revelaciones

Desde hace un tiempo que comenzó el tiempo de revelarme contra aquello que no me va, que no me hace bien, que no me hace feliz, que no enriquecen en nada mi vida:

los amigos que no te quieren por lo que sos (o te quieren por lo que no sos)

los “afectos ” que te quieren por la razón equivocada, (o piensan que te quieren)

el gobierno que nos (me) trata como seres sin pensamiento

los argentinos que dejan que el gobierno los trate como títeres

los exs, (los encapsularía y los mandaría a la estratósfera, todos juntos y que se arreglen)

las personas que no te hablan con la verdad

el tiempo, o mejor dicho, la falta de él

la puerta cerrada de mi hijo mayor (si solo fuera la puerta…)

los maleducados

las arrugas

las cosas color amarillo

las noches sin emoción

la infancia abandonada

los recuerdos que hacen daño

lo que no me hace feliz

 

Y en toda esta rebeldía que tengo, creo voy a lograr revelar quien soy, como una polaroid.

 

 

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A poco menos de dos semanas

No se que pasa, pero estoy entrenando casi religiosamente como dice mi plan de entrenamiento, casi porque es ilógico que pueda hacer todo con lo complejo que es mi schedule, pero vengo bien, y lo positivo de esto es que es un “circulo vicioso incresendo“.  La semana pasada hice los tres estímulos de runing y los tres de spining (fue semana de descarga) y esta ya estamos subiendo nuevamente para lograr éstas últimas semanas previas a la carrera el volumen y la calidad adecuados (ésto último es lo mas difícil).

Este fin de semana entrené como hace muuuucho que no lo hacía, claro… ahora tengo las piernas que lo notan, pero parece que está haciendo efecto el recuperador muscular que comencé a tomar. También incorporé un complejo vitamínico desde hace un par de meses, esta última semana lo cambié por otro, por nada en particular, como para variar.

Salimos con mi compañero de equipo, e hicimos una hora y media de cuestas, lo terrible del caso es que a mitad de camino yo ya no podía mas de sed. Evidentemente no tengo dotes de camello y casi no podía tragar de lo seca que tenía la garganta, cada vez que llegaba arriba me fijaba si había una canilla en alguna casa (de las que usan para limpiar la vereda) pero no tenía suerte…. En un momento estaba tan deseperada que ví unos tipos que vendían lombrices que a mi pregunta de si conocían una canilla me ofrecieron un trago de agua de una botella que tenían ahí.. lo pensé un poco y me mandé un trago porque ya no podía ni salivar. Ahí Very me dice ” ahora vamos hasta el auto antes de seguir a la próxima cuesta”, ya que el trabajo que estábamos haciendo había sido entrar en calor para alejarnos y empezar en la última calle y hacer series de entre 6/4/5/8/6/6. Las cuadras van variando en distancia y grados de pendiente, pero la peor fue —por suerte— la que vino después de tener agua.

El día estuvo espléndido y después de la corrida salimos a remar, Very tiene que entrenar remo en Kayak sit on top porque en febrero hace Tierra Viva y los 130 km de kayak son en estas palanganas. Fue como hacer kayak en una cinta, no lográbamos avanzar nada entre el viento que teníamos de frente y que la embarcación tiene muy poca aerodinamia, no logro imaginarme hacer esa cantidad de distancia arriba de esa cosa!

Hoy supuestamente mandan el mapa de la zona de la carrera, ya estamos casi en la fecha.

Ya está la lista de inscriptos, somos el equipo MARMOT ——> http://www.conquistatucumbre.com.ar/inscriptos.htm

Leccion 1

Ayer a la noche tuve la prueba de lo instintiva que pueden ser algunas cosas. Me pasé cuatro años quemándome las pestañas estudiando a Frascara, Paul Rand, William Morris, Warhol y tantos otros para que mi hija de cinco años en dos minutos me resuma en un pequeño gráfico su descontento hacia un reto mio.

En la cena empezó la trifulca y marchó a su cuarto con la consigna de “lavarse los dientes y ponerse el pijama para dormir” (sin terminar de cenar, obviamente) y siguió cuando a la hora de apagar la luz, la niña estaba igual que cuando se había levantado de la cena: vestida y con su mejor cara de traste. Apagué la luz, saludé y me fui. Al rato siento que me llam, me da un cuaderno abierto en una hoja  y se da vuelta. La enana me había hecho un dibujo:

hija de diseñadora

Por mas que la intención de Paula fue dejar bien en claro que estaba tan enojada que ni siquiera quería hablarme,  a mi me derritió el corazón, y mas cuando esta mañana lo primero que hizo en cuanto logró despabilarse fue decirme “perdón mamá por lo de ayer”. Son esas cosas que te hacen amar mas a tus hijos (aunque parezca que eso no es posible).

Y siguiendo con el tema primaveral, para festejar el comienzo de estación me hice una maratón de spining que había en el gimnasio, por lo cual estuve en la bici por tres horas delequedele al ritmo de los mas variados ritmos, me bajé y me temblaban las patitas. ¡Qué mejor manera de empezar, ¿no?!

le printemps

Día de picnics en la Argentina, Palermo arde y la juventud porteña sale a comerse la ciudad. El día no podría haber tocado mejor, el sol desde temprano se deja ver y sentir como recordandonos que hoy es su día.

A mi, desde que comenzaron esos amagues de primavera desde hace un tiempo el buen humor tiñe mi días ganándole a la yeta.

Mi entrenamiento también anda floreciendo, comencé el plan para CTC Malargüe (era hora, el 27 de octubre está a la vuelta de la esquina) y vengo a rajatabla cumpliendo todo. Es un poco mas ambicioso que otras veces, ya que intercalo tres días de spining con vista a no-se-bien-que; bueno, en vistas a mi próxima adquisición  que me tiene super ilusionada; pero creo que saldré bien parada.

El lunes me vi como ¿20? veces el video de la última conquista tipo come-bocho mientras laburaba.  Ya la musiquita me ponía pipiripipipi de solo pensar estar allá en pocos días (¡pocos! ja, depende como se lo mire). view-


Esta vuelta, parece que saldremos de “Castillos de Pincheira”, cerca de Malargüe, pero para el otro lado de Payunia. Es plena cordillera, y ya salió en la news que van a controlar mucho el equipo por el frío.

 Esta foto es de hace unos días, Alito (organizador) haciendo un relevamiento en la precumbre, parece que andaremos por los 3800 mts

PD:  ¡No puedo dejar de pensar en francés en cada cambio de estación!

Incendios, tormentas y un apagón

Los pronósticos anunciaban desde la mañana que se iba a venir el super tormentón, pero desde temprano que se hacía el lindo el sol y se dejaba entrever de a ratos y nada hacía suponer que se cumplirían las profecías, así que siendo las cinco de la tarde, y antes la necesidad urgente de cambiar los humores ´me fuí a entrenar.

Cuando salí a la calle, me golpeó el extraño calor que irradiaba la calle. Respiré hondo, puse el crono y mis patitas en marcha. Disfrutaba el sentirme cada vez mejor corriendo; y todos los problemas y las complicaciones que  iban quedando hecho bollitos en cada esquina que pasaba haciendo mas liviana mi mochila. Tantos incendios que tuve que apagar últimamente y que todavía me traen concecuencias se íban convirtiendo en espejismos desdibujados.

Se ve que andaba muy onda yoguitántricasupermeditativa porque cuando pegué la vuelta vi que me habían cambiado el decorado, y unas nubes negrísimas iban cubriendo el cielo, convirtiendo el día en noche de un periquete. No pasó mucho tiempo y mi entrenamiento  se convirtió en una suerte de acuatlón citadino, las ráfagas de viento y lluvia azotaban contra todo y todos. ¡Me faltaban las antiparras! Pero qué lindo que se sentía.

No pude completar la hora, pero fueron poco mas de 50 minutos de entrenamiento hiper energizantes. Recordé mi última carrera, La Conquista Copahue, como llovió todo el día y como la sufrí en ese momento, pero cuantas ganas me dieron de estar ahí nuevamente.

Acaparada

Una cosa llevo a la otra, y todas me llevaron a vos. Un torbellino acaparó mi alma y me dejó quieta, al resguardo de todo. Agazapada en tu corazón, duermo el sueño eterno de la esencia misma de mi ser. Pero mi ser es tuyo y los dos somo uno.  Ahora ¿si?

… ¿cuánto mas? ¿hay un límite?

 

C’est la vie

Ya van dos semanas de entrenamiento, de esta nueva era. Fueron casi tres meses sin actividad (digo casi, pero me parece que es mas un autoengaño, ni quiero sacar números, pero lo último que hice fue Conquista tu Cumbre Copahue para mi cumpleaños).

Ayer domingo hice un pequeño fondo por la AU del Oeste, salimos con Very desde su casa y cuando llegamos a la autopista, muy educadamente me propuso que nos separemos, él seguía mas allá del primer puente y yo en el primero cruzaba y volvía. A mi me pareció lógico, es díficil permanecer al lado de la tortuga aunque sea el amor de tu vida (je). Para mi fué bárbaro porque seguí sin presiones, ya el miércoles pasado habíamos salido juntos también y ¡por poco pido un pulmotor!  pero ahí también, cuando llegamos al lago, él se hizo dos vueltas y yo pachorramente una ( y adecuadamente).

Me encontró casi llegando al punto de encuento previamente acordado, pero yo ni lo tuve que esperar, él venía todo transpirado de haber corrido a full y yo venía trotando tranquilamente. Si estaba transpirada, era únicamente por el calor que me daban las calzas y la remera que se me ocurrió llevar en ese domingo invernal cuasi primaveral.

Tengo una listita mental para poder correr mejor que dice: bajar dos kilos, hacer ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps y abdominales. ¿Tendrán su check al lado en algún momento?

obviedades

Que hace frío en invierno creo que no es novedad para nadie, y que está haciendo mas frío de lo habitual…  tampoco.  En realidad no es que “haga mas frío” sino que tuvimos un continuado de temperaturas super bajas todas juntitas que no nos dieron respiración. Y ahí estamos todos, quejándonos a quien quiera escucharnos —y con los que no quieren también— que nos estamos cagando de frío mal.  Sí, así de fino.

Y hoy no fue la excepción,  obvio. Pero para darle mas condimento al tema, también llovió. Y esto no sería la gran cosa si uno se pudiera quedar en la casa haciendo… nada, panza arriba. Pero (si, siempre hay un pero, malditasea) estando a dos semanas de una carrera de 80 km que se me ocurrió ponerme de objetivo en algún momento de ocio neuronal, tengo que seguir entrenando y haciendo buena letra. Asi que con todo el dolor del mundo me preparé para salir.

La chica que trabaja en casa, dominicana ella,  me mira con cara de incomprensión… miraba a travez de la ventana y me volvía a mirar “ahiiifuera cain unahs gotiiicah Ana”, ¡como si yo no las hubiera visto!

Y me fuí, cuando llegué a la puerta, miré afuera por el cristal, y veía las “goticas” (garúa molesta que le decimos por acá) y no quise salir, me negaba rotundamente… Pero salí. Fue como un acto de reveldía-contra-mi-misma. Comencé a trotar al toque, nada de llegar a la vía como hago siempre. Recién a los cinco minutos comencé a entrar en calor, y claro, ya a los 18 minutos me estaba cagando de calor, y eso que no estaba abrigada, apenas tenía una remera técnica (no térmica) y una camperita de correr impermeable. Eso si, el cuellito abrigado y las calzas mas abrigadas que tengo, con guantes para no mojarme. En realidad, la única piel expuesta al clima era mi cabeza.

Y así seguí, hice mi trabajo y volví. Las orejas y la nariz congeladas, contenta por haber podido sabotear ese yo interno —muy razonable— que quería hacerme quedar en casa.

Después del desayuno.

Salieron hacia el vestíbulo del hotel en esa mañana de silencios y miradas esquivas. La embargaba un dolor profundo. Acaba de decirle al hombre que amaba, que no podía estar mas con él. Todavía no sabía como había juntado fuerzas. Hace dos años que estaban juntos, dos años en los que fueron mas los días de ojos húmedos que de chispas de felicidad.
No había manera de intentar nada mas. Ella lo quería demasiado, lo adoraba, y en esta caduca relación, las cosas eran desiguales, y la sensación que siempre le quedaba era esa, que ella era la que amaba mas, y la hacía sentir triste. Sumado a las veces que había tenido que perdonarle ciertos deslices, no hacían mas que empeorar la situación.
Y en esa bella isla, de hablar pegadizo, comprendió que nunca iba a cambiar. Cuando le preguntaba porque necesitaba evadirse con otras mujeres, por mas que algunas eran relaciones platónicas de seducción y jugueteo, él nunca sabía que contestarle, evadía su mirada en gesto de culpa.
Miró sin ver el horizonte, la lejanía propiciaba cosas nuevas, que siempre cabía la posibilidad de que fueran buenas. Y tuvo ganas de sonreir.

(Posible continuación de la historia de Pablo er fransé)

Karma

El martes cayó sobre Buenos Aires una tormenta infernal. A eso de las 14:45, mi jefe me dijo: “Anita, si querés ir yendo, andá, que se viene una tormenta de aquellas”. NI presta ni perezosa, apagué todo y una hora antes de mi horario habitual, estaba tomando el tren de regreso a casa, y eso que había perdido justo un tren cuando llegaba.
No se bien en que planeta habré estado visitando durante el viaje, que de repente me doy cuenta que me había pasado de mi estación, y no solo una o dos ¡me había ido hasta el final! Miré por la ventanilla y estábamos llegando a Chacarita.
A esa altura el diluvio era universal, y me tuve que bajar de un tren, para subirme a otro de vuelta, esperar a que saliera ya que recién salía uno a las 16hs, o sea largos 15 minutos tenía por delante.
Finalmente arrancó y parecía una autómata mirando pasar las estaciones y chequeando con el cartelito del recorrido: no quería bajo ninguna circunstancia volver a pasarme.
Se abrió la puerta en Devoto, y la gente que subía no me dejaba pasar, desesperada por entrar al vagón y no seguir mojándose por la lluvia. Ya me estaba viendo como en un dejavú sin poder bajar.
Por suerte logré descender. En la esquina veo el colectivo que me tenía que tomar para casa, me lancé en una carrera loca con el agua chorreándome y pisando charcos a diestra y siniestra. El bondi tenía la puerta abierta, asi que era cuestión de saltar el lago que se había formado entre la vereda y la calle, y ya estaría a salvo.
Pero como en una escena en cámara lenta, pisé mal y comencé a caerme para un lado, logré agarrarme de la baranda de la puerta, pero apoyé todo mi peso en mi rodilla derecha que viene dándome un poco de guerra últimamente. Sentí un terrible tirón y maldije por dentro. El chofer en su obra de bien del día, me hizo algun comentario medio gracioso —que no recuerdo— para evitarme un poco el bochorno, pero ya todo el colectivo me miraba con cara de “ayy pobre” así que me senté rápido y silbando bajito seguí maldiciendo mi mala suerte.
Me acordé de la película que había visto el lunes en el cine “El curioso caso de Benjamín Button” y pensaba: si no hubiera perdido el primer tren, si hubiera estado atenta a bajarme donde debía —que en ese momento no llovía tanto—, si no me hubiera atolondrado a correr como desaforada para alcanzar al bondi… No me hubiera terminado de estropear la rodilla.
Voy a tener que buscarme una de madera para obtener alguna tregua de ella.