uno se sentó a la sombra a ver el mapa y hacer las marcas y los trazados. Nada de adrenalina, calma chicha total.
Ya teníamos charlado con Estebita, Viv, Horacio, Juan Manuel y Melina de salir juntos. Miramos el mapa, y nos decidimos por el testigo 1, había que salir del pueblo para el lado del cementerio. Era el mas cerca y como estaba sobre el sendero de las 4×4 (marcado en verde en el mapa) creo que fue lo primero que se nos ocurrió.

Enfilamos para allá. A mi me había quedado medio miedito de la charla técnica, de repente, toda la seguridad que tenía se me había ido a pique.
Fuimos subiendo por la calle de tierra, pasamos el cartel de “cementerio”, y seguimos por el sendero que parecía para cabritas todo terreno y no para 4×4, pero había que seguir hasta la curva de los 1550 mts, donde aparecía el testigo. Luego de zigzaguear y de parar en varios lados con la duda existencial: ¿por acá será? Llegamos a nuestro 1er testigo, foto del grupo, marqué pasaporte con la hora y el código, y decidimos seguir al 10, que estaba en dirección sudoeste y a la misma altura.

Horacio, Estebita, Gurisa
Meli y Juan Manuel
El haber encontrado el primer testigo, me había llenado de confianza. Encaramos nuestro segundo objetivo: el testigo 10. Según en el mapa, en la misma curva de nivel, pero en dirección sureste. Fue fácil encontrarlo, mas allá de nuestra poca experiencia, había gente marcándolo y lo vimos desde lejos.

La lógica nos guío en busca del testigo 2 como tercer elección, había que seguir el sendero e ir subiendo hasta los 1650mts, bordeamos la ladera, (el terreno en si de toda la zona, era rocas, pajonales, arbustos achaparrados desperdigados por ahí, y mas rocas). En ese momento yo iba adelante, cuando vimos el río a lo lejos me tiro para la izquierda, todos los demás siguen derecho pero mi instinto me decía que estaba mas allá, por lo poco que podía interpretar del mapa, se lo veía después de una vaguada, cuando lo vi me sentí la reina del planeta, era el primero que había encontrado y me fui para allá, le grite a los chicos ¡por acá! Y al rato veo sus caras que iban asomando.

El desafío siguiente era el testigo 15, en dirección noroeste, a 1840 mts (maso), íbamos lento, la idea era guiarnos por el río, pero era muy escarpado, estábamos cansados y se iba haciendo tarde, ya pasaban de las cinco y no teníamos muy en claro donde estábamos. Pensábamos que podíamos llegar a estar en una pequeña planicie que justo tiene el nombre “merlo” encima, pero ahora, viendo el mapa a conciencia, pienso que lo mas probable, es que hayamos estado en la zona de “precaución” que dice el mapa, no se… y nunca lo sabré supongo.
Pero surge en el grupo la realidad: era tarde y lo mas probable era que no lo econtrásemos. Había que volver ya que quedaban menos de dos horas de luz y el stop de la carrera era a las 19hs, y lo peor: había que encontrar el campamento.

No llegábamos a un acuerdo. Estebita creía que lo mejor, ya que no sabíamos a ciencia cierta donde estábamos, era volver por el sendero verde hasta la cumbrecita y de ahí recién emprender el camino al campamento, pero yo no estaba de acuerdo, me parecía algo titánico, prefería tratar de ir al T2, nuestro último punto ubicable, y de ahí enfilar al campamento por arriba o debajo de las zarzamoras que estaban marcadas.

Estebita con toda la razón del mundo, me objetaba que sola no podía ir, que me “convenciera a alguien del grupo” para hacer esa jugada, como Horacio tenía la misma idea, fuimos con él para allá.
Como primer objetivo, llegar cerca del T2 para reposicionarnos, lo que resultó sencillísimo, en 15 minutos ya estábamos cruzando el río viendo de lejos el T2 y… nos engolosinamos pensando en voz alta que cerca de ahí estaba el T3 que pasaba justo sobre el río.
Nos fuimos de cabeza a buscarlo, pero siguiendo el río nos encajonamos y no pudimos seguir, y lo peor de todo, era que el testigo era mas arriba, estábamos en la curva de los 1620 y nos faltaban 25 mts para arriba, se veía una hermosa cascada que salía de un agujero de las rocas, ¿qué hacer? Eran casi las seis, estábamos ahí ahí, pero no había manera.
Le propongo a Horacio trepar por las rocas entre las zarzamoras y sus espinas, y una vez arriba, hacer un paneo rápido, y si no había nada visible, ir hacia el campamento, sin perder tiempo en algo que no tenía muchos visos de éxito.

Y así fue, nos fuimos con la sensación amarga del “casi”, pero si encima llegábamos tarde, nos pensalizaban con puntos en contra por cada minuto tarde después de las 19:00hs. Miramos para atrás, como quien deja a su amante abandonado y caminamos para el este para acercanos. El tema era que estábamos casi en un precipicio, lleno de espinas de zarzamoras y piedras, pero era la única que quedaba.

Horacio dice “ese es el cerro Wank, vamos para allá” (este cerro estaba justo al sur del triangulito verde que señalizaba el camp). Pero en el camino a cada rato aparecían quebradas, que había que ver como pasar, arriba-abajo-arriba, llegamos a la cumbre y ahí había dos chicos de la organización, les pregunto “¿el campamento para donde está? Cara de poker y no nos dicen nada los muy guachos, nos abrazamos al monolito donde decía “Cerro Wank” foto mediante, seguimos camino.
En el cerro Wank.

Luego de pasar varios lomos, vemos a lo lejos el campamento, bah, lo ve Horacio, yo veía unas carpitas y nada mas, y no se me ocurría que eso fuera el famoso y tan nombrado Campamento. Pero si, era nomás.

Siendo las 18:30hs nos pusimos en marcha y llegamos triunfales, trotecito mediante a las 18:52, entregamos los pasaportes y nos fuimos a buscar los bolsos de autoasistencia.

El mío no lo veía por ningún lado, y nos habían dicho al llegar que los que no estaban, era porque tenían penalización por exceso del peso límite permitido de 7kg por participante. Pero no, estaba ahí pero mi ansiedad no me había dejado verlo.
Mucho no tenía que hacer, porque no tenía que armar carpa ni nada, lo único era guardarles lugar a todos los del grupo.

En eso cae Zanetti, que llega con su bolso y me dice que se iba a marcarles el camino a los chicos con luces, los había cruzado y estaban demorados, al final ellos habían llegado hasta cierto punto después de que nos separamos y la organización no les había dejado seguir por el camino, explicándoles que iban a tardar demasiado, por lo que habían tenido que venir por el mismo lado que nosotros. Pero ya estaba oscureciendo y finalmente llegaron tipo 19:30 —no me acuerdo bien—, gracias a las señales de luces que les hacia Zanetti, perdiendo todos los puntos que habían hecho, pero obviamente mas que felices por la aventura. En realidad muchísimos llegaron fuera de término. Parece que a todos les resultó difícil el tema de calcular el tiempo/distancia.

Juan Manuel, Viv, Estebita, Melina Paula, Ana, Griffa, Horacio
y Zanetti en el piso (hacía friiio).

Todavía faltaban llegar Laura y su marido de nuestro grupo, teníamos cierta incertidumbre sobre qué les había pasado, ya que ella es una muy buena navegadora, ganó muchas veces los orientatlones anteriores en su categoría
Armamos “fogón” entre todos, mejor dicho algo asi, porque en realidad cada uno estaba con su calentador haciéndose su comida, pero fue un tercer tiempo entretenido, in recambiando “manjares” y compartiendo las vivencias del día.
A las 9 de la noche, dicen por altoparlante, que los dos equipos que estaban perdidos ya estaban ubicado y en camino. Laura y Juan Pablo era uno de los equipos perdidos. Ya se sentía el frío asi que 9:30 cada uno se fue acovachando para pasar la noche.

Continuará… (si, continuará)
(el mapa)

Recapitulemos:

Había caído la noche sobre el hermoso vallecito que Pablo Bravo (el organizador) había elegido para el campamento. La luna iluminaba todo, asi que cuando me fui a buscar algún lugarcito alejado como bañito improvisado, apagué la luz del frontal. Había subido por la cuesta que llevaba hacia la tranquera y se veían perfectas las carpitas y toda la vegetación del lugar. Se sentía raro, como si todos te miraran. Pero era solo la sensación.

Me hubiera quedado ahí un rato, sentada en una piedra, absorbiendo la paz que se sentía. Pero ví que alguien se acercaba con las mismas intenciones que yo, y comencé a bajar para no estorbar.

Estaba por cruzar el pequeño hilo de agua que separaba en dos el valle, cuando me percato que una luna gigante, me sonreía, como haciendo las paces. Dándome la pauta que está ahí conmigo, aunque haya momentos que no la vea, aunque haya momentos que dude de ella.
Me fui silbando bajito, con una sonrisa cómplice que no lograba guardarme.

Ya estaba lista para dormir. Una de las pruebas se me venía encima: dormir a la intemperie. Me metía en la bolsa de dormir, a su vez, metí la bolsa en el vivisac. Ya estaba abrigada con unos pantalones de polar sobre las calzas largas; dos pares de medias térmicas; una remera térmica, un softshell y un buzo polar; gorro de lana que me había dejado el Cruce de los Andes y nos gritamos las buenas noches entre todos y cerré los ojos. Primero no encontraba posición cómoda. Era raro sentir el frío en la cara, pero me puse de forma que la gran capucha del Vivisac, hiciera de mini carpita sobre mi cabeza. En algún momento me dormí, y no me desperté hasta que les sonó el despertador a un grupo que teníamos al lado (a las tres de la mañana).
Había sido prueba superada.

Desayuné un café con leche y comencé a prepararme para la salida. Pautada a las 5 de la mañana. Al final, hasta que todos estuvimos listos, se hicieron las 5:20. Esto es lo que tienen este tipo de carreras, en realidad, uno puede salir mas tarde, el que se perjudica es uno, porque cuenta con menos tiempo.

Al entregarnos los pasaportes, Pablo nos tira un tip: subiendo por la cuesta, al pasar dos puestos de estancias (uno a cada lado) había que doblar a la izquierda y al lado de un árbol y una piedra, estaba el testigo 4. Y siguiendo por el sendero que salía de ahí, se llegaba al 11. Papita pal’loro dijimos todos y nos fuimos con los frontales prendidos.

Eramos 5: Estebita, Viv, Zanetti, Horacio y yo, y el camino se nos une Juanmps, un chico que después nos enteramso que era del foro también.
En un momento pasamos un puesto y doblamos para la izquierda, el cerro que se veía estaba lleno de lucecitas de otros corredores, de un lado y del otro de la vaguada. De repente vimos un pino… una piedra… ¡debe estar el testigo ahí! A la carga mis valientes y fuimos para allá. Obviamente no estaba, recién a las 7:01 de la mañana pudimos marcarlo, cuando ya había amanecido, y después de haber andado y desandado los alrededores mil veces. Y porque había alguien que lo estaba marcando….

Amanece y marcamos el primer testigo del segundo día.

Como ya había amanecido, se veía claramente la senda que salía para arriba, y un chico nos confirma que subiendo hasta la cima, al pasar una tranquera, se accedía al testigo 11.
Era una subida condenada, costaba por las piedras sueltas, pero como el camino se veía, era cuestión de llegar hasta arriba. Al pasar el alambrado, seguimos para abajo y justo al lado de una quebradita junto a un río, estaba el objetivo. Creo que este valía 50 puntos. Igualmente, los puntos no los iba contando. Me daba igual.

Marcando el Testigo 11.
El testigo 12 parecía fácil, había que subir hasta un sendero y de ahí bajar, se lo veía en una ladera. Buscamos, buscamos y buscamos, pero nunca pudimos dar con él. Mirábamos el mapa, fantaseábamos que esa casita que veíamos era la que estaba marcada, entonces … bla bla… Nunca lo encontramos. Había que hacer el duelo y cambiar de planes.

Totalmente desorientados buscando el T12.

Nos habíamos quedado Horacio, Juamps y yo, y mirando el mapa vemos de ir tras el 5 para luego llegar hasta los testigos de la tirolesa. Había que desandar hasta el T4 y de ahí agarrar el sendero verde. Cuando llegamos finalmente al T4, eran casi las 10:30 de la mañana, yo ya no veía posible intentar levantar el 5, para mi había que ir directo a las tirolesas e intentar llegar a tiempo a las 12 a La Cumbrecita. Pero Juan no estaba convencido. Ahí nos volvimos a unir con la otra parte del grupo y mas adelante, con Laura y su familia, que venían del 5 y nos dicen que era muy complicado acceder a él. Con mas razón digo que es mejor ir a lo seguro. Y partimos hacia allá.

Yendo hacia el testigo de la tirolesa.

Las señas eran doblar en la tranquera cerca del poste de luz, a la izquierda. Pero se abrían varios caminos y estábamos medio jugados con el tiempo, estos testigos cerraban a las 11 y ya casi era la hora. Corríamos de un lado hacia el otro, sin encontrar el acceso, hasta que nos grita uno del Staff de la carrera ¡por acá!

Corriendo, llegamos a la estructura de la primer tirolesa, yo canto primera y me colocan los arneses y el casco y… uiiiiiiiiii hasta le otro lado, ahí marcabas el pasaporte y uiiiiii hacia el otro lado, había que pisar en la zona azul… ¡en el blanco! me grita el monitor que recepcionaba. Así que doblé el puntaje del testigo, uiiiiiiii hasta la última.

Cuando estuvimos todos juntos, sonrientes como nenes de preescolar en el parque, emprendemos la vuelta, ya había terminado la carrera.

11:30 estábamos entrando por el puente del pueblo, los últimos metros los hicimos corriendo entre bromas y gritos de júbilo.
Nos fuimos a buscar los bolsos y a dar un baño merecidamente ganado.
Almuerzo con choripanes y cervezas provistas por Azimutrek, entrega de premios y sorteos (no gané absolutamente nada y eso que había muucho, malísima mi suerte)
Y a casita, 800km mediante.

Para que se entienda mejor de lo que hablo, recorté la zona del mapa donde nos movimos y con color morado está el primer día, y con fuccia el segundo:

(Obviamente, el poder de síntesis me lo dejé en alguna roca por las sierras).

Perdidotlón a la vista

Entre el sábado y el domingo dejé el bolso y la mochila preparadas. ¡Cuántas cosas para guardar! Fue casi un desafío meterlo dentro.

A diferencia del cruce, hay que llevar mas cosas en carrera, la bolsa de domir por ejemplo. Y te penalizan con puntos en contra si no tenés las cosas obligatorias, y yo no estoy como para perder ni un mísero punto con mi pobre cultura orientatlonista. Así que hasta me conseguí una navaja multiuso para no perder los 50puntos que me descontaban por no tenerla.

La comida en su lugar, voy a porbar la que será mi comida de la primera noche en la misión: polenta+leche en polvo+caldo en polvo+queso junto con la hornillita minimalista que me conseguí para achicar peso y espacio. (llevo algo mas por si las moscas)

También, si el tiempo me deja, voy a vivaquear. . O sea, nada de carpa. Me llevo el aislante+la bolsa de dormir+vivisac. Claro que tengo reservada hotelería de lujo junto a Viv en su carpa, por si llega a llover o si mi equipete no aguanta el frío. Tampoco la pavada, como diríamos acá.

La ansiedad de siete meses sin hacer nada es bastante. Es como que fuí acumulando y para colmo, está el tema de si sabré orientarme, o mejore dicho, encontrar algún testigo y no pasar papelones. Pinta lindo, incluso vamos a tener que pasar, al grito de iorolei-iorolei, por una tirolesa de un poco mas de 500 mts si queremos acceder a uno de los testigos.


El viernes a la noche embarcamos en el micro que nos lleva a las sierras de los comechingones. Y ahí, se sabrá la verdad. Si hay tomatina o no.

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actualización 11 /9:

acabo de recibir un mail de la organización, que vino con video incluido, parece que en el testigo que queda pasando la tirolesa, se puede hacer doblete de puntaje!

Faltan 2 días para la carrera!!

Les contamos a todos que parte de la organización ya se encuentra en LA CUMBRECITA realizando el montaje de los testigos y tareas de logística.

Hay NOVEDADES para competidores y acompañantes!!

El circuito de tirolesas tendrá 3 importantísimos trazados de varios cientos de metros cada uno y habrá un testigo de 25 puntos (T6) al finalizar la primera tirolesa y uno de 50 puntos (T7) al finalizar la segunda. Este T7 tendrá la particularidad que duplicará su puntaje a los competidores que logren hacer contacto con la tierra, en la ¨zona color azul¨ que se encontrará al finalizar dicha tirolesa (ver video en este mail)(la organizacion se hará cargo de los equipos de cuerdas)

ver video:

Todo lo relacionado a la carrera y a las tirolesas será detalladamente explicado en la charla obligatoria a competidores que comenzará a las 12:00 del día sábado. Será FUNDAMENTAL para TODOS los competidores que estén presentes en esta charla.

Acá estoy

¿Qué maravilla de lugares, no?

Estas fotos, son el escenario de “La Misión, una auténtica aventura”, según dicen los organizadores de la carrera, veremos eso mas adelante. Pero todo indica que la voy a hacer, asi que de aquí al 26 de noviembre que larga, voy a intentar entrenarme. No va a ser una entrenamiento común, ya que no se corre, es de trekking. Es una carrera en la que hay que llevar en la espalda todo lo que se vaya a usar para hacer los 150km que separan la largada de la llegada, y el tiempo límite son poco mas de 72 hs. ¿Loca yo? No, no lo creo.

El año pasado llegaron a meta el 50% de los que largaron. Ya sea por cansancio físico, por ampollas, por falta de previsión de comida, por estar desorientados o por lo que sea, es una carrera que se “corre mas con la cabeza”.

Entre las cosas que tengo que hacer de acá a noviembre, aparte de entrenar, es aprender mas sobre orientación. El día antes de la carrera, reparten los mapas, con los diferentes puestos de control obligatorios y cronológicos que hay que ir pasando, cada corredor tiene que hacer su estrategia de carrera, pero no puede saltearse estos “PCO”. Elige cuando descansa, cuando come, cuando sigue, cuando duerme… ¡Si, hay que dormir en el medio de la montaña! Nada de campamentos ni nada, a lo guapo.
También tengo que ver el equipamiento, evaluar que me conviene según el tipo de carrera que quiera hacer, buscar cosas que no pesen mucho pero que sirvan para el fin. Por ejemplo, una bolsa de dormir que abrigue pero no pese dos toneladas… Como para entrenerme.

Ayer salí a hacer mi primera salida oficial de entrenamiento, algo que decidí llamar “trekking urbano”, cargué mi mochila de 20lts con peso y agua e hice (o hicimos, porque en el camino “levanté” a mi amigo Hugo) casi 24 kms de caminata rápida. Tuvimos la suerte de hacer una parada técnica en la Reserva Ecológica con mateada por el día del amigo con la gente del foro el km, recargamos energía y con “la panza llena y el corazón contento” seguimos camino.