C’est la vie

Ya van dos semanas de entrenamiento, de esta nueva era. Fueron casi tres meses sin actividad (digo casi, pero me parece que es mas un autoengaño, ni quiero sacar números, pero lo último que hice fue Conquista tu Cumbre Copahue para mi cumpleaños).

Ayer domingo hice un pequeño fondo por la AU del Oeste, salimos con Very desde su casa y cuando llegamos a la autopista, muy educadamente me propuso que nos separemos, él seguía mas allá del primer puente y yo en el primero cruzaba y volvía. A mi me pareció lógico, es díficil permanecer al lado de la tortuga aunque sea el amor de tu vida (je). Para mi fué bárbaro porque seguí sin presiones, ya el miércoles pasado habíamos salido juntos también y ¡por poco pido un pulmotor!  pero ahí también, cuando llegamos al lago, él se hizo dos vueltas y yo pachorramente una ( y adecuadamente).

Me encontró casi llegando al punto de encuento previamente acordado, pero yo ni lo tuve que esperar, él venía todo transpirado de haber corrido a full y yo venía trotando tranquilamente. Si estaba transpirada, era únicamente por el calor que me daban las calzas y la remera que se me ocurrió llevar en ese domingo invernal cuasi primaveral.

Tengo una listita mental para poder correr mejor que dice: bajar dos kilos, hacer ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps y abdominales. ¿Tendrán su check al lado en algún momento?

Pulseada

Estoy trabajando desde casa —bueno, ahora exactamente laburando no estoy, pero en eso andaba hasta hace un ratito nomás— y tengo la tele prendida que de a ratos presto atención a lo que dice. Se ve que es bien de a ratos porque se fueron sucediendo programas que no se bien cuándo terminó uno y empezó el otro. Todos impresentables, aunque creo que el que está ahora, conducido por el ex-modelo y ex-actor devebenido en conductor Gabriel Corrado roza el insulto a la capacidad de pensar de las personas. Pero bueno, también pude haber apagado y no lo hice (¿fiaca?).

Vengo de un estado gripal que me tiene desde hace días a los tumbos, y a tan solo unos días de embarcarme en mi próxima aventura espero tan solo que me de el cuero para encararla. Como será que me sentía tan pero tan mal, que hice caso y comencé a tomar un antigripal en contra de mi consabido rechazo a cualquier droga —aunque esta signifique el alivio de algún dolor—.

Abrí el blog con la premisa de terminar la crónica de la Misión, pero últimamente me gana no se bien que… no siento la misma inspiración, ¿o será que me gana la vagancia? Por ahí es mas de lo último que de lo primero… pero ya saben, si no ven otro post fechado hoy, ¡ya saben quien ganó!

esta foto la saqué un día de otoño de 2007, ayer empezó el otoño en Baires

 

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dormida?

A mi hija Paula le encantan los kiwis. Esto es tan cierto, que hoy en el super los vi, y agarré una bolsita para poner varios para ella, que andaba toqueteando todo con Santu por otras góndolas. Cual fue mi sorpresa cuando la veo venir junto a  una bolsa llena de kiwis, que al grito de “ma mirá lo que traje” y una sonrisa de ojitos pícaros dejó casi al lado de la que yo ya había puesto.

Y hace un rato, cuando me levanté de la cama —otra vez con insomnio— me fui a la cocina y me agarré uno, me acordaba de su carita y se me explotaba el corazón. Lo comí parada en la cocina, agarré una cucharita, le saqué la tapita y fuí sacando el contenido, que es para mi, la mejor forma de comerlo. A mi también me encantan, esa mezcla de dulce y ácido creo que no la tiene ninguna fruta. Me acuerdo la primera vez que los vi, tendría 15 años y mi mamá había llegado con la novedad que el verdulero había traído unas frutas exóticas. El cuento era que el sabor podía ser diferente cada vez que comías uno, y yo no se si el tipo se drogaba o que, pero el kiwi tiene el mismo gusto siempre: a kiwi.

Seguía con hambre, abrí la heladera para agarrar otro, y veo sin poder creerlo el pote de “Pantene Pro V – Tratamiento Intensivo para Brillo” en uno de los estantes silbando bajito, ¡me agarró un ataque de risa! Quien sabe dónde tenía la cabeza cuando guardé las cosas de la compra, en su lugar seguro que no. O será la edad, me está llegando la ancianidad.

Otra vez son las tres de la mañana, pero ahora entiendo un poco el porque de mi desvelo. Es que se me hizo un círculo vicioso; antes de ayer dormí cuatro horas nada mas y cuando  llegó la tarde hubo un momento que me recosté para hablar por teléfono y quedé ahí, disimuladamente cerré los ojos y me abandoné. Pero, ese ratito fue suficiente para que a la noche no  esté muerta de sueño y otra vez me acosté  tarde. Obviamente, no logré amanecer temprano ni de casualidad, y eso que varias veces escuché que sonaba el teléfono de casa, el celular, nuevamente el de casa, el celular… Ahí logré reaccionar y ví que era de uno de mis laburos, atiné a ver que eran casi las doce del mediodía y me dije  muy a mi pesar “es hora”.

Lo curioso es que odio despertarme tarde. Soy mas bien diurna. Me encanta aprovechar el día, y así como voy… Me voy a tener que convertir en drácula.

(Aunque hable boludeces y no cuente de entrenamientos, lo estoy haciendo!)

 

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Tic tac

El reloj marca las 3:55 A.M, es oficial: tengo insomnio. Desde hace como cuatro horas que intento que el sueño me llegue, pero no hay caso. Estuve en la cama hasta pasadas las tres (sin saberlo). Me levanté y me fui hacia el living, con la exasperación a niveles inimaginables y la cabeza ya mareada de dar vueltas sin encontrar rumbo.

Y de marearme en la cama, pasé a marearme en la web. Deambulé sin sentido por diversas páginas, de casualidad llegué a la página de una diseñadora llamada Meisi, que te provoca amor a primera vista de todo lo que tiene en su portfolio. Pero claro, todo tiene su fin y me quedé sin nada mas nada que chusmear. Hice un test rápido para ver si el sueño estaba en puerta, pero dio negativo. Miré hacia la cocina, y me esperaban los platos de la cena (cosa habitual en casa, odio lavar los platos, y ni siquiera está mi hijo mayor para pedírselo porque está visitando a su padre en Caracas!).

Fui lavando todo, hasta que no quedo nada. Le di una pasadita a un vaso que tengo ahí en penitencia desde hace semanas ya que Paula lo llenó con quien-sabe-que-cosa-de-color-lila y cada vez que lavo, intento sacar algún pedacito que ya haya tirado la toalla y desiste de ese piquete intra-vaso. Limpié el piso; regué mis plantaciones de cactus bebés; le dí agua a mis pequeños Lithops con el temor que siempre me inunda cuando lo hago, previo pensar y tratar de recordar si no fue hace poco que los regué, contándolos para saber si después de unos días se me murió alguno (¿alguna vez estarán lo suficientemente grandes como para no estar con el corazón en la boca pensando que los estaré por ahogar?), en fin ¡no demoré mas que unos 15 minutos en todo eso! Y todavía seguía con mi insomnio a cuestas.

Santi y Pauli duermen a pata suelta ¿no se me contagiará si me acerco mucho pero mucho a ellos?

Recordé que el domingo, en el cumpleaños de mi hermana Poty, me “tocó” un libro que estaba en tránsito hacia lo de mamá: “El testamento Maya”, claro que no se si estoy para leer sobre el fin del mundo, pero seguro me entretiene.

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Tres son suficientes

7 días desde que empezó el 2011 y van 3 de entrenamiento. Si seguimos así, no me para nadie. Ja. Tendría que aclarar que fueron tres días al mejor estilo hipopotámo-en-estampida o babosa-super-temeraria, pero esos… son detalles.

Después  de La Mision me tomé 30 días clavados que no corrí ni el colectivo, bueno… creo recordar que uno perseguí con un poco de  onda… asi que ya era hora de que comienze a mover la maquinaria, mis músculos ya descansaron luego de esos 160 km que le eché encima hace un mes (está en imprenta todavía la crónica, casi casi que sale…).

Creo que lo próximo que haré va  a ser Conquista tu Cumbre “Volcán Copahue, Caviahue” (acá hay un lindo flyer de presentación de la carrera) Que como en todas las ediciones de CTC, hay que hacer cumbre en el Volcán y transitar los 100km planímétricos que propone como desafío la carrera:

Se viene un nuevo desafío…
un nuevo reto de autosuficiencia en lo más íntimo de la cordillera.

Conquista Tu Cumbre 2011
Volcán Copahue – Neuquén
del 24 al 27 de marzo
100 kilómetros

Cumbres de Córdoba y Mendoza fueron hasta ahora el desafío de esta competencia única.
Ahora es la provincia de Neuquén quien nos espera con una de sus cumbres más importantes… el VOLCÁN COPAHUE.
En las faldas de este impresionante volcán de casi 3000mts, se encuentra la villa de Caviahue enmarcada en uno de los paisajes más bellos de la Argentina y del mundo!. Bosques de araucarias, lagos, cascadas, ríos y montañas serán el escenario de esta carrera de expedición y autosuficiencia elegida por los que buscan algo distinto… algo especial…

100% trekking… de día y de noche… mapa, brújula y GPS… PREPARATE!

El desafío no será ganar…
El reto será superar tu límite… llegar alto…
El objetivo… LA CONQUISTA DE TU CUMBRE
…una expedición hasta tu propia cima.

 

allá vamos...!

Voy a ver si puedo organizar para ir, porque creo que voy a estar medio complicada para ir, pero por las dudas, entreno. Y lo que es mas importante, comienzo a vizalizarme llegando, esta va a ser la tercer conquista, y espero poder completar el recorrido. La primera que fui, la de la Payunia, por mi caída llegando a la cumbre del Payun Liso, tuve que abandonar faltando menos de 20 km en llano. La segunda, la de Mina Clavero, me mató el clima. Dicen que la tercera es la vencida.

Vengo tarareando hace días a Los tipitos…

Se viene…

LA MISION

Llegó nuevamente La Mision, y ando con tan poco tiempo que ni siquiera pude contar algo de CTC los gigantes…

Ayer llegué a Bariloche temprano y me esperaba Gus, teníamos pensado hacer nuestro último entrenamiento haciendo un trekking, asi que luego de almorzar algo livianito (unas truchas petagónicas que nos decían “Pedime… pedime”) partimos hacia la base del Cerro Lopez. La idea era subir hasta el refugio Lopez (hay uno intermedio, el Roca Negra), él ya lo había hecho en Mayo cuando estuvo por laburo y me había dicho que era bien escarpada la subida… Pero una cosa es decirlo y otra vivirla.

Llevamos un par de agüitas y largamos. Hasta mas de la mitad de la subida, era practicamente en ángulo de 45 grados… y mi co equiper me llevaba flameando! No nos dio tiempo ni de entrar en calor que ya estábamos parriba parriba

Subiendo, en un leve descanso de la pendiente (sino ni loca sacaba la foto)

La subida tuvo de todo, sendas cerradas entre los arbustos, nieve, y pequeños arroyitos de deshielo… Y llegamos al Refugio en una hora! La vista desde ahí es increíble… Nos sacamos una fotos y comenzamos la bajada… que Very me dice “trotamos hasta el camino” … “si, dale” -le digo, ilusa- Al final bajamos en una maraton continua donde solo paramos cuando a mi, en un acarreo se me llenó la zapa de tierra!

tramitos de nieve

tramitos de nieve

Esto era lo ibamos viendo!

Very en la nieve

Llegamos al Refugio Lopez, en el fondo se ve el lago Nahuel Huapi

Final feliz para el entrenamiento… A la noche lo festejamos con unas pastas en un lugarcete italiano, yo me castigué con unos sorrentinos de masa de sepia rellenos de salmon ahumado y camarones de muerte… y me desmayé en la cama!

 

Hoy ya amaneció ventoso y bajó la térmica, está pronosticado muchas lluvias e inclusive nevadas los días de carrera, asi que habrá que apechugar. En un rato ya salimos a la Villa, yo intenté laburar pero no me reconoce el pendrive la maquina de Gus, me quiero matar… ! O mejor dicho, me van a matar.. en fin, por suerte tengo una vista insuperable del nahuel Huapi mientras hago que laburo que me consuela un poco…

 

Intentando laburar mirando el Nahuel Huapi picadisimo por el viento que hay

Como todos los años en la web oficial hacen un vivo de la carrera… así que por ahi algo se sabrá del Equipo Deporcamping Fundasol

Tengo muchas expectativas de la carrera, es la segunda carrera con Gus pero la primera Mision…

 

Tras los Gigantes (tiempo de revancha)

“Hasta los gigantes más temibles tienen corazón, y hasta los corazones más duros se pueden ablandar.”

Mi próxima aventura, consiste masomenos en eso,  ir tras Los Gigantes.

El jueves salgo para Mina Clavero, una pequeña localidad de la Provincia de Córdoba, para formar parte de la segunda edición de “Conquista tu Cumbre 2010 – De Mina Clavero a los Gigantes”.

Esta vez serán 120km, y tendremos no solamente una cumbre, sino CUATRO:

“Respecto a la cumbre, en esta carrera habrá cuatro. Una será PC BONUS y otras tres parte del recorrido obligatorios. La cumbre máxima será el cerro de LOS GIGANTES que con casi 2400msnm son una serie de impresionantes afloraciones rocosas que en su mayoría se deben subir mediante técnicas de escalada con cuerdas. En esta carrera hemos elegido DOS CUMBRES en Los Gigantes que serán parte del desafío. Ellos serán dos de “Los Mogotes” que son las máximas elevaciones de la zona.

Estas dos cumbres solo podrán ser ascendidas por un único paso (bastante expuesto) que será demarcado y habrá personal de la organización para brindar ayuda, ya que si no se sube EXACTAMENTE por ese lugar será MUY PELIGROSO el ascenso.

Por razones de SEGURIDAD, la organización se reservará la opción de anular o suspender alguna de las cumbres en caso de lluvias, tormentas, nevadas, fuertes vientos, etc.”

Corro sola, mi compañero se me esguinzó, así que esta vez seré Very-Gurisa. Pero bueno, también tiene su encanto.

La carrera, como todas las ediciones de CTC pinta dura. En la pag. dice:

Partiendo desde la maravillosa ciudad de Mina Clavero, el recorrido de esta carrera de expedición te llevará hasta estas Altas Cumbres avanzando campo traviesa, por senderos poco caminados y laderas casi inexploradas, para luego atravesar arroyos serpenteantes, abruptas quebradas y llegar hasta grandes pampas de altura que te acercarán al máximo objetivo

La carrera tiene una página en vivo donde entre el Twitter y publicaciones aleatorias (dependerá de la señal) se irá informando a los familiares, amigos y seguidores:

www.conquistatucumbre.com.ar

Y nada, a por ella!

Ojo con el Vulcán (tarde pero seguro)

Siento una alegría enorme de haber podido terminar esta carrera… porque me había quedado con la desazón de haber estado “ahí de terminar” Conquista tu Cumbre, y ese saborcito amargo me molestaba; porque de pensar que era una carrera para terminar de “12 horitas y listo” me encontré con una carrera durísima, con unas condiciones climáticas adversas terribles, donde el terreno por el cual  había que pasar se encontraba con mucho barro y trababa el avanzar. Y tercero, porque fue mi primera carrera con Gus.

Gus, Alito y yo

La largada fue a las 5 de la mañana. Hacía frío, pero no tanto como imaginé la noche anterior en la charla técnica. Y tampoco estaba tan nerviosa como fantaseaba que podría estar. La navegación la había delegado en Very, que para algo fue el Campeón Nacional de  Orientación y Aventura 2005, 2006, 2007 (la pucha!) así que solo tenía que preocuparme por correr y alimentarme… casi como un bebé.

trotando detrás de la camioneta (estoy justo en la esquina inferior derecha)

Había que correr detrás de la camioneta de la organización 500 mts hasta la base del Cerro “La Barrosa”, y ahí darle para delante. Esos 500 mts fueron medio terribles, porque eran para arriba y había que correr para lograr una buena ubicación antes de entrar a la sierra y se forme la típica  filita india. Pero yo sin haber hecho mucha cuesta me costó, y quedamos masomenos.

Fila india, subiendo la primera sierra

Al llegar arriba comenzamos a trotar, se podía ya que las sierras en la parte de arriba son planas, firmamos en el primer CPO y seguimos. Ahí había que bajar,  hubo varios que fueron para la izquierda, pero Gus decía que era para la derecha, y tuvo razón, dabas justo con un senderito limpio que te bajaba hasta el camino. Había una camioneta con alguien que controlaba el paso y de paso ligamos una foto.

Comenzamos a transitar por caminos, no quedaba otra, así que seguimos trotando y cuando subía un poco la pendiente alternábamos caminando (enérgicamente). Llegamos al PC1 (virtual) que consistía en un tacho blanco en un cruce de caminos y seguimos a la derecha, el camino estaba anegadísimo así que fuimos bordeándolo por el costado. Empecé a comer, sabía que tenía por delante 80 km, todo un día. No quería quedarme sin fuerzas.

Amanece en las sierras

Veíamos que nadie nos seguía y eso era raro, y cuando empieza a amanecer vemos que por otro camino venía avanzando un grupo grande! Ellos habían ido por una zona que pensábamos nosotros que no se podía…

Seguimos hacia la Sierra “La Vigilancia” donde estaba el PC2. Ahí nos juntamos con los que venían por el camino. Al otro equipo mixto lo habíamos perdido en la bajada de la Barrosa, y otro mas nos había pasado con este camino alternativo. Calculábamos que íbamos terceros.

Nos controlaron que llevásemos la radio y pudimos seguir. El sol daba de frente y calentaba bastante. ¡Veníamos bien! Comiendo, hidratándonos y disfrutando la mutua compañía. Por momentos compartimos camino con La legión infernal, y por momentos también fuimos con el trío conformado por El Negro, Zanetti y Gustavo Corral.

En estas carreras vas cruzándote muchas veces con la misma gente, al ir yendo por diferentes caminos pero convergiendo a los mismos lugares: los PCs o los CPOs.

Veníamos retrazados con nuestro plan original, iban a ser las10 de la mañana y todavía nos faltaba un largo trecho hasta el PC Camp en la Laguna Brava. Ahí ya nos dimos cuenta que a las cinco de la tarde no íbamos a terminar la carrera ni de casualidad. En un momento nos metimos por un campo lleno de hacienda.. las vacas no miraban con cara de pocos amigos y encima uno de los chicos que venían con nosotros comenzaron a decir que en cualquier momento salía alguien a los tiros, me entró un miedo tontísimo. Gus me dio la mano y seguimos así un trecho, hasta que hubo que saltar otro de los tantísimos alambrados que hubo por todo el camino. Mas que de ayuda física, me levantó la moral.

Fuimos pasando por el PC3 y el 4, y teníamos que ir hacia el Este para llegar al PC5 en un camping a orillas de la Laguna Brava, pero había que ir un poco hacia el sur para evitar los paredones que tenía la sierra en esa dirección, seguimos por un camino arriba de la Vigilancia pero no había huellas, y eso era raro ya que teníamos gente adelante. Bah, a Gus le pareció raro, yo no me percaté de eso hasta que me lo dijo. Volvimos sobre nuestros pasos para probar otro camino, pero terminamos en el borde de la meseta y entre todos los que estábamos decidimos bajar “mocho” jabaliciando por la ladera. No fue tan terrible y por suerte  no demoramos mucho, desembocamos en unos campos de soja cosechada y seguimos atravesando un montón de alambrados.

A lo lejos vemos la laguna, el terreno estaba embarrado pero era mas fácil correr que caminar ahí, porque en cuanto bajabas la velocidad corrías el riesgo de empatanarse! (cuando hablo de “velocidad” quiero aclarar que es una forma de decir… )

Bravisíma

Llegando a la zona de la Brava, vemos que un grupo de unas 8 personas venía del PC5, después nos enteramos que era punta, y un poco mas atrás uno de los mixtos que teníamos adelante.

Igualmente, paramos a comer algo cuando llegamos al campamento. Ahí estuvimos veinte minutos, que fue la brecha que nos fue separando cada vez mas de la punta.

Unos días después, analizando nuestra carrera, me di cuenta que Gus había parado mas que nada por mi, porque por ahí le dio “cosita” apurarme mas. Tampoco era tan necesario esa parada, pero vino bien.

Salimos para el PC6, que estaba en un col en la Sierra La Brava, y había que bordear la laguna homónima para llegar ahí. En el medio teníamos el arroyo “El Peligro” que por mas que era angosto, tenía su profundidad y había que sortearlo, Buscamos un poco, pero decidimos hacer el gran salto, Gus con sus casi metro noventa no tuvo problema, pero yo casi veinte centímetro menos clavé los pies mitad en el agua mitad en el fango de la orilla, pero atajada por mi chico subí rápido y no pasó a mayores el incidente.

Estábamos en una guerra para ganarle a la noche, llegamos sin problemas al PC6 y bajamos rápido para volver a subir a la Vigilancia, donde estaba el PC7. No era complicado, había que subir por la quebradita del mismo arroyo que habíamos atravesado antes. Veníamos metiéndole pata, nos quedaban algunas horas de luz nada mas, y queríamos intentar llegar a bajar la próxima sierra, la del Vulcán, antes de que anochezca.

Subida al Vulcan

Estaba chocha, por mas que veníamos retrazados según los planes originales, veníamos re bien. Me sentía feliz de estar compartiendo esto con Very, nos estábamos llevando excelente.

Una vez recogido el siete, había que bajar y llegar a la ruta, donde estaba el 8. Yendo hacia el 9, en el Vulcán, tuvimos que atravesar un arroyito por un alambrado usándolo de puente, pero por suerte salió todo bien.

Ahora me era conocido el territorio, en el orientatlón del año pasado había subido exactamente por ahí, y si lo había hecho sola y de noche, no dudaba en que fuera todo bien de día y con compañía.

Pero quedamos en la margen izquierda y tuvimos que ingeniárnosla para ir subir por unos paredones. Teníamos que llegar a un diquecito abandonado, donde estaba PC Virtual 9, que era donde había estado uno de los testigos el año pasado.

Las piedras estaban mojadas y resbalosas, y fuimos lento, pero ya quedaba menos y era probable que podamos completar toda la cruzada de la sierra de día. En el PC aprovechamos a abrigarnos porque ya estaba atardeciendo, y el frío que nos había acompañado todo el día cada vez se sentía mas. Ahí nos quedamos solos, la legión que venía con nosotros siguió un poco y no los alcanzamos hasta el pc10 al otro lado de la sierra.

Estábamos atravesamos la Vulcán para ir al PC10, el viento azotaba y el frío se hacía presente, ya el cansancio se notaba, creo que serían cerca de las cinco de la tarde. Habíamos parado… casi nada, y yo me quedaba por momentos bastante detrás de Gus, teniendo que pegar un pequeño pique para alcanzarlo. De a ratos él me esperaba, pero llegó un momento que me volvió a dar la mano, y fuimos un trecho largo así, fue un momento re lindo: estábamos los dos en esa planicie, y hablando animadamente de nuestras cosas.

Finalmente llegamos al 10, estaba en un recoveco terrible, ¡no imaginaba como iban a hacer los que pasaran de noche por ahí!

Hicimos un plan rápido de lo que nos quedaba por delante, con la misma meta de antes, ganarle a la noche, por lo menos hasta bajar de la sierra donde andábamos.

Haciendo el plan!Se puede ver mi mochila (la verde) que tenia muy poco adentro, y la de Gus (la negra) que lleva mi bolsa de dormir y algo mas que no me acuerdo, ESO me ayudo mucho, aunque igualmente termine con dolor de hombros!

El viento era terrible, te dejaba sin palabras, sin ganas, vacía; tenía que mantenerme firme para que no me tire.- Ya hace rato que habíamos desistido de ir a unos PC Bonus, que como bien lo indica su nombre nos darían tiempo extra (eran optativos, obvio) porque todos estábamos seguro que contábamos con la fuerza suficiente para llegar a meta, pero no para extras.

Pasamos dos “cols”, y llegamos al PC11. Se me hizo larguísimo, no se si sería la hora, donde muere el sol y uno siente morirse.

¡En carrera contra la noche! Gus primero, yo segunda, y atrás la legión...

Era como en una peli de vampiros, donde tratas de que no te agarre la noche. Bajábamos ya por la ladera de la sierra y la noche nos comenzaba a acariciar. Ya en la parte baja la oscuridad nos atrapo y previamente habíamos visto —desde lo alto— que el terreno se anegaba, pero por suerte no fue tan tremendo como lo pensamos.

Por delante teníamos el Cerro Paulino (El PC12 estaba suspendido, uno menos)  que era como un gran conito Havanna en la lejanía. Había que apuntarle hacia el recorte en el horizonte, que a pesar de estar de noche se dejaba ver por la luna.

Al llegar cerca de la cima, comenzaba a trabarse con piedras que formaban paredes casi imposibles. Gateando y evitando los peores pasajes llegamos al PC en la cumbre y ahora teníamos que bajar hasta el colladito entre el Paulino  y La Bachicha.

Nos esperaban otros paredones llegando a lo alto de la Bachicha, yo no recuerdo si ahí o mas adelante me quede sin luz. El haber calculado llegar a meta a las cinco, me hizo desentenderme de baterías de repuesto y esos menesteres.

Unos metros antes de terminar la subida nos encajonamos, no había manera de seguir. Éramos un grupo de siete u ocho, y aprovechamos para descansar unos minutos, el físico ni la cabeza ya me respondían, el frío y viento nos seguían castigando sin clemencia, así que agradecí ese momentáneo refugio entre las rocas que ambiguamente eran nuestras enemigas y nos refugiaban.

Alguien gritó “por acá se puede subir”, y seguimos nuestro camino. Al llegar a la meseta superior, teníamos la ventaja de no seguir luchando contra la gravedad, pero costaba avanzar por el clima. Sin luz, me resignaba a seguir exactamente los pasos de Gus, porque el piso estaba compuesto de rocas sueltas o pequeñas protuberancias había atravesar.

Ahí venía atrás mío Juan Milo (de la LI) que me ayudó —muy a su pesar, pero alentado por Gus— a darme un empujón en mis asentaderas cuando se complicaba lo escarpado. Y al adelantarse, en un momento, se ve que comentó con sus compañeros esto y entre la oscuridad apareció Lucas con unas pilas salvadoras para mi. Me daba impotencia estar sin luz, temía pisar mal, asi que no me podía retrasar nada porque me ponía en peligro  al existir la posibilidad de pifiarle en donde pisaba.

Me volvió el alma al cuerpo ahora convertida en una luciérnaga mas, y lo mejor, es que pude avanzar mas rápido. Ya quería llegar.

Nos quedaba por delante el último CPO antes de que se termine la Bachicha, y de ahí ya bajar hacia el Polideportivo de Balcarce. Serían pasadas las once de la noche y al comenzar la bajada nos metemos justo por donde no debíamos: en la cantera. Así que desandamos porque era imposible pasar por ahí!

Ya cuando llegamos abajo, y vi la calle de tierra que nos llevaría a la meta, me empezó a embragar una mezcla de emoción y ansiedad, no sabía si llorar o reír. Mi primer carrera con Gus estaba llegando a su fin y había sido un calidoscopio de sensaciones…!

Él no dejaba de alentarme, ya quedaba poco pero esa última bajada para mis rodillas que ya pedían un “cambio, referí” me habían dejado exhausta. Por ahí también eso se me mezclaba con la emoción de la llegada.

arco de llegada

Vemos el arco de llegada pero no hay nadie, claro, son la una de la madrugada. En eso sale un pibe y nos pone la medalla. Adentro del gimnasio nos esperaban ya los itinerantes compañeros de carrera: el negro, Zanetti, Gus Corral, Claudio, Juan y Lucas, y claro… un guiso de lentejas calentito que nos reconfortó el cuerpo magullado.

Hermosa la experiencia, mis felicitaciones para Claudio y Silvia, que aparte de ser amigos fueron los que organizaron esta alucinante carrera.

Y a Gus, gracias por compartirla conmigo ♥

Video:

Argentina Xtreme-80k “EL DESAFÍO” Vulcan 2010 from Atletas.info on Vimeo.

Very-Gurisa

Versión Extra-oficial del equipo VERY-GURISA

Mañana no-tan-temprano por la mañana, salimos rumbo a Balcarce. En este momento tengo un budín de mandarinas en el horno para llevar en el viaje, siempre viene bien con un rico café o un buen mate amargo.

Pensaba en como podría definir el estado en el que estoy, con respecto a la carrera. Ya que es la primera vez que voy a correr en equipo con Gus. Y se por demás, que es un tipo de lo mas competitivo.

Estuvimos entrenando juntos por lo menos una vez por semana, justo el entrenamiento que para mi era el mas heavy, el de las pasadas de mil. Bah, se me hacía pesado porque no escapaba a hacerlas con él, y por mas que él bajaba bastante  a mi ritmo, me llevaba rozando los 4:30 cada mil, lo que para mi es High-Level. Creo que desde la época que entrenaba para la MBA 2007 que no andaba por esas velocidades.

Pero no siento miedo de “no poder”, si por ahí de descepcionarlo un pocoo decepcionarme a mi,  si no puedo seguirlo. O por ahí, con miedo que se quede Gustavo con ganas de ir mas rápido. El fin de semana hicimos un fondo de 16 km y fue a 5:00 el km, y me sentí bien, claro que era en plano…

Igualmente, lo que mas me genera este finde, es una ilusión muy grande de correr con mi chico. Se que nos vamos a equilibrar, se que le puedo aportar muchas cosas, sobre todo, el cuidarlo…  Van a ser 80km que según mis cálculos haremos en unas 15 horas.

Un temita, que me da vuelta en la cabeza en estos días (era este, o uno de Miranda!)

obviedades

Que hace frío en invierno creo que no es novedad para nadie, y que está haciendo mas frío de lo habitual…  tampoco.  En realidad no es que “haga mas frío” sino que tuvimos un continuado de temperaturas super bajas todas juntitas que no nos dieron respiración. Y ahí estamos todos, quejándonos a quien quiera escucharnos —y con los que no quieren también— que nos estamos cagando de frío mal.  Sí, así de fino.

Y hoy no fue la excepción,  obvio. Pero para darle mas condimento al tema, también llovió. Y esto no sería la gran cosa si uno se pudiera quedar en la casa haciendo… nada, panza arriba. Pero (si, siempre hay un pero, malditasea) estando a dos semanas de una carrera de 80 km que se me ocurrió ponerme de objetivo en algún momento de ocio neuronal, tengo que seguir entrenando y haciendo buena letra. Asi que con todo el dolor del mundo me preparé para salir.

La chica que trabaja en casa, dominicana ella,  me mira con cara de incomprensión… miraba a travez de la ventana y me volvía a mirar “ahiiifuera cain unahs gotiiicah Ana”, ¡como si yo no las hubiera visto!

Y me fuí, cuando llegué a la puerta, miré afuera por el cristal, y veía las “goticas” (garúa molesta que le decimos por acá) y no quise salir, me negaba rotundamente… Pero salí. Fue como un acto de reveldía-contra-mi-misma. Comencé a trotar al toque, nada de llegar a la vía como hago siempre. Recién a los cinco minutos comencé a entrar en calor, y claro, ya a los 18 minutos me estaba cagando de calor, y eso que no estaba abrigada, apenas tenía una remera técnica (no térmica) y una camperita de correr impermeable. Eso si, el cuellito abrigado y las calzas mas abrigadas que tengo, con guantes para no mojarme. En realidad, la única piel expuesta al clima era mi cabeza.

Y así seguí, hice mi trabajo y volví. Las orejas y la nariz congeladas, contenta por haber podido sabotear ese yo interno —muy razonable— que quería hacerme quedar en casa.